The Beatles logró una revolución cultural y musical como no
se había visto ni se volvió a ver jamás. Marcaron un antes y un después, dieron
forma a la década del sesenta y se perpetuaron en el tiempo atravesando
generaciones hasta llegar a nuestros días. Los factores que propiciaron tal
fenómeno fueron muchos y la mayoría de ellos escapa a mi escueta capacidad de
análisis, pero sin dudas, uno de lo más importante fue el enorme talento que
tenían (Al menos casi todos ellos), que fue lo que les permitió, durante el
breve lapso de ocho años en que se mantuvieron juntos, evolucionar musical y
artísticamente, pasar de ser un grupo de Rock & Roll clásico a una banda en
constante expansión, investigación y crecimiento, marcar el norte para la
juventud de una sociedad que buscaba desacartonarse, liberarse y rebelarse a
las imposiciones sociales de sus mayores, y ser el ejemplo a seguir para cuanto
músico quiera entrar a un estudio de grabación… Y me quedo corto. Otro elemento
fundamental y que generalmente queda relegado a un segundo plano, es el trabajo
que sobre ellos hizo Brian Epstein. Brian fue el manager de la banda y el
responsable en sacarlos de un sótano para llevarlos a la cima del mundo, de
controlarlos, dirigirlos y enfocarlos, de lograr que la química funcione y que
se mantengan trabajando. No es exagerado decir que, sin Epstein The Beatles no
hubiesen sido lo mismo. Sobre eso se puso a trabajar Vivek J. Tiwary, productor
teatral y musical, que trabajó mucho tiempo en la industria discográfica y
decidió hacer foco sobre la figura de Epstein para reconocerlo como se merece.
Después de muchas entrevistas y un profundo trabajo de investigación, fue dando
forma a la historia que terminó publicando en Historieta a través del subsello
de Dark Horse, M Press, a finales del 2013.
Desde joven Brian Epstein estuvo vinculado con la música
porque sus padres eran dueños de una mueblería, que en determinado momento
abrió una sección dedicada a la venta de discos llamada “North East Music Store”
(NEMS), de la que quedó a cargo tras abandonar los estudios de Arte Dramático. Hijo
de una familia amorosa que lo solía apoyar en sus decisiones, Brian tomó el
encargo con mucha responsabilidad y sobrada solvencia. Además, Brian era gay en
una Inglaterra que penaba con cárcel la homosexualidad, por lo que intentar entablar
una relación era una exposición constante a golpizas y pérdida de la libertad. Y
tenía una inexplicable fascinación por las corridas de toros y los “Matadores”
…
Pero la juventud se manifestaba en sus venas con inquietud,
por lo que siempre estaba en la búsqueda de algo nuevo. Así fue como, en
determinado momento, lo invitan a ver una banda que había logrado cierta
notoriedad en la escena under. Unos muchachos de Liverpool que funcionaban como
una máquina aceitada tras haber tocado durante un tiempo en Alemania, en
sesiones de ocho horas para un demandante público afecto a las bebidas alcohólicas.
En un sótano llamado “The Cavern” Brian vio a The Beatles por primera vez y el
flechazo fue inmediato, quedó maravillado con su forma de tocar, por el humor y
la química que tenían en escena. De la nada le surge la idea de agarrarlos,
moldearlos y lanzarlos a la fama mundial, para lo que tenía que convencerlos de
que lo aceptaran como manager empezando con John, el que parecía ser el líder
del grupo y el más difícil de tratar de los cuatro. Totalmente seguro de que
podía lograrlo, les promete nada menos que reconocimiento internacional, un
ascenso meteórico y la posteridad… Los chicos aceptan, claro.
Si bien la tarea artística estaba en manos de los muchachos,
Brian los moldea. Cambia las camperas de cuero y el pelo desordenado por cuatro
trajes iguales y el famoso corte “Beatle” con flequillo para sacudir. En esta
etapa, Ringo no formaba parte del grupo y su lugar lo ocupaba Pete Best, un
baterista competente pero demasiado buen mozo en comparación con los otros
tres. Para que no los opacara, Brian lo echó como un perro y lo reemplazo con
la atípica belleza del buen Ringo, quien terminaría siendo el corazón del
grupo. Este pasaje es apenas mencionado en la presente biografía…
Después movió los contactos que tenía gracias a NEMS y
consiguió contrato de grabación. Para impulsar las ventas del disco, ponía a
sus empleados de la disquería a llamar a las estaciones de radio pidiendo a The
Beatles, además de propulsar las ventas comprando él mismo cientos de álbumes
para tener en su stock. Una vez que logra posicionar a su banda entre los más
selectos de Inglaterra, empieza a sentirse muy sobrepasado y visita a distintos
médicos que le recetan pastillas que el comienza a mezclar peligrosamente… Toma
un rol paternal para con sus “chicos” a los que constantemente tiene que estar
vigilando, evitando que se escapen a fumar marihuana y que cumplan con la
agenda que es cada vez más exigente.
No se apuró a cruzar el océano, esperó hasta que tengan un
tema liderando las listas norteamericanas para llevar al grupo a romperla toda
en el show de Ed Sullivan. Estados Unidos es un nuevo mercado que termina de
posicionar a The Beatles como líderes indiscutidos a nivel mundial. Mientras
ellos conocen a su ídolo Elvis, Brian se encuentra con “El General”, manager
del Rey en una reunión que no termina como él esperaba. Pero también descubre
un circuito de boliches semi ocultos donde se movía la escena gay y se le abren
nuevas puertas (Dicho sea esto sin doble sentido…), que le permiten
experimentar sus deseos sin las restricciones de su país.
La banda crece, evoluciona, cambia y Brian no solo los
acompaña, sino que los mantiene unidos, media en sus diferencias y consigue que
sigan trabajando. Pero el consumo de pastillas, sumado a la tórrida vida
sentimental y al exceso de trabajo lo embarcan hacia un trágico final que,
según muchas voces, es el principio del fin para los cuatro fantásticos de
Liverpool…
Se nota el profundo trabajo de investigación realizado por
Tiwary, al que suma también una criteriosa selección de los momentos a destacar
y otros para relegar o directamente ignorar en la vida de Brian. Reconoce que
algunos hechos están modificados o ficcionados para dar continuidad a la
historia, para volverla más interesante de cara al lector. A pesar de no tener
casi ninguna experiencia como guionista de Historietas, la traslación de la
vida de Epstein a las viñetas es convincente y atrapante (Teniendo en cuenta
que me acerqué a estas páginas con excelente predisposición gracias a mi amor
por los Beatles) y el resto de los personajes involucrados, también están muy
bien logrados.
El encargado de dar vida el guion de Tiwary fue Andrew C.
Robinson, de quien había visto muy poco previamente y que no tenía para nada
registrado, pero que consigue ser lo mejor del libro. Para desarrollar la
historia elige un estilo a medio camino entre el realismo y la caricatura, con
el que gana muchísimo en expresividad. La recreación de los personajes, sus
movimientos y expresiones son inconfundibles, así como el trabajo que realiza
con los escenarios y vestuarios es impecable. Despliega una enorme variedad y
versatilidad para las puestas en página, con una narrativa sólida e inequívoca,
y consigue que las escenas musicales transmitan algo de las vibraciones de la
música en vivo. Y en el mismo nivel de calidad está el trabajo que realiza con
el color, con el que logra reforzar todos y cada uno de los climas que genera
en las distintas escenas. Por si todo esto fuera poco, hay un pasaje en la
Historieta dibujado por el gran Kyle Baker en que emplea es estilo que tenían
los Beatles en el cartoon de los 60´s (Porque hasta serie animada llegaron a
tener!!).
La obra fue muy bien recibida, obtuvo varios premios y
reconocimientos y se tradujo a varios idiomas. Sin embargo, el equipo creativo
consigue también con este trabajo su principal propósito, que era dar a Brian
Epstein el lugar que se merece como pieza fundamental en la historia de la
música. La Historieta se publica en el año 2013 y al año siguiente Brian fue
incluido en Salón de la Fama del Rock and Roll, remediando una omisión grosera
que esta Historieta ayudó a corregir.
“´No llores Angelita´, le dijo el Cordobés a su hermana antes de su primer baile con los valientes toros de
España. ´Esta noche te compraré una casa… o llevarás luto por mí ´.”
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