Un personaje que siempre me resultó atractivo sobre el que, sin embargo, leí muy poco es Deadman. Creado por Arnold Drake y Carmine Infantin...

Soledad fantasmal: “Deadman: Amor después de la muerte”

Un personaje que siempre me resultó atractivo sobre el que, sin embargo, leí muy poco es Deadman. Creado por Arnold Drake y Carmine Infantino en 1967 (Strange Adventures #205), el andar del buen Boston Brand fue discreto hasta que su camino se cruzó con el de Neal Adams. En su momento mantuvo la misma popularidad, pero con el correr de los años esas historias de complemento publicadas en distintas cabeceras (La ya mencionada “Strage Adventures” y otras como “The Brave & the Bold”, “Aquaman” y alguna más) ascendieron en el gusto del lector y empezaron a considerarse como “obra de culto”, por lo que gozó de varias recopilaciones y reediciones. Tras el relanzamiento del Universo DC al celebrar su 50° aniversario, Deadman tuvo su renacer (O remorir en este caso) en una miniserie de cuatro entregas obra de Adrew Helfer y el inmenso José Luis García López, publicada en 1986. Algunos años después, a fines de 1989, Mike Baron, Kelley Jones y Les Dorscheid aúnan esfuerzos para publicar una miniserie de dos entregas en formato Prestige llamada “Deadman: Amor después de la muerte”. Vaya uno a saber desde hace cuánto tenía guardada y pendiente de lectura la edición realizada a mediados de 1990 por Ediciones Zinco, pero finalmente le pusimos remedio a la situación, acabamos de leerlo y pasamos a comentarlo.

 

El mayor tormento para Boston Brand en su condición de fantasma es la eterna soledad a la que se ve sometido. Apenas puede robar algo de felicidad ajena cuando posee algún cuerpo vivo por un corto período de tiempo, para después volver a ser un espectro. Llevando esa triste y solitaria existencia, se entera de un supuesto circo y casa encantada en Wisconsin, y con la esperanza de encontrar compañía, parte hacia allá. El circo “Colby-Brazia” había vivido su momento de esplendor varios años atrás, presentando a los clásicos fenómenos entre los que se contaba el niño cabeza de cabra, la mujer más gorda del mundo, el hombre esqueleto, la mujer serpiente, tigres siberianos y, por supuesto, trapecistas y demás números circenses. En la actualidad, todos los elementos del circo estaban abandonados en las inmediaciones de una casona deshabitada propiedad del fallecido Colby, custodiada por un sereno que prefiere no entrar. Deadman entra a investigar la casa y encuentra una habitación llena de trapecios donde una chica estaba practicando. Ella puede ver a Boston porque también es una fantasma. Enseguida pegan onda, Deadman se enamora perdidamente como un quinceañero, pero el idilio se ve interrumpido por la aparición de otro espectro que amenaza al héroe. La lucha los lleva al exterior de la casa y, cuando consigue regresar, ve que la muchacha está siendo golpeada por el fantasma de Colby. Intenta intervenir, pero le advierte que se vaya de inmediato, o quedará atrapado en el circo como ellos.

La joven le revela a Deadman que todos los integrantes del circo están atrapados por Colby y están obligados a obedecer sus ordenes, que están sobre territorio indio y que, además, cuenta con el apoyo de otra poderosa entidad llamada Brazia (El otro dueño del circo). La única forma de enfrentarlo es con un cuerpo físico, por lo que Deadman viaja a Milwaukee, en busca del joven y atlético cuerpo de un deportista que había quedado en estado vegetativo, pero la esposa del joven, al verlo despertar, se empecina en acompañarlo creyendo que su marido volvió a la vida.

Como Deadman es laxo de moral, disfruta de las ventajas maritales que le otorga su nuevo cuerpo antes de volver al circo, donde tanto la joven trapecista muerta como la esposa viva del deportista caen en poder de Colby. Será tarea de Boston Brand enfrentar a todos los miembros del circo, intentar rescatar a las damas, no dañar el cuerpo que habita y resolver el misterio detrás de la dupla Colby-Brazia…

 


Me da toda la sensación que Mike Baron escribe la historia teniendo siempre en cuenta las fortalezas de quien la va a dibujar. La historieta es entretenida, hace énfasis en la soledad y la tragedia que vive Deadman y le busca una respuesta que viene del más allá. Pero el hecho de ambientarla en un circo lleno de fenómenos espectrales, además de brindarle cierto encanto al relato, permite que Kelley Jones se luzca en cada página. Baron es un guionista solvente, que sabe contar y armar historias interesantes, maneja bien a los personajes y los direcciona hacia donde suena lógico que vayan. En esta oportunidad mete algunos giros que hacen dudar y tambalear al protagonista y termina redondeando una historia atrapante y entretenida.

Obviamente el plato fuerte de la obra es el dibujo del gran Kelley Jones. Dueño de un estilo absolutamente personal, este artista tiene la capacidad de acercar a su impronta a cualquier personaje. Lo hizo en su momento con Batman, donde mezclado con artistas más tradicionales como Graham Nolan o Jim Aparo, logró que sus trazos se adueñaran del detective y su entorno. Sin embargo, en historias de terror o con seres sobrenaturales, su estilo brilla mucho más aún. Sandman, Sleepy Hollow, Swamp Thing, Venom o incluso los Master of the Universe, son personajes que le permiten un mayor despliegue y libertad a la hora de dibujar. Deadman es de esos personajes que lo habilita a experimentar, explorar, soltarse en las páginas y lo hace en cada viñeta. Ya desde el renovado diseño que le imprime a Deadman se notan las ganas que le pone al trabajo, un Deadman esquelético, con apenas algo de piel sobre los huesos y con un manejo de las expresiones absolutamente genial. Lo mismo sucede con los fenómenos del circo, todo chorrea terror, espanto y tragedia. Los climas generados, el manejo de la luz y los escenarios en los que se desarrolla la acción también están muy logrados y el acento está puesto en la narrativa más que en la coherencia o continuidad en las fisonomías, las que están sujetas a modificaciones para lograr mayor impacto o expresividad. Ya era fana de Jones, pero después de haber leído esto, lo soy aún más.




En 1992 la misma dupla realizó una segunda historia con Deadman que se llamó “Exorcismo”, la que quiero conseguir lo antes posible. Mientras tanto, acompañamos las palabras precedentes con algunas páginas tomadas de la web, porque la edición Prestige de Zinco es inescaneable (Si, palabra inventada).

 


 

 

“En el circo me llamaban Deadman, pero no estoy exactamente muerto, soy un fantasma. Aunque… no puedo dejar de pensar en cómo era estar vivo…”

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Soy fan declarado de los crossovers DC/Marvel. A pesar de que en líneas generales son previsibles y medio flojos, el hecho de que se mezclen...

Redes y kryptonita: “Superman / Spider-Man”

Soy fan declarado de los crossovers DC/Marvel. A pesar de que en líneas generales son previsibles y medio flojos, el hecho de que se mezclen personajes de dos universos de ficción tan importantes y con los que conviví toda la vida, me entusiasma siempre (De hecho, los repasamos a todos en un video del canal que está por acá: https://www.youtube.com/watch?v=LDdecNO3YJg&t=1s). Con la compra de Marvel por parte de Disney, parecía que esos encuentros no se volverían a dar jamás, sin embargo, el año pasado nos sorprendieron con dos nuevas entregas protagonizadas por Batman & Deadpool, la primera publicada por Marvel y la segunda por DC. (Las que leímos y también comentamos en distintos videos. Aquí el primer cruce: https://www.youtube.com/watch?v=ep_KtredT4w&t=5s y por acá el segundo: https://www.youtube.com/watch?v=7b-R9QoumWc). Pero eso no es todo, porque mientras se publicaban los cruces entre el Señor de la Noche y el Mercenario bocón, ya anunciaban dos nuevos encuentros para el 2026 entre Superman y Spiderman, coincidiendo con el 50° aniversario del primer crossover entre ambas editoriales, protagonizados por estos mismos héroes. Así fue que en Abril pasado DC publicó “Superman / Spider-Man: Verdad, justicia y una gran responsabilidad”, con guion de Mark Waid y dibujos de Jorge Jiménez. Lo leímos, lo disfrutamos y pasamos a comentarlo con brevedad e intentando evitar spoilers.

 


En su constante recorrida por el cosmos, Brainiac fue repelido de un planeta mediante un virus. Buscando limpiar su sistema, hace contacto con el Dr. Octopus. Su plan consiste en purgarse descargando el virus en los cerebros de todos los humanos, lo que conllevaría la extinción de la especie. Cansado de no tener el reconocimiento que merece, el Doc Ock acepta con la condición de unirse a los viajes de Brainiac para obtener en el cosmos el crédito que le niegan en la Tierra. Para llevar adelante la tarea, utiliza un ingenio de su creación mezclado con “Neutrones rápidos” robados de un laboratorio que los potencia con kryptonita y comienzan a usarlo en Metropolis.

Peter Parker está de visita en el Daily Planet con Clark Kent e investigan el robo, justo cuando la gente comienza a verse afectada por la transmisión del virus. Sin perder tiempo, asumen su identidad heroica y se lanzan a intentar detener su origen y encontrar a los responsables, al tiempo que tienen que evitar verse afectados por el virus, mientras Superman se va debilitando con la kryptonita.



 

Los cruces entre Batman & Deadpool no me terminaron de cerrar. Primero porque no me resultaba demasiado interesante el encuentro de esos personajes y, segundo, porque en ninguno de los casos intentaron ir por una aventura directa, en cambio, eligieron ser creativos y novedosos llegando a un resultado lejano al que esperaba encontrar. En esta oportunidad sucede exactamente lo opuesto, gracias a que Mark Waid se inclina por una aventura tradicional de héroes contra villanos con el destino del mundo en juego. Del todo trillado y muy visto, pero apoyado en el fuerte del autor que es el manejo de los personajes. No se pierde una sola viñeta en presentaciones ni en viajes dimensionales, el espíritu de esta Historieta es el de secuela de los encuentros previos. Peter y Clark son amigos, conocen sus alter egos y Nueva York está a la vuelta de la esquina para Superman que pasa a buscar a su amigo lanzaredes. Dos páginas para introducir el plan de los villanos, tres para que los héroes tomen conocimiento del peligro, doble splash page para que se luzca Jiménez y el resto es acción irrefrenable, peligro constante y superación. Superman y Spider-Man se entienden de maravillas, actúan como el más aceitado de los equipos y tienen el don de no rendirse jamás, lo que condena el plan de los villanos incluso antes de que lo pongan en práctica.

Jorge Jiménez hace un trabajo impecable también, con un diseño de personajes entre clásico y moderno que queda hermoso, con puestas vertiginosas, de alto impacto, mucha expresividad y lleno de viñetas memorables. Es una historia de apenas 24 páginas, pero la dupla deja todo en la cancha y el resultado es sumamente divertido, que es lo que se espera de estos encuentros.




Como hicieran en los encuentros del año pasado, las segundas 24 paginas del volumen están plagadas de cruces breves realizados por distintos equipos creativos, en este caso con personajes del universo de Superman y Spider-Man.

El primero es un encuentro entre Mary Jane & Lois Lane que se da mientras los héroes se enfrentan con un Centinela. Escrito por Tom King quien tuvo la acertada idea de introducir como personaje invitado a Gambit, porque los lápices son obra de Jim Lee. Glorioso!!

Superboy Prime rompe las paredes de la realidad y se encuentra con Spider-Man gracias a Christopher Priest y Daniel Sempere.

El Superboy de la Legión de Superhéroes se mide con el Spiderman 2099 en el futuro de Batman Beyond por obra de Sean Murphy.

Con guion de Matt Fraction y dibujos de Steve Liever, el amigo de Superman, Jimmy Olsen se mide con Carnage.

Después viajamos al pasado para ver un encuentro fortuito entre Ben Parker y Jonathan Kent realizado por Jeff Lemire y Rafa Sandoval.

En un acalorado debate televisivo, J. Jonah Jameson se carea con Lois Lane en “Daily Planet & Daily Bugle”, obra de Greg Rucka & Nicola Scott.

El tomo cierra con una del todo inesperada cita entre Power Girl y Punisher, escrito por Gail Simone y dibujado por Belén Ortega.

 

Lo disfruté de principio a fin, Superman y Spider-Man son personajes que funcionan bien juntos, se ven bien, tienen muchos puntos en común y todos los artistas involucrados en esta publicación estuvieron a la altura de las expectativas. Nunca es suficiente, quedamos con ganas de más y estamos a la espera de la segunda parte que publicará Marvel en un par de meses!

 


“Apuesto que no sos así de impaciente con Batman!”

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