Seguimos en la vereda del humor, porque nos devoramos un libro de más de 500 páginas que recopila todo el “lado B” de la obra del célebre Ma...

Seguimos en la vereda del humor, porque nos devoramos un libro de más de 500 páginas que recopila todo el “lado B” de la obra del célebre Manuel Vázquez Gallego. El libro en cuestión, llamado “Lo peor de Vázquez”, es la contrapartida de otro titulado “Lo mejor de Vázquez” (Que no tenemos ni leímos) y ambos fueron publicados por la recordada “Ediciones Glénat” en 2010.

Vázquez nació en Madrid en 1930 (Aunque era hincha del Barça) y fue tanto lo que sobre su propia vida fantaseó, que se pone en duda al día de hoy que sucedió realmente y que fue invento suyo. Lo cierto es que durante su infancia estuvo en contacto con algunos escritores humoristas, amigos de sus padres, que marcarían la forma de ver e interpretar el mundo del pequeño, quien revestiría todo con humor, ironía y absurdo.

En 1946 comienza a publicar en algunas revistas de Hispano Americana Ediciones y al año siguiente creó su primera serie, “Mr. Lucky”, para la revista “Flechas y Pelayos”, vinculada con el partido único del régimen franquista que sucede a la guerra civil española.

Un año más tarde viaja a Barcelona y entra a trabajar en la mítica Editorial Bruguera donde pisaría fuerte. Dentro de esta editora publicó en títulos como “Pulgarcito”, “Magos de la risa”, “Bruguelandia”, “Can Can”, “Colección Olé!”, “DDT”,  entre otros (Algunos de estos títulos incluían recopilaciones de material publicado previamente), y creó muchos personajes entre los que destacan “Anacleto, agente secreto”, “Las hermanas Gilda”, “La mansión de los espectros”, “La familia Cebolleta”, “Angelito”, “Los casos del Inspector O´Jal” o “La abuelita Paz”, por citar algunos ejemplos.




Vázquez es parte de una generación de historietistas humorísticos que producen en la posguerra civil y que se conocen como “La escuela Bruguera” (Vázquez está a medio camino entre la primera y segunda generación de la misma), y en cuyas filas se contaban otros humoristas de la talla de Josep Escobar, José Peñarroya, Francisco Ibáñez, Roberto Segura, Carlos Conti, Jan, etc.  

En paralelo a su trabajo para Bruguera, Vázquez también publica “Humor de bolsillo” en Hispano Americana Ediciones, “La fuga de el Caimán” en Publicaciones Ibero-Americanas y en la revista “Nicolás” de Ediciones Cliper, entre otros trabajos.

Bruguera era una suerte de Editorial Columba, en el sentido de que era producción industrial y obligaban a los autores a ceder derechos y originales a cambio del precio de página. La relación de Vázquez con lq editorial no termina en buenos términos, por el contrario, Bruguera lo denuncia por robo y falsificación de recibos…

Se casó en varias oportunidades, él decía que fueron siete matrimonios, pero algunos historiadores lo reducen a tres nupcias, tuvo varios hijos, con algunos de ellos tuvo relación fluida, mientras que otros pasaron años sin ver a su padre.




Confeso mujeriego, deudor compulsivo y adicto al juego fueron algunas de las características propias sobre las que explayó su humor. Según dicen, cierta falta de ambición y dedicación a la tarea fue lo que impidió que fuera considerado uno de los más grandes de su generación. Tiendo a desconfiar un poco de esto último, porque tiene muchísima producción publicada y, en artículos hechos en España, solo encontré elogios y muestras de admiración y cariño para con Vázquez. Sus obras se han republicado y recopilado varias veces, algunos de sus personajes han sido adaptados al cine (Hay una película bastante reciente de Anacleto), una calle lleva su nombre en Granada y otra lleva por nombre “Anacleto, agente secreto” en Rivas-Vaciamadrid. Su vida fue llevada al cine en 2010 cuando se estrenó “El gran Vázquez”, escrita y dirigida por Óscar Aibar y protagonizada por Santiago Segura que se puede ver completa en Youtube. Tuvo reconocimiento a la trayectoria en el Salón del cómic de Barcelona de 1990 y, al cumplirse 15 años de su muerte (Que se dio en 1995, cuando tenía 65 años, por problemas relacionados con la diabetes) se lo homenajeó en el Salón del cómic de Barcelona 2010.

Esta mini biografía me pareció pertinente, porque Vázquez no era un autor que tuviera muy presente en mi radar. Había leído pocas cosas sueltas de él en algún “Zipi y Zape” que tengo perdido por ahí y en el fascículo de “Historia de los cómics” que habla de las historietas españolas durante el franquismo, pero que no alcanzaba para tener verdadera dimensión del historietista que fue Manuel Vázquez.

 


Y así llegamos al libro que hemos leído, que trae obras producidas en la segunda etapa de la carrera de Vázquez. Después de estar muchísimo tiempo relacionado con la historieta juvenil, se volcó al humor para adultos, con una fuerte orientación hacia el sexo entre otros temas. Como no quería tener inconvenientes con las editoriales donde publicaba sus clásicos, a muchas de estas obras las firmaba con el pseudónimo de “Sappo”.

El libro arranca con “Mujeres o diosas”, serie en la que el mismo Vázquez es protagonista y narra sus aventuras sexuales con mujeres con distintas características, una frígida, otra muy religiosa, otra corta de vista, etc…

Sigue “El calendario según Vázquez”, donde repasa los meses del año resaltando las principales características climáticas de cada uno de ellos. En “Lo peor de Vázquez”, apartado que da título al libro, aconseja como manejar algunas actitudes de la personalidad de las personas, como saber cuándo callarse, como volverse un hipócrita, como largar el pucho o alejarse del juego, etc…

En “Los casos del Inspector Yes” asistimos a la introducción de un personaje monosilábico que nunca aparece. Se introduce un caso a resolver, los personajes involucrados llaman al Inspector Yes para que los asista y, respondiendo a todo con “yes”, llegan a resoluciones de lo más disparatadas. Se publicitan un montón de productos inverosímiles en “Vamos a publicidad”, para continuar con “Gente Peligrosa”, donde Vázquez, con la agudeza que da la observación, critica distintos actores de la vida cotidiana como los diseñadores, los cuñados, los humoristas, los fans, los vendedores, los bromistas, los turistas, etc.




“Agente del fisco” es una historieta larga, de casi 50 páginas, en la que Vázquez, para zafar de sus deudas con el estado, termina trabajando para ellos como una suerte de agente secreto.

“Las cartas sobre la mesa” es uno de los apartados que más páginas se lleva y es donde el autor responde cartas de los lectores en la que se pueden tocar cualquier tema, recetas de concina, creación de historietas, ahorros, gastos, la vida del dibujante, romances, como sacar manchas de la ropa, etc.…

Uno de mis preferidos fue “Sabado sabadete”, en la que Vázquez se explaya en contar sus planes sexuales para los sábados, que preferentemente incluyen a su adorada Mercedes, pero de faltar ella, la puede reemplazar con otra mujer, muñecas inflables, películas porno o la autosatisfacción…

El libro cierra con “Historias de Sappo” e “Historias verdes”, que son historietas de encuentros sexuales de las más variopintas variables que nos podamos imaginar…

 


Todas las historietas son muy divertidas, algunas más que otras, claro está, y en todos los casos el dibujo caricaturesco es ágil, hecho de primera, como si el autor buscase siempre la mayor producción posible con la menor cantidad de tiempo invertido, algo que se condice perfectamente tanto con su biografía como con la fama que se labró a sí mismo. En líneas generales las páginas están muy cargadas, con muchas viñetas y texto, y pueden ser presentadas con viñetas prolijas y bien delineadas, como con un aspecto descuidado e informe, cosa que me recordó a Gustavo Sala… En cualquier caso, la lectura es fácil de seguir y siempre cumple con su cometido de divertir al lector.

 


 “Bueno… vamos a ver a quien me cepillo este sábado que no puede venir Mercedes…”

Si alguien es un asiduo a los crossovers extraños, ese es Archie. Ya ha tenido cruces con Las tortugas ninjas (Cuando a los quelonios los ed...

Si alguien es un asiduo a los crossovers extraños, ese es Archie. Ya ha tenido cruces con Las tortugas ninjas (Cuando a los quelonios los editaba Archie Comics), con el cazador alienígena Depredador y con el implacable Punisher por nombrar algunos de los más llamativos. En esta oportunidad, se encuentra con la mítica banda punk neoyorquina de la mano de Alex Segura y Matthew Rosenberg en los guiones y con dibujos de Giséle Lagacé. Editado en 2017 por Norma Editorial en económico formato de grapas (Bah, ganchitos…)

La banda escolar de Archie “Los Archies” (Muuuy original!) participa de una guerra de bandas en la escuela y apestan (Musicalmente hablando). Tras la presentación todos los integrantes del grupo se pelean entre ellos culpándose unos a otros. Archie queda solo en su camarín hasta que aparece Sabrina, la bruja adolescente, buscándolos porque tienen en poco tiempo la segunda entrada en el concurso. La brujita trae en sus manos el primer disco de Los Ramones con el que pretendía darle suerte a la banda, pero se entera a través de Archie que se acaban de pelear y separar. Sabrina le da ánimos al joven colorado, le deja el disco y mientras sale del camarín nos guiña un ojito a los lectores (¿). Archie pone el disco para olvidarse de sus problemas, pero resulta que el mismo estaba encantado por Sabrina y transporta a toda la banda a Nueva York en el año 1976 donde se cruzan de movida con el cuarteto punk.
Los Ramones estaban organizando un concurso de bandas cuyo premio eran 500 dólares y una copia firmada del primer álbum del grupo e invitan a Los Archies a participar del mismo. Aceptan y nuevamente apestan. Entonces Joey Ramone les da una lista de pruebas a superar con las que se volverían una formidable banda de rock. Las pruebas son una más estúpida que la anterior (Tomar una clase de gimnasia en la escuela del rock, encontrar un tesoro en el cementerio de animales y así…). Realizan todas las pruebas, pero los Ramones les confiesan que solo se estaban burlando de ellos. De todos modos Archie y sus amigos terminan más unidos que antes, vuelven a colarse en el concurso de bandas y ganan el premio. Con el disco en las manos, vuelven a viajar en el tiempo al presente justo para hacer la segunda entrada en la competencia de la escuela donde también ganan el premio, pero en esta oportunidad lo rechazan (Y se lo quedan Josie & the Pussycats). Ya consideran suficiente premio el haber logrado ser una buena banda de amigos.



La historia es sencilla en extremo, no tiene ninguna sorpresa y, a mi gusto, no explota en absoluto la presencia de Los Ramones ni de la cultura y filosofía punk (O lo hacen muy superficialmente). No me parece que tenga algún atractivo en particular ni para fans de Archie y mucho menos para fans de Los Ramones… Son dos autores los que realizan el guion y de dos cabezas no hacen una, no se les cae ni una idea más o menos buena… Es cierto que es un título de Archie, y que está claramente dirigido a un público juvenil, pero parece que los autores creyeron que se trataba de un público juvenil corto de miras…. O sea, no me gustó.
Si me gusto en cambio, el trabajo de Giséle Lagacé, que logra una mezcla entre su estilo y los diseños tradicionales de los personajes de la casa Archie Comics, aunque con los cuerpos un poco más desarrollados. Los diseños de páginas son bastante tradicionales también y no hay composiciones arriesgadas pero cumple en llevar adelante una historia con muchas escenas musicales eficientemente resueltas.
La presente edición se complementa con una galería de portadas alternativas realizadas por autores entre los que se encuentran Verónica Fish, Francesco Francavilla, etc. Además incluye unas páginas a modo de preview, del nuevo volumen de Archie con guiones de Mark Waid y dibujos de Fiona Staples.



Y como diría Archie:
I Don´t Want to Grow up!!!

En el año 2008, George Lucas y Steven Spielberg unen fuerzas una vez más y estrenan la cuarta entrega del célebre arqueólogo Indiana Jones (...

En el año 2008, George Lucas y Steven Spielberg unen fuerzas una vez más y estrenan la cuarta entrega del célebre arqueólogo Indiana Jones (Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal). Dark Horse tenía los derechos del personaje en ese momento y aprovecha la movida para sacar un montón de material. Edita cuatro ómnibus que incluyen todo lo publicado por Marvel Comics en los 80’s (Las adaptaciones de las primeras pelis y los 34 números que duró “Further adventures of Indiana Jones) más lo editado por ellos mismos durante los 90’s. Sacan una adaptación de la nueva peli y la acompañan con una miniserie de cuatro partes llamada “Indiana Jones y la tumba de los Dioses”. Por si todo esto fuera poco, sacaron también una historieta llamada “Indiana Jones Adventures” donde, con un tono bastante más desenfadado, buscaban atraer a un publico juvenil. Todo esto fue publicado también por Norma Editorial y compilaron los tres números que duró el “Indiana Jones Adventures” (Dos entregas más un “Free Comicbook day”) en un tomo integral, el cual hemos leído recientemente y vamos a comentar…


Estas historietas cuentan con guiones de Philip Gelatt (Primer número) y del Maestro Mark Evanier (en los dos restantes) y en todos los casos está dibujado por Ethen Beaver, con color de Ronda Pattinson.
Las historias son precuelas de “Cazadores del arca perdida” y en ellas aparecen algunos personajes conocidos como Marcus, amigo de Indiana Jones y enlace de este con el museo que financia sus expediciones, y Belloq, arqueólogo rival de Indy que vende sus servicios al mejor postor, sin escrúpulo alguno (El malo de la primer peli).
La primer historia lleva a Indiana a Suecia, donde descubre unas ruinas de adoradores de los dioses nórdicos. Allí conoce de casualidad a la Dra. Lawrence, arqueóloga inglesa, y juntos descubren un pergamino (Que conserva Indiana) y un anillo que se lleva la Doctora dejando a nuestro arqueólogo favorito encerrado ahí. Belloq se las ingenia para robar tanto el anillo como el pergamino, para entregárselo a los nazis. Estos sabían que el pergamino contenía una fórmula o receta para volver a los hombres ordinarios en terribles máquinas de pelear (Aunque conllevaba horribles efectos secundarios)



Indiana recorrerá el camino de Suecia a Inglaterra y de ahí hasta Marruecos, para recuperar los hallazgos y tratar de impedir que los nazis obtengan los secretos que buscan.
En la segunda historia, varias estatuillas talladas durante el imperio Otomano son robadas de museos de todo el mundo. Obviamente, cuando ocurre en los USA, se recurre a Indiana Jones para que las rastree. La leyenda cuenta que estas estatuas abren la puerta de un castillo secreto, en el cual se encuentra un rubí que fue el que proporcionó su poder al imperio Otomano. Si alguien volviese a empuñarlo, podría recrear tal poder.
Estos robos, estuvieron orquestados por Belloq. Indiana se las ingenia para recuperar las estatuas y viajar a África en busca del castillo. Es perseguido por su némesis, un heredero del Imperio Otomano y el jefe de seguridad del museo yanqui. Todos quieren el rubí para beneficio propio e Indiana intentará sobrevivir al tiempo que impide el surgimiento de un nuevo déspota.
La tercer y última historia, formó parte de algún “Free comicbook day” y cuenta con muy pocas páginas. En ellas Indiana intenta evitar que un alumno suyo, que robó unas transcripciones hechas por él, profane un templo en Tailandia que encierra tanto riquezas como maldiciones…
El título mantiene el mismo tono de aquellos que adaptan series animadas, del estilo de Batman Adventures, X-Men Adventures, Spiderman Adventures, Clone Wars Adventures, etc… Una historia directa, simple, con buenos y malos bien identificados, poco texto y de lectura ligera y ágil. Cumple con todo muy bien, pero además tiene el espíritu aventurero de las pelis, respeta a los personajes conocidos y hacen un buen trabajo introduciendo algunos nuevos.



Tanto Gelatt como Evanier, logran que esta historieta dirigida a un público juvenil también sea entretenida para lectores - fans de Indiana de cualquier edad. A pesar de que la estructura de los tres relatos es similar, logran que uno se meta en la trama y se deje llevar por la magia aventurera del nuestro querido arqueólogo/saqueador.
Si bien el tono cartoon que tiene el arte de Ethan Beavers no me cuadra mucho con Indiana y su mundo, entiendo que es lo que se buscó para completar el combo “jovial” pedido por la editorial. Sin embargo, es un buen trabajo de un dibujante al que se le notan claras influencias de Maestros como Bruce Timm o Darwyn Cooke. Buen manejo de luces y sombras cuando la historia lo requiere (Dentro de los templos y cavernas que explora Indy por ejemplo), narrativa clara y eficaz, dinámicas puestas en páginas y correcta adaptación de los personajes al estilo animated.
Unas entretenidas historietas recomendadas para los acérrimos fanas del arqueólogo favorito de todos y para acercar a la lectura a los más pequeños de la casa!



“Cowboy, egoísta, saqueador de tumbas. El tipo de hombre que da mal nombre a mi profesión”

Nadie sabe como ni porqué, pero hace un tiempo me hice con varias entregas de la clásica historieta “Piturro”… Quienes conozcan a ese person...

Nadie sabe como ni porqué, pero hace un tiempo me hice con varias entregas de la clásica historieta “Piturro”… Quienes conozcan a ese personaje, sabrán que sus aventuras estaban cargadas de ciertas características propias de su tiempo y bastante alejadas de lo que podría llegar a publicarse en la actualidad… La idea original, era hacer un breve comentario enmarcado en la sección “Páginas publicadas en tiempos con menor corrección política”, pero como me extendí un toque más de lo debido, sale como lectura comentada, para que vean la amplitud de criterio (O la falta del mismo) con que contamos los que hacemos esta página…

Piturro fue un personaje chabacano y picaresco de la Historieta Argentina que tuvo su momento de fama y algún que otro revival posterior, creado por el historietista cordobés Julio Olivera. Debutó en 1974 en la revista “María Bizca” de Córdoba y al poco tiempo ya tuvo su propia revista con distribución nacional.

Era un tipo vago, descarado y mujeriego que venía del interior a vivir a Buenos Aires en una habitación alquilada de pensión. Sus historietas estaban pobladas por mujeres esculturales, voluptuosas y siempre vestidas con ropa escueta de tres o cuatro talles más chicos de lo que esos cuerpos precisaban, cuando estaban vestidas, claro… Piturro estaba constantemente acosando a estas damas las cuales, de tanto en tanto, cedían a los encantos del muchacho en medio de aventuras de todo tipo, costumbristas, de guerra, de ciencia ficción, etc., todo narrado en tiempo de comedia.




Era notable la constante búsqueda de excusas en que se embarcaba el dibujante para que las mujeres terminen sin ropa, o en poses sensuales, o perdiendo la ropa interior, o en situaciones donde, accidentalmente, podíamos espiar por debajo de la falda, por entre medio de la blusa y demás…

Tuvo tan buena recepción en su momento que se publicaron dos “spin-offs” de esta revista, “Piturreadas” que era más o menos lo mismo, pero doblaba la ración mensual que el lector obtenía, y “Piturrito” donde, como si de un Patoruzito se tratase, se narraban las aventuras de Piturro cuando era un niño. Esta última estaba dirigida a un público infantil y no ahondaba en situaciones de desnudez ni sensualidad…




Estos dos títulos y los cuatro primeros volúmenes de “Piturro” fueron publicados por la “Editorial Julio Olivera”, y ya entrados en los 90´s, tuvo un último volumen publicado por Editorial Perfil que duró 15 entregas y que era bastante más descarado y explícito que las versiones anteriores… Las cinco primeras revistas de este último volumen fueron las que conseguimos y leímos recientemente, en ellas Piturro es confundido con Rambo y sale en misión, se vuelve travesti para acosar a una mujer casada, se lanza en una aventura submarina mezclada con piratas, sale a cazar pajaritos y se presta a experimentos científicos. En todos los casos, se mete en esas situaciones persiguiendo mujeres con las que intenta propasarse a cada rato, lo consigue en varias oportunidades y, cuando la suerte lo acompaña, estas cedían sus favores al joven… Y no mucho más que esto.

El tono del humor era el que imperaba en la época de la mano de los capocómicos que reinaban en la tele, el cine y el teatro, un humor que ha envejecido bastante mal, que va a contramano de los tiempos que corren y que, muy probablemente, ninguna editorial se aventuraría a publicar en la actualidad…

Obviamente es un error juzgar este tipo de publicaciones con una óptica moderna, es hija de su tiempo donde funcionó muy bien, sigue conservando fieles adeptos y es una parada más en la hoja de ruta que recorrió la Historieta Argentina en su rica y larga historia…. C'est fini!

 


 

“¡Pobre criatura! ¡Alguien tiene que ayudarla a encontrar lo que busca! ¡Y yo sé lo que busca!”


Cada lectura repercute en el lector de distinta forma dependiendo el momento de la vida en que sea leída, los intereses que el lector tenga ...

Cada lectura repercute en el lector de distinta forma dependiendo el momento de la vida en que sea leída, los intereses que el lector tenga en ese momento y, obviamente, la temática y la calidad de la obra en cuestión. Incluso una misma obra leída en dos momentos distintos, nos puede llegar a conmover de maneras diametralmente opuestas, pero hay algunas que están tan logradas, son tan perfectas, que es imposible no sentirse modificado en algún aspecto al leerlas, cualquiera sea el estado en que nos encuentren. Como sabrán aquellos que visiten regularmente la página, hemos estado leyendo la obra “El Lobo Solitario y su Cachorro” de los Maestros Kazuo Koike & Goseki Kojima, y definitivamente aseguramos que es una de esas historias que te marcan y a la que se vuelve en varias oportunidades intentando revivir las sensaciones experimentadas con la primera lectura. Desde que arrancamos a leer el primer tomo, venimos compartiendo algunas páginas de cada entrega englobadas con el hashtag #LascrónicasdelLoboSolitario (por si quieren buscarlo), pero como lo hemos terminado recientemente, pasamos al comentario de rigor con algún spoiler seguramente…



 La historia se desarrolla en el período Edo, también llamado Shogunato Tokugawa, en Japón (Que se extiende del siglo XVII al XIX), era en que regían los gobiernos conocidos como Shogunatos. Itto Ogami era albacea oficial del Shogun (Encargado de asistir en los seppukus oficiales, decapitando a los nobles que se desgarraban el vientre para poner fin a su vida). El enorme honor que otorga ser el albacea oficial, portando el emblema del Shogun, Itto lo consiguió al derrotar en duelo a un miembro del clan Yagyu, más precisamente, a uno de los hijos del líder del clan. Los Yagyu estaban encargados de la seguridad en Edo, tenían ramificaciones por todo Japón y respondían a Retsudo, su líder. Retsudo quería que el honor de ser albacea recaiga en los Yagyu, por lo que no tolera la derrota sufrida por su hijo y empieza a tramar un plan mediante el cual se confirmaría que Itto tiene planes de atentar contra la vida del Shogun obligándolo a hacerse el seppuku. Asesinan a toda la familia de Ogami y solo queda vivo el hijo recién nacido de Itto, Daigoro. Ante la negativa de Itto para poner fin a su vida y la de su hijo, los Yagyu se enfrentan a él, pero Itto porta el kimono con el emblema de Shogun y, para no mancillar el honor de este, le permiten abandonar Edo con vida a condición de que nunca más vuelva a poner un pie en la capital…

Deshonrado, descastado y degradado a vivir como un ronin, Itto comienza a recorrer las distintas provincias de Japón vendiendo servicio de sicario a cambio de 500 ryos (Moneda de oro de la época). De a poco empieza a labrarse la fama del sicario conocido como Lobo Solitario, quien va acompañado de su hijo de tres años al que apodan el Cachorro y deambulan por los caminos con el niño montado a un carrito de madera. La dupla es implacable y cumplen con eficiencia todas las misiones que aceptan, Itto demuestra ser un combatiente invencible, experto en el manejo de su katana “Doutanuki” (Espada usada en tiempos de guerra), lleno de recursos y maestro de su cuerpo y mente.

Tras la traición sufrida por el clan Yagyu, Itto y Daigoro deciden recorrer “el camino del infierno”, dejan de regirse por los códigos sociales y morales, les da igual vivir que morir y solo siguen adelante para cumplir su anhelo de venganza restaurando el honor de su apellido. Por supuesto estás decisiones son del Lobo y, aunque demuestra estar preparado para soportar la vida trashumante, las privaciones, el dolor y la constante violencia, Daigoro es inevitablemente arrastrado por el camino emprendido por su padre.




Con el paso del tiempo la leyenda del lobo solitario crece y se empieza a hablar de él en Edo, llegando a oídos de Retsudo que teme que Itto intente volver a la capital para exponer la traición de los Yagyu, junto con todos los negociados que mantenían a espaldas del Shogun. Decide entonces que es momento de acabar con Itto y comienza a mandar guerrero tras guerrero a enfrentar y derrotar a Ogami, los que invariablemente fracasan dejando la vida en el intento… La escalada propuesta por Retsudo no cesa y el Lobo decidirá finalmente volver a Edo para zanjar el conflicto definitivamente…





Esto no es más que una extrema simplificación de una obra que se extiende durante 20 tomos de más de 400 páginas cada uno, por lo que no le estamos haciendo ninguna justicia… La tarea llevada adelante por Koike y Kojima en este manga es monumental. Para Koike, una buena historia solo se sostiene con personajes complejos, bien delineados y atractivos, tarea que lleva adelante con maestría. La primera mitad del manga, aquella en la que el Lobo recorre Japón como sicario, en un tapiz en blanco que el autor utiliza para contar también historias breves dentro de la macro que se desarrolla de principio a fin. En esos capítulos introduce una inmensa cantidad de personajes secundarios que utiliza brevemente, a veces se relacionan con Itto o Daigoro y otras veces los protagonistas apenas aparecen y son los secundarios los que narran historias gloriosas. Estos capítulos también sirven para exponer la sociedad, los valores y los códigos con que se regía el Japón de aquellos años, como se conformaba la sociedad, las clases sociales en que se dividía, como funcionaba el Shogunato y su relación con los Daimyos (Señores feudales, como gobernadores de las distintas provincias), los vaivenes de la economía, el crimen, las creencias y el código del Bushido, entre muchos otros aspectos. La reconstrucción de época es exacta y en extremo documentada, parafraseando la introducción de todas las versiones de los “47 Ronin”, “conocer la historia del Lobo Solitario, es conocer Japón”.

Obviamente todos estos aspectos se van desarrollando lentamente y sin apuro. En los primeros tomos estaba indignado con las privaciones y peligros por los que Itto hacía pasar al pequeño Daigoro, un poco por ponerlo en primera persona y hacer un paralelismo con mi propio hijo y otro poco porque lo estaba juzgando desde los valores y costumbres de un hombre del siglo XXI. Craso error que el autor se encarga de ir acomodando para que el lector comprenda (Incluso uno medio lelo como es mi caso) qué valores, creencias y obligaciones fuerzan a la dupla a emprender el camino elegido.

Y además de todos estos aciertos, el conflicto central entre Itto y Retsudo se va macerando, cociendo de a poco, con complicaciones inesperadas y, en los últimos tomos, con un in crescendo que nos explota en la cara en un final magnifico, con giro inesperado incluido y que deja un nudo en el estómago que no se va por un buen tiempo…



 

Creía que el arte de Goseki Kojima era igual de soberbio a lo largo de los 20 tomos. Sin embargo, para escribir esto volví a hojear los primeros y me asombró la diferencia que hay con los últimos que aún tenía frescos en la mente. Porque si bien el nivel de dibujo es altísimo desde el arranque, conforme van pasando las entregas evoluciona muchísimo, se lo nota más cómodo con los personajes y mucho más suelto con la narrativa. El trabajo de Kojima está a la altura del guion de Koike, la reconstrucción que hace de la época es sorprendente desde todo punto de vista, el vestuario, la arquitectura, los paisajes, las herramientas, las armas, los elementos mundanos (Utensilios de cocina, alimentos, etc.), absolutamente todo lo que pone en página es una clase de historia. Por otra parte, la narrativa es increíble porque, además de ser dueño de múltiples recursos y dibujar cientos de combates sin que sean parecidos dos de ellos, tiene unas puestas fantásticas pasando de viñetas panorámicas a splash pages, mientras que en otras distribuye las viñetas de forma clara, efectiva y por demás creativa. El paso del tiempo con el cambio de las estaciones es también un punto fuerte, transmitiendo el frio que sienten los personajes en invierno, las inclemencias de las lluvias y el viento, con el consecuente desborde de los ríos y la furia del mar, o la pesadez del calor veraniego, verdaderamente magistral y las palabras quedan cortas para hacer justicia el talento desplegado en la obra.

La dupla se toma su tiempo para narrar en tantas páginas como consideren que es necesario, por eso se pueden ver largas escenas mudas, con solo narrativa gráfica en las que Kojima cuenta en la cantidad de páginas que necesite la acción a desarrollar, lo que le da a la obra una mayor profundidad y un ritmo único. Y si bien resulta una obviedad, el hecho de no emplear tantos ayudantes y estar al frente de la obra de principio a fin, le da una coherencia y cohesión que redondean una verdadera obra maestra del medio.

 


Por último, unas palabritas sobre la presente edición de Planeta Cómic publicada en 2016. Si bien la edición es correcta, con buena calidad de papel, impresión y encuadernación, le falta cariño y dedicación… Un gran defecto es haber impreso en blanco y negro las páginas que dan arranque a cada capítulo publicadas originalmente a color, lo que no afecta tanto a las escenas diurnas, pero en las nocturnas quedan unos bodoques de manchas negras en las que no se entiende que está pasando, sin mencionar que se pierde el hermoso trabajo con acuarelas que realiza Kojima. Por otra parte, a lo largo de la obra hay un montón de onomatopeyas y carteles y no todos son traducidos. No hay problema con las onomatopeyas porque la imagen te da el contexto, pero los carteles (En puertas de edificaciones, negocios, comisarias, en cartas, etc.) son traducidos eventualmente. Supongo que pensaron que podían obviar algunos por no ser vitales para la trama, pero si están en página es por algo y quiero saber que dicen… Y hay una notable falta de esmero puesta en la edición que trae en el reverso de cada uno de los 20 tomos el mismo texto…. Un texto genérico sobre la obra acompañado de una cita de Frank Miller, lo que es válido para la primera entrega, pero a partir de la segunda debería hacer referencia a lo que ocurre en el tomo en cuestión. Además, utilizan cuatro páginas de cada tomo para reproducir una biografía de los autores y un glosario con definiciones de términos japoneses. Otra vez, es válido para la primera entrega, pero a partir de la segunda deberían haber usado esas cuatro páginas para complementar la experiencia de la lectura con informes sobre el Japón de la época, los shogunatos, otras obras de los autores, no sé… hay cientos de opciones, pero hay que tener ganas. Probablemente haya nuevas versiones de esta obra en España con cierta regularidad, pero esta es la primera vez que llega íntegra a Argentina y me hubiese gustado que esté realizada por gente con ganas de laburar… ´Nuff said!




“Mi hijo y yo vivimos en el camino del infierno y nos da lo mismo vivir que morir.”

Un buen amigo (A quien no vamos a nombrar ya que no tiene vida en las redes sociales) me obsequió el tomo original de “La Muerte de Superman...

Un buen amigo (A quien no vamos a nombrar ya que no tiene vida en las redes sociales) me obsequió el tomo original de “La Muerte de Superman”, editado por DC comics allá en 1993. La única edición que tenía de esta obra era la que sacó Perfil en el invierno del 93 cuando la muerte del Kryptoniano aún sacudía las noticias. En su momento, leí y releí hasta el cansancio esta historieta con ojos asombrados e incrédulos, propios de un jovencito que daba sus primeros pasos como lector de superhéroes y para el que la caída del más grande de todos se presentaba como un trago difícil y amargo.

Pongamos en contexto. Superman no era el primero en caer, ya habíamos visto las muertes de Flash y Supergirl en “Crisis en tierras infinitas”, la de Jason Todd en “Una muerte en la Familia” y la gloriosa “Muerte del Capitán Marvel” en la homónima novela gráfica de Marvel Comics por nombrar solo algunas. Pero ninguna alcanzó a tener el impacto que tuvo la de Kal-El. Todos los medios se hicieron eco del evento, lo escuchábamos en la radio, en los noticieros de la tele y salían artículos en diarios y revistas contando como se llegó a este desenlace (Tanto en la ficción de la historieta como en la realidad. Recuerdo un artículo que decía que Superman en realidad había sido vencido por el dólar, y que su muerte fue a causa de las bajas ventas). Lo cierto es que sacudió fuerte y por ese entonces, para mí como lector, la muerte tenía carácter definitivo (Que ingenuo, Madonna santa!). Ninguno de los enlistados anteriormente había vuelto de la tumba (Hasta 1993) por lo que nada me hacía suponer que Superman lo lograría.
En aquel entonces me pareció la mejor historieta de todas, era para mí la certificación de que en el comic de superhéroes había consecuencias palpables y estas podían ser de la peor calaña. Pero pasaron los años y evolucioné como lector. Me diversifiqué y aprendí a considerar las cosas un poco más cerca de su justa medida (Un poco nomás, me sigo dejando llevar con las historias y comprando pescado podrido de vez en cuando) y nunca volví a releer “La muerte de Superman” porque no quería romper aquel enamoramiento que me produjo… hasta hoy.




La historia, ya conocida por todos, no pierde tiempo en explicar orígenes ni nada por el estilo. De la nada aparece Doomsday y empieza a destrozarlo todo. Avanza sin rumbo fijo y a su paso va dejando un reguero de muerte y destrucción. Ni la policía ni las fuerzas armadas consiguen frenarlo, por lo que la tarea pasa a manos de la Justice League. La liga ataca sin su líder Superman, quién se encontraba ocupado con otros menesteres y no se entera del asunto, pero se ven rápidamente superados. Doomsday vence sin demasiado esfuerzo a héroes tan poderosos como Booster Gold, Bloodwynd, Guy Gardner y Máxima. Blue Beetle queda al borde de la muerte y Fire & Ice no son rivales para la furia destructora del gigante.
La noticia llega a oídos de Superman quien se suma a la batalla con los miembros de la Liga que aún resisten, pero incluso así poco pueden hacer. El campo de batalla se muda de un barrio de casas humildes, donde una familia queda en medio de la pelea, a una estación de servicio que termina explotando. Los últimos héroes que estaban en pie quedan KO.
Aparece el Guardián, clon del Guardián original creado dentro del complejo Cadmus, y ayuda a Superman a volver en sí. El hombre del mañana toma conciencia de que la tarea es enteramente responsabilidad suya, que nadie más está a la altura del poder demostrado por Doomsday y jura dar todo de sí para evitar que el coloso siga esparciendo muerte.
Superman y Doomsday se vuelven a enfrentar en un centro comercial, donde accidentalmente el monstruo toma conocimiento de la existencia de Metrópolis y enfila hacia la ciudad. Para evitarlo, Superman lo revolea al medio de las montañas donde supuestamente no hay vida humana, pero cae justamente en las instalaciones secretas del proyecto Cadmus… En la batalla destruyen el complejo y Kal-El queda nuevamente fuera de combate. Doomsday retoma su camino hacia la ciudad.



Mientras tanto, Supergirl decide presentar pelea. En esta época, la chica de acero era un ser de protoplasma que estaba en pareja con el hijo de Lex Luthor, Lex Jr. (Rápida puesta en claro: Luthor había fingido su muerte tras contraer cáncer por usar un anillo de kryptonita con el que mantenía a raya a Superman. Luego, hizo trasplantar su cerebro a un cuerpo clonado y más joven – con una larga cabellera colorada además- y ahora se hacía pasar por su hijo y por una buena persona). Supergirl se cruza con Doomsday a las puertas de la ciudad, pero de un solo golpe queda fuera de combate y pierde su forma humana…
Ya en la ciudad y ante miles de testigos y periodistas y amigos y transmisión en directo por cadena nacional, Superman se enfrenta de manera definitiva a Doomsday en un combate épico que le costará absolutamente todo, pero que conseguirá el objetivo de frenar al que fuera su más difícil rival…
Me emociona hasta escribir sobre esta historieta... El tomo se compone de siete números de diferentes colecciones: Superman The Man of Steel 18 y 19, Justice League 69, The Adventures of Superman 497, Action Comics 684 y Superman 74 y 75. Cada título tiene un equipo creativo distinto pero a pesar de que son muchas manos en un plato y de los años transcurridos la historia está muy bien lograda, coherentemente coordinada (creo que por Mike Carlin), es emotiva y su componente épico es insuperable. Los guiones a cargo de Dan Jurgens, Jerry Ordway, Louise Simonson y Roger Stern cumplen en contar la batalla más dura en la carrera del primer superhéroe, con algunas pequeñas lagunas e inconsistencias, pero que quedan muy disimuladas dentro de la mega historia que relatan. La contra es que al leerla como historia auto conclusiva, se presentan muchas cuestiones que no se resuelven en sí misma: Lex Luthor, el Proyecto Cadmus, la Supergirl de protoplasma, el misterio de Bloodwyn, el destino del aporreado Blue Beetle y algunos más. Hay que tener en cuenta que son siete episodios dentro de una saga mucho mayor que comienza demasiados números antes, se extendió por varios años más y cuyas tramas se iban interrelacionando constantemente…



Los nombres de los artistas involucrados están a la altura del evento… Empezamos con Jon Bogdanove quien está a cargo del título Man of Steel. Jon (Cuyo Superman está entre mis favoritos junto con el de Byrne y el de Ordway) tiene un estilo dinámico, con el que logra escenas muy impactantes, gran nivel de expresión tanto en rostros como en cuerpos y una sólida narrativa. Además es el encargado de la portada del tomo, aquella imagen en la que Lois quebrada en llanto, sostiene entre sus brazos el ensangrentado cadáver de su prometido, mientras la capa de Superman flamea en el fondo…
Adventures of Superman está dibujada por un Tom Grummett en gran nivel, que se destaca en las escenas de batalla que ocupan casi la totalidad de las páginas del capítulo y que le granjearon varios años al frente de distintos títulos de la familia Superman.
Jackson “Butch” Guice es un virtuoso que se florea en Action Comics con sus elegantes y elásticos diseños y sus hermosas mujeres. Siempre me sorprendió como con pocos trazos logra una gran variedad de expresiones este artista. Me da la sensación que las grandes luchas no son lo que más le gusta hacer, pero el resultado obtenido es inapelable.
Por último, el que logra el mejor y el peor resultado a la vez es Dan Jurgens, quién se ocupa tanto del título Justice League como el de Superman. Jurgens siempre gozó de una notable popularidad ciertamente justificada, pero con llamativas falencias a la hora del dibujo (a mi criterio, claro está). En el número 74 de Superman, la Justice League enfrenta a Doomsday destruyendo una casa de familia. Esta familia está compuesta por la madre, el hijo adolescente y una bebita… No hay dos viñetas donde podamos suponer que se trata de la misma beba, en todas cambia de tamaño y de fisonomía. En algunas llega a dibujarla como un monstruo, un enano o algo parecido… Además falla en la narrativa, mostrando inexplicables incongruencias entre las secuencias. Talvez las fechas de entrega y el hecho de que se encargaba de más de un título por mes le jugaba en contra. Pero también escribe una página épica en la historia de los superhéroes con el número 75 de Superman, donde se narra el desenlace y en el que todas las páginas son splash pages (Un lindo detalle es que los últimos 4 capítulos de este tomo tienen una cuenta regresiva de viñetas hasta la muerte. En el Adventures 497 todas las páginas tienen cuatro viñetas, en el Action 684 tres viñetas, en Man of Steel 19 solo dos y por último en este número, todas las páginas son de una viñeta). En sólo 22 viñetas narra la despedida entre Lois y Clark, el desenlace del mortal combate y el impacto que la muerte del mejor superhéroe produce en sus amigos, familia, colegas y la sociedad toda… Histórico!



Esta edición es igual a aquella que sacara Perfil (Sin esas geniales notas complementarias) o la del grupo editorial Vid, pero no a la de Ediciones Zinco quienes omitieron el primer capítulo de la saga. De todos modos, estamos hablando de un best seller que se ha reeditado ad infinitum y en todos los idiomas habidos y por haber, por lo que se debe conseguir hasta en el almacén de la esquina… Nos despedimos recordando que recientemente se estrenó la segunda versión animada que adapta esta historieta para aquellos a los que les interese.



“Para que una ciudad pueda vivir, un hombre dio todo de sí y más. Pero es muy tarde. Porque este es el día… en que Superman murió.”

“X-Men: Génesis mutante” abarca los siete primeros números de la serie “X-Men” a secas, que editara Marvel allá por 1991 con la intención de...

“X-Men: Génesis mutante” abarca los siete primeros números de la serie “X-Men” a secas, que editara Marvel allá por 1991 con la intención de repetir el super éxito cosechado con el primer número del “Spiderman” de Todd Mc Farlane. Según dice este libro, X-Men #1 es el título más vendido en la historia de los superhéroes. Para mí ese hito lo ostentaba la Superman #75, número en que muere el Kryptoniano (Pero como no estoy seguro, mejor no discuto). Además, el tercer número de esta serie es la despedida del Maestro Chris Claremont de los títulos mutantes tras 16 años al frente de los mismos. Claremont huye despavorido después de que Marvel intentara acoplarlo a la horda de inentendibles crossovers que se estaban por venir entre la cada vez mayor cantidad de títulos "X" que aparecieron en los ´90. El primer arco argumental, enfrenta a los X-Men (Ahora divididos en dos grupos: Azul & Dorado) a un Magneto ya harto de todo, quien se fue a vivir al espacio en el Asteroide M. Pero las superpotencias están intranquilas de tener flotando sobre sus cabezas a alguien con tanto poder (Y misiles nucleares), por lo que advierten que al menor indicio de ataque tomarían medidas drásticas para detenerlo. Con manipulaciones mentales, las infaltables charlas entre “viejos amigos” y muchos enfrentamientos todo se resuelve con una batalla final entre los X-Men vs. Magneto y sus acólitos que termina con la completa destrucción del Asteroide M, en el cual Magneto aparentemente muere. No es la mejor historia de Claremont para despedirse (Dejó la vara muy alta con obras como Días del futuro pasado, Masacre Mutante, La Saga de Fénix, Dios ama el hombre mata, etc.) pero es una buena historia. Y ya sabemos que Chris volvió a tener revancha con los mutantes. Para el segundo arco argumental tenemos una pequeña ayuda de John Byrne al guión (quien también huye de Marvel a realizar sus Next Men en Dark Horse) y la llegada de Scott Lobdell para la primera aparición de Omega Red. Los gemelos Von Strucker (Alemanes que quieren convertirse en el tercer Reich para dominar al mundo) reviven por medio de La Mano (El clan ninja) a Omega Rojo y con ayuda de éste quieren recuperar el “sintetizador C” para conseguir inmortalidad. Resulta que es Wolverine el único que puede saber el paradero del dichoso sintetizador. Lo capturan y hurgan en su memoria, por lo que se ve obligado a recordar retazos de su época como agente de la C.I.A. junto con Maverick y Sabretooth. Los X-Men acuden al rescate y los planes maléficos de los neonazis son abortados para beneplácito de la platea.

El arte de los siete capítulos está en manos de Jim Lee (Batman: Hush, Superman: Por el mañana, Wildcats, etc). Recuerdo que cuando vi estas historietas por primera vez a mediados de los ´90, de la mano de Editorial Pavón y Columba/Símbolo, el arte de Jim Lee me parecía lo mejor que el universo todo podría llegar a dar. Me había fascinado de tal modo que los leí y releí ad infinitum. Hoy, con el ojo un poquito más avezado, se le notan las muchas falencias que tiene el oriental. Diseños iguales para los personajes (O con mínimas diferencias) poses imposibles e incómodas, abuso de las líneas para sombreado, inconsistencias de una viñeta a otra (Piezas de los trajes que aparecen y desaparecen y demás detalles perdidos) y bolsillos por todos lados… De todos modos, sigue siendo impactante y muy potente. El uso de la página que hace Lee sigue resultando novedoso y las splash pages parecen que están por salir de la historieta en cualquier momento.

En cuanto a la edición, la calidad del papel y la encuadernación son muy buenas pero el precio es no apto para cardíacos (Porque es salado, vió…), pero es acorde a lo que llevas. Dentro de esta misma colección "Marvel Excelcior", Ovni Press editó mucho material Marvel entre clásico y nuevo que vale la pena (Excepto Civil War que debe haber tenido como diez ediciones en Argentina).



Y así, me despido hasta la próxima. X-citantes saludos!

“Mythos” fuen una miniserie escrita por Paul Jenkins (Origin, Inhumans) y dibujado por Paolo Rivera (Daredevil, Howard the Duck) y editado o...

“Mythos” fuen una miniserie escrita por Paul Jenkins (Origin, Inhumans) y dibujado por Paolo Rivera (Daredevil, Howard the Duck) y editado originalmente entre 2006 y 2008 en USA. El libro reúne los seis one shots de esta serie destinada a revisitar y “actualizar” el origen de algunos personajes de la editorial (Diría los principales, pero está metido en medio Ghost Rider…) .

Los héroes incluídos (además del mencionado motorista) son Spiderman, X-Men, Capitán América, Hulk y Fantastic Four. Las historias mantienen el mismo origen tradicional de los ´60 pero con algunas actualizaciones temporales (Un ipod por aquí, un celular por allá y estamos en el presente), y cuentan con una narración mucho más dinámica y acorde a los tiempos que corren. La caracterización de los personajes está también mejor delineada, ya que cuenta con la ventaja de muchos años de historietas a cuestas, lo que le da al autor un panorama más amplio de en qué se terminarán convirtiendo cada uno de ellos en el futuro (A diferencia de Stan Lee, que lo iba creando todo sobre la marcha sin saber adónde irían a parar más allá de los próximos meses…) Sobresalen los capítulos dedicados a X-Men (Con Magneto como protagonista) y a Hulk (profundizando las relaciones “Bruce & Betty” y “Bruce Vs. Thunderbolt Ross”). El de Ghost Rider es el más flojo, pero todos están muy bien escritos y presentan los orígenes dese ángulos novedosos.




En cuanto al arte, el trabajo de Rivera es realmente sorprendente. Realiza esculturas de los personajes principales utilizando modelos vivos, y luego emplea esas esculturas para tomar las diferentes perspectivas que termina llevando a la página (Algo parecido a la forma en que trabaja Alex Ross, solo que este utiliza fotografías). Ya había visto anteriormente su trabajo en Daredevil y Superior Spiderman, pero el resultado no se parecía en nada al que logró en esta obra. Cada rostro es perfectamente identificable y diferente de los demás que aparecen en el libro (Algo que suena obvio, pero que pocos artistas logran). Sin dudas, el punto más alto de esta historieta.