Me dispuse a leer este cómic con la idea de encontrar la típica y divertida aventura de Team-Up donde los héroes se enfrentan para luego uni...

Me dispuse a leer este cómic con la idea de encontrar la típica y divertida aventura de Team-Up donde los héroes se enfrentan para luego unir fuerzas contra un enemigo en común, y me encontré con una historia sórdida, compleja, áspera y bastante depre que me tomó por sorpresa; me gustó justamente por ser lo que no esperaba.


En realidad, estamos ante un clásico de los 80 que recién estoy leyendo ahora, pero eso es lo lindo que tienen los cómics autoconclusivos: los podés disfrutar cuando estaba la tinta fresca en el kiosco o ya cuando tienen las grampitas oxidadas y las páginas amarillas.


En un One-Shot de 1987, en el contexto de la todavía vigente Guerra Fría, encontramos a Wolverine dándole pelea a comunistas y defendiendo a una amiga y agente libre apodada "Charlie", que desaparece sin dejar rastro y comienza en Nueva York a asesinar a ex empleadores y agentes rusos encubiertos. Spider-Man, sin saber mucho en qué se está metiendo, llega tarde y no puede evitar los asesinatos ni encontrar al asesino. Para colmo, la vida de Peter Parker va para atrás: está cansado y deseoso de colgar el traje que, dicho sea de paso, es el negro, pero de tela. Siguiendo con el asunto de los asesinatos en Nueva York, viaja persiguiendo a Charlie junto al periodista Ned Leeds del Bugle a Alemania. Va como fotorreportero para intentar profesionalizar un poco su carrera de fotógrafo, dejando su traje arácnido en Nueva York.




Resulta que "Charlie" en realidad era Charlemagne, una bella espía y asesina que tenía una relación con Logan (¿Qué tendrá ese petiso...?), y este olfatea a Peter y descubre su doble identidad como trepamuros, forzándolo a salir en calzones con lanzarredes por los techos de Alemania. Esto obliga a Peter a buscar un disfraz, encontrando en una casa de cotillón y sastrería un traje rojo y azul clásico listo para poder llevar a la acción.


Pero para sumarle un trauma más al amigo Parker, este encuentra a Ned Leeds asesinado en el hotel con el cuello cortado. Así, un secundario de muchos años de la colección arácnida muere y, para peor, "fuera de plano": ni siquiera nos dejan ver cuándo lo matan.


Mientras Wolverine hace lo posible por proteger a su amigovia asesina de comunistas y otros partidos políticos, Spider-Man, ya algo loquito por la muerte de Ned, parece no pegar una buena. Cuando se cruza con Logan es para meter la pata y, para agrandar más el combo de los traumas arácnidos, accidentalmente mata a Charlemagne de una piña pensando que era Logan el que venía detrás de él. ¡Todo mal!



A este cómic lo escribió Christopher Priest (que en ese entonces firmaba como James C. Owsley) y no sé si por encargo editorial se mandó esta historieta donde Spider-Man sobra, está de más; es claramente una historia de Wolverine, de espionaje y tiros, con no solo un Spider-Man que está fuera de su entorno, sino con un Spider-Man que claramente no debería estar ahí. Sé que hay historias de los 80 algo turbias donde a Spider-Man lo terminan hundiendo en la mierda —historias oscuras como "La última cacería de Kraven" y otras de mediados de los 80— donde el personaje pierde, como los colores de su traje, un poco la alegría y personalidad característica de antaño; algo así como un "madurar" que a mí nunca me gustó del todo para un personaje como él.


En este poco común crossover no solo matan bajo su vigilancia a un personaje como Ned Leeds, sino que el mismo Spider-Man se vuelve un involuntario asesino en un punto de inflexión en su vida personal. Sin embargo, para Wolverine este evento extraordinario es un día como cualquier otro, como si sus aventuras con los X-Men fueran vacaciones en comparación con las aventuras poco glamorosas de la Guerra Fría que lo emparentan más con un "James Bond" que con un superhéroe de Marvel.


En cuanto a los dibujos, tenemos a Mark Bright, que se mueve muy bien entre los mundos y poses de los cómics de superhéroes y las historias de acción.


En fin, una historia de Wolverine con Spider-Man que me resultó tan "rara" e incómoda como atractiva. Una lectura de esos cómics de Marvel de los 80 que se ponían un poco "Dark and Gritty" y donde sus personajes sufrían las consecuencias de eso.








Hacía mucho que no me cruzaba con uno de esos cómics de 24 páginas que cuentan una historia entretenida y algo jugada. Llegué al número Dare...

Hacía mucho que no me cruzaba con uno de esos cómics de 24 páginas que cuentan una historia entretenida y algo jugada. Llegué al número Daredevil #283 (26 de Forum) porque vi unas viñetas del Capitán América protestando por la invasión de EE. UU. a Panamá, justo cuando el Gobierno se metió hace poco en Venezuela para capturar a Maduro. Buscando ese cómic en cuestión, llegué a dicho número de Daredevil escrito por Ann Nocenti y dibujado por Mark Bagley; un número de relleno con Steve Rogers de invitado y una fuerte denuncia política que no suele leerse en historietas de este estilo.


La historia es bastante boba: un inmigrante tiene la habilidad de soñar cosas que puede construir por la mañana de forma inmediata, sin dejar planos ni evidencias, y construye un auto volador que usa basura para impulsarse. Pero esto pone en jaque a la industria automotriz y de combustible, así que es tratado de mentiroso por los medios; le cae inmigración, patoteros y demás desgracias al pobre hombre para que el prototipo de este auto volador no salga y haga sombra a la industria.



Daredevil y el Capi están ahí para apoyarlo y defenderlo; la interacción y los pensamientos de estos sobre el rumbo que está tomando su país es el punto fuerte del cómic.


Con una resolución casi poética, esta historieta publicada en 1990 tiene unos hermosos dibujos de Bagley y una fuerte denuncia de Nocenti para con las políticas de su país. Un cómic que no deja de ser una curiosidad muy vigente a la realidad que hoy vivimos en el 2026.







Estamos a finales de 1987 y las colecciones de superhéroes están convulsionadas: los personajes mueren, se reinician o abandonan la capucha ...

Estamos a finales de 1987 y las colecciones de superhéroes están convulsionadas: los personajes mueren, se reinician o abandonan la capucha para que surja un sustituto que refresque un poco la cabecera. Capitán América no va a ser la excepción y John Walker llegará con la identidad del "Superpatriota" para ser un héroe más violento y "políticamente correcto" para el gobierno, mientras Steve Rogers debe abandonar su identidad al chocar sus ideales con una política que ya no acompaña su sentir.


Como soy lector marvelita de los 90, conocí a John Walker con el alias de USAgent cuando tenía el escudo de fotones y estaba con la "Fuerza de Choque" (Force Works) de Iron Man. No obstante, con el tiempo fui leyendo cosas anteriores que me habían gustado del personaje: algo en la colección de Marvel Two-in-One de Forum y en los Nuevos Vengadores de la etapa de Byrne; sin embargo, tenía pendientes esos episodios donde realmente sustituyó al Capitán América.


Para ello, me fui al número 70 de la colección Marvel Two-in-One: Capitán América & Thor e, ignorando los episodios del Dios del Trueno, me senté a leer estas primeras entregas. Esta será una serie de informes por tandas, poniendo la numeración USA como referencia.


Steve Rogers es interpelado por un Comité de Actividades Superhumanas tras plantearle que él, como supersoldado, debería seguir siendo un agente del gobierno de los Estados Unidos. Nada de jugar al superhéroe solitario usando ese escudo y nombre que son propiedad del Estado. El ultimátum es simple: o sigue las reglas impuestas por el comité o se olvida de ser el Capitán América para siempre.


Mientras Steve está pensativo, intentando resolver su situación en el obelisco de Washington, un "loquito" se trepa e instala en la cima con una presunta bomba atómica. John Walker y su agente de prensa ven esto como una oportunidad para introducir al Superpatriota, un nuevo héroe que buscaba una ocasión así para lucirse ante las cámaras y ganar popularidad; fama que consigue tras trepar el monumento y detener al agresor, quien sí tenía una bomba atómica robada de I.M.A.


Finalmente, ignorando lo acontecido en Washington y después de hablar con unos colegas y meditarlo mucho, Steve Rogers entrega su traje y escudo al comité, renunciando así a la identidad del Capitán América. Sorprendido, el comité no pensaba sustituirlo, pero ve en el joven Superpatriota una posibilidad para continuar el legado del Capi y, por supuesto, poder utilizarlo para fines políticos.


Pedazo de página y de cliffhanger... y ¡tenías que esperar dos meses!

Aquí es el punto de partida donde la colección comienza a desarrollarse con dos tramas en paralelo: por un lado, tenemos a John Walker como nuevo héroe americano y, por otro, a un deprimido Steve Rogers que tomará la identidad de "El Capitán" (ya que no puede usar ni los colores ni el nombre de la marca).


John Walker es llamado para sustituir a Steve, así que debe renunciar a ser el Superpatriota pese a dejar a su mánager y amigos colgados. De entrada, lo ponen a entrenar con Pyro, Blob y Avalancha, tres ex "Mutantes Diabólicos" que, al estilo del Escuadrón Suicida de DC, ahora trabajan para el gobierno.


Walker, pese a ser un hombre superentrenado, no está capacitado para luchar contra gente con superpoderes, ya que —salvo su escudo y el traje de kevlar— no tiene el suero del supersoldado en sus venas, aunque si recibió un tratamiento de aumento de fuerza. Así que pasa meses repasando videos del Capi original, estudiando su forma de luchar, cómo habla y cómo se mueve, ya que el resto del mundo no debe saber que ha sido reemplazado.


Por suerte, Walker no está solo. El comité pone a su lado, como nuevo Bucky, a Lemar, un compañero de Walker también megaatleta y afroamericano. Lemar está lejos de ser un compañero juvenil; son, prácticamente, dos fisicoculturistas. En el arte de lanzar el escudo, el comité llama a "El Supervisor" (así llamaban a Taskmaster en las ediciones de Forum), quien, con su memoria fotográfica para replicar habilidades, termina siendo un buen maestro a falta de Steve Rogers.


El Capitán América y Bucky... juntos de nuevo y por primera vez.

Con su entrenamiento casi finalizado, Walker y Lemar tienen su primera misión: infiltrarse y desbaratar un grupo de ultraderecha que vela por los "intereses sanos" de América quemando libros y combatiendo el libertinaje. John Walker comienza a ver que seguir las reglas del comité lo llevará a chocar constantemente con límites morales. Aunque no está en desacuerdo con las ideas patrióticas, debe sobrellevar el dejar a su suerte a su compañero en pos de la misión y traicionar a su exmánager ante el chantaje de filtrar que él es el "nuevo" Capitán América.



¿Pero qué pasó con Steve Rogers? Bueno, le pegó la depresión y se fue en su camioneta (al estilo del Capi de los telefilmes de los 70) a recorrer Norteamérica. Con barba y pelo largo, se enfrenta a un tipo con poderes sobre la naturaleza en una historia de índole ecológica. Mientras tanto, el Hombre Demolición (un millonario y exluchador de catch llamado Hombre-D) convoca a Nómada y a Falcon para localizarlo. Lo logran justo a tiempo para detener a miembros de la Sociedad Serpiente que intentaban robar un banco con toma de rehenes.


Sin darse cuenta, Steve va formando un nuevo equipo de luchadores de la libertad y empieza a manejarlo como si fueran sus propios Vengadores. La portada del número 337 resulta una verdadera declaración de principios. Junto al Hombre-D (que financia las operaciones), un siempre enojado Nómada y el fiel Falcon, liberan a los rehenes mientras Steve asume la identidad de "El Capitán" a secas. Comienza a ver que existe la posibilidad de una vida más allá de las barras y estrellas, a pesar de lo complicado que será empezar de cero sin su reputación ni su credencial de Vengador.


Interesantes episodios con los cuales me envicié. Mark Gruenwald sabe manejar a los personajes tras años en la colección, y los dibujos de Tom Morgan cumplen con un aire "kirbiano" en las composiciones de página que resultan muy divertidas de leer. 


Dejamos por acá este primer repaso de este "nuevo" Capitán América de finales de los 80 mientras por el momento me voy a otras lecturas que seguramente ya podrán leer por este blog.






Hay momentos tan iconos dentro de las colecciones de super héroes que presentan un punto de quiebre en la vida editorial de las mismas, en u...

Hay momentos tan iconos dentro de las colecciones de super héroes que presentan un punto de quiebre en la vida editorial de las mismas, en una época sin muchas mas pretensiones más que lograr hacer historias entretenidas para que el lector gaste los 50 centavos de dolar en el kiosco y volver al mes siguiente por mas.

En los números  "X-Men #140" y "The Uncanny X-Men #141" (re-nombraron la colección en el medio) Claremont & Byrne hacen la conocida "Días del futuro pasado" los famosos episodios donde la conciencia adulta de Kitty Pride vuelve en el tiempo a su cuerpo del (por aquel entonces presente) para evitar el asesinato de un senador y cancelar la serie de eventos que llevaron no solo al exterminio a los mutantes, si no también a la humanidad. Clásico de los clásicos donde vemos en el futuro no solo que algunos personajes están muertos, si no también como los centinelas se llevan a las tumbas los pocos sobrevivientes en medio de la misión.


La historia pego tanto que el propio Claremont volvió a la misma en la colección recuperando personajes y conceptos y otros autores siguieron usando y abusando de ese futuro apocalíptico mutante, gracias a eso surgió Bishop por ejemplo. Pero los viajes en el tiempo son complicados y mas aún cuando es una sumatoria de autores que hacen uso de ese recurso y muchas veces ignorando lo que autores anteriores habían escrito, sumándole que el tiempo en los cómics corre mas lento (ya saben, pasaron 15 especiales de navidad y los personajes tienen un año mas o ninguno).


Así se jugo con la idea de que el futuro esta en contante cambio o que este se puede posponer pero no alterar del todo, además de tener diferentes futuros y líneas de tiempo futuras coexistiendo entre si.



Hace un par de años el autor Marc Guggenheim y el dibujante Español Manuel García hicieron una miniserie que se hacia cargo un poco de ver los eventos que llevaron al exterminio mutante y a Kitty Pride viajar por el tiempo como vimos en el X-Men # 140, como se desarrollaron los acontecimientos de forna lineal, haciéndose cargo de muchos personajes y situaciones que sucedieron en el universo marvel tradicional, pero aquí se ven de forna diferente ya que todo esta afectado por la muerte del senador Kelly que impulso el acta de registro mutante uniéndose con los eventos de la  "guerra civil"  Marvelita (con el diario del lunes) jugando a tapar baches con el espectador alcanzando esa diezmada patrulla-x (mucho forum en mis venas) formada por Magneto, coloso, tormenta, wolverine, Kitty Pride, Rachel summers y Frankrin richards que vimos en la historia original cuando llegan a la mision de juntar el aparatejo que hace que Rachel lanze en el tiempo la conciencia de Kitty.


Entretenida de ver como se va hilando el destino de este conocido futuro y sobretodo por ver el destino final y muerte de muchos mutantes de los que solo sabíamos que estaban muertos, pero no sabíamos como los habían matado, esta miniserie te deja con ganas se que sea una serie regular o al menos una serie más larga ya que si bien van saltando en el tiempo hay mucha tela para cortar y lamentablemente algunos momentos que deberían ser mas épicos te dejan con gusto a poco. 


Me hizo ruido que algunos eventos como tener a "Acab" el cazador de mutantes visto en los anuales de "Dias del futuro presente" y  Rachel como sabueso, ocurran antes que los eventos de dias del futuro pasado.( Byrne había dibujado a Rachel ojerosa, y algo desnutrida como los juidos en los campos de concentración, lo que pudo dar la idea que era mas vieja y llevar a esta confusión). Ademas el futuro de Bishop y la X-SE no llega a ser alcanzado, algo que me habría gustado que mostraran, aunque claramente Bishop pertenece a otra linea de tiempo futura aparentemente. Sin embargo esta miniserie (que Panini saco en dos tomitos) es un noble intento de dar sentido a este futuro apocalíptico mutante que tan desgastado esta, una vuelta a lo básico que Marc Guggenheim lleva adelante y Manuel García logra con creces con ese estilo entre Alan Davis y Rags Morales tan marcado que tiene.



Vamos con la segunda y última parte del coleccionable que Clarín y ECC le dedicaron al célebre grupo de superhéroes de DC Cómics para acompa...




Vamos con la segunda y última parte del coleccionable que Clarín y ECC le dedicaron al célebre grupo de superhéroes de DC Cómics para acompañar el estreno de su película, allá por el lejano año 2017…

 



"JLA: Libertad y justicia"


El tomo 10 tiene uno de los dos álbumes que Paul Dini y Alex Ross le dedicaron a la JLA (El otro se llamó Secret Origins y repasaba los orígenes de los miembros de la Liga), publicado originalmente en 2003, después de los exitosos “Superman: Paz en la Tierra”, “Batman: Guerra al crimen”, “Wonder Woman: El espíritu de la verdad” y “Shazam: El poder de la Esperanza” (A todos estos los comentamos hace un tiempo en el siguiente Podcast de Archivo de Cómics: https://www.facebook.com/Historiasenvinetas/posts/pfbid02qecRi7DbqSDYuEyPxk7mJWNkxsu2UG4Ae64QcRhbfiJAVwpFLripcH5A9pDzyLxWl).

En esta historia la Liga se enfrenta a una amenaza extraterrestre cuando un virus alienígena afecta a una población africana. Hacia allá parten algunos miembros de la Liga y ponen en cuarentena la zona gracias a los poderes de Green Lantern, que cierra todo bajo un gigantesco domo verde. Descubren que el virus paraliza a la gente y empiezan a buscar la forma de dar con un antídoto. Mientras esto sucede, el temor en la población mundial empieza a crecer, tanto por el virus como por la creciente desconfianza hacia la Liga y principalmente a sus miembros de origen extraterrestre. Esto empeora cuando, a la fuerza, la Liga tiene que sofocar algunos desmanes sociales provocados por el pánico que la situación genera.

Los héroes deberán dar con una solución a la enfermedad, intentar que no se desmadre la situación social e intentar recuperar la confianza de la población.

En los otros álbumes Dini buscaba analizar o enfatizar sobre los límites del hacer superheroico, mostrar porqué Superman no lograba la paz mundial, o las dificultades que Batman tenía al enfrentar al crimen de Gotham, etc. En esta oportunidad centra el accionar de la Liga en la confianza que en ellos depositan las personas, y en cómo están constantemente sometidos a observación, teniendo que regular su proceder en cada paso para no traicionar esa confianza. Cuando, por fuerza mayor, se ven en la obligación de usar sus poderes contra la gente, la relación héroes-humanos se tensa y deben buscar la recomposición. Me pareció un poco exagerado por momentos, como que las situaciones se precipitan demasiado rápido y la extensión del álbum puede haber tenido que ver algo con eso, pero es una buena historia. Alex Ross se mata en todos los álbumes que realizó en dupla con Dini, con mucho laburo de iluminación, con los modelos a los que fotografía para tener de referencia y en las composiciones de página. Ross no deja a nadie indiferente, estamos los que disfrutamos su trabajo y, increíblemente, hay también lectores que no lo pueden ver… Como ya dije varias veces, si todo fuera igual sería aburrido y la forma en que Ross encara sus trabajos no es la única y probablemente no sea la mejor, pero es una forma distinta que brinda variedad, alternativa y es una fiesta visual imperdible.

 



"JLA/JSA: Virtud y vicio"

 

El tomo 11 trae el especial “JLA/JSA: Virtud y vicio” publicado en 2002, obra de David Goyer y Geoff Johns en guion, con dibujos de Carlos Pacheco y tintas de Jesús Merino.

Ambos equipos de héroes tienen reuniones sociales recurrentes con el objetivo de establecer lazos entre ellos y, en caso de ser necesario, funcionar más aceitadamente en las batallas. Pero la reunión se ve interrumpida por una incursión del Barón Bedlam atacando una cumbre contra el hambre donde están los lideres del mundo y, obviamente, el presidente Lex Luthor. Pero el accionar de Bedlam, cuyo ataque es detenido con extrema facilidad, llama la atención de los héroes. En realidad, el atentado fue una táctica distractiva que buscaba el acercamiento a algunos miembros de los equipos quienes son poseídos por los siete pecados capitales (Ellos son Mr. Terrific, Green Lantern, Plastic Man, Batman, Dr. Fate, Power Girl y Capitán Marvel). Caen al servicio de Luthor y dividen al resto de sus compañeros a los que mandan a distintos lugares para a anularlos como amenaza. Así terminan en la roca de la eternidad, la torre del destino, el limbo, etc.  Detrás de todas estas maquinaciones, estaban por separado las fuerzas de Despero y Johnny Sorrow (Que había logrado encerrar al mago Shazam), quienes terminar formando una alianza contra ambos equipos.

Con impresionantes batallas cada grupo deberá vencer las amenazas que enfrentan, encontrar el camino de vuelta a la Tierra, liberar a sus compañeros y enfrentar a la amenaza combinada de Despero y Sorrow.

A pesar de ser una historia en la que aparecen muchísimos personajes, Goyer y Johns se las ingenian para trabajar las relaciones entre los héroes, las tensiones que entre ellos surgen y también los puntos en común que los acercan. Las personalidades de casi todos están presentes, con el espacio suficiente para que cualquier lector pueda hacerse una idea de las características de cada uno de ellos. Y además una aventura grandilocuente, con terribles amenazas, riesgos mortales, monstruos de todos los tamaños y colores, magia, piñas y emoción a raudales. Lo que queda aún más espectacular gracias al extraordinario trabajo del gran Carlos Pacheco, que hace unas páginas maravillosas, cargadas de epicidad, vértigo y belleza, con un diseño de personajes (De todos ellos) tan certero que pareciera que son las versiones definitivas. Pacheco hace todo bien en estas páginas, su trabajo había evolucionado muchísimo desde sus primeras incursiones en Marvel, estaba más maduro, más sabio a la hora de tomar decisiones, y esto redunda en un trabajo impecable. Por lejos, pero muuuuuy lejos, lo mejor del libro.

 


"JLA: Tierra 2"


Otro autoconclusivo ocupa el tomo 12, el famoso “JLA: Tierra 2” publicado originalmente en el 2000, del que tuviéramos una edición nacional y popular de la mano de Sticker Design en 2005. Grant Morrison renueva conceptos y personajes pre-Crisis y los incorpora al Nuevo Universo DC, que para esa altura ya promediaba los 15 años.

Ultraman, Superwoman, Owlman, Power Ring y Johnny Quick son una versión distorsionada de los miembros de la Liga de la Justicia. Viven en otra Tierra en un universo de antimateria del que son absolutos dominadores, fascistas conscientes, que disfrutan ejerciendo el abuso de poder y que solo tienen un héroe del que preocuparse, el incorruptible Alexander Luthor. Es Lex el que encuentra una Tierra alterna en la que todo funciona al revés, los villanos de su realidad allí son héroes y encuentra en ellos un foco de esperanza. Parte entonces a “Tierra-2” en busca de la ayuda de la Liga de la Justicia quienes, tras superar la desconfianza, deciden ayudar a Lex y viajar a su universo para hacer frente al “Sindicato del Crimen de América”.

Buen guion de Morrison, que toma muchos conceptos preexistentes a los que les da una nueva vuelta de tuerca y los presenta frescos y novedosos. La historia tiene algunos giros y situaciones muy bien pensadas y ejecutadas, poniendo el sello de personalidad que este autor tiene. Al igual que con el tomo anterior, lo mejor del libro está en manos de Frank Quitely, que hace un gran trabajo en el que, como suele hacer siempre, no utiliza líneas cinéticas, onomatopeyas, bloques de texto ni ningún otro atajo. Todo se cuenta con diálogos y narrativa gráfica. Buenas puestas en páginas, diseños de personajes (Menos el corte de pelo que le pone a Kyle) y manejo de los distintos climas y situaciones que propone el guion.

 


"Justice League: Réquiem por la justicia"


Los tomos 13 y 15 traen la miniserie de 7 partes “Justice League: Réquiem por la Justicia”, publicada en 2009, con guion de James Robinson y dibujos de nuestro coterráneo Mauro Cascioli.

Estamos en un momento del Unvierso DC en que varias tragedias han sucedido, Batman y Martian Manhunter murieron a manos de distintos villanos y otras cuestiones dolorosa, por lo que algunos héroes se cansan de esperar sentados al próximo ataque del mal y proponen tomar medidas preventivas. El primero que menciona la situación es Hal Jordan, lo que provoca una discusión entre los miembros de la Liga, la que terminan abandonando Hal y Oliver. Con el correr de los números se irán uniendo con otros héroes con la misma necesidad de justicia (Supergirl, Starman, Congo Bill, Capitán Marvel, Atom y Animal Man entre otros), quienes terminarán asociados para frenan las maquinaciones del devaluado Prometheus, que tiene un plan maestro para hacer sufrir profundamente a los héroes, controlando a uno de ellos y atacándolos desde el interior…

Le encuentro más pretensiones que logros a esa Historieta. Parte de una premisa interesante, se empieza a desarrollar de manera convincente, pero en algún momento pasó algo que supongo externo, lo que precipitó que se cierre todo de golpe, medio inconexo y de forma poco satisfactoria. Me suelen gustar mucho los guiones de Robinson, pero acá no termina de funcionar, y es tan notorio el timonazo que me hace pensar que no fue decisión del autor. El dibujo de Mauro Casciolo tiene muchísima fuerza, enorme presencia en página, con una imponencia en los héroes que queda genial, y con una narrativa que, por momentos, pierde fluidez. En los últimos números el dibujo es a medias con Scott Clark y Ibraim Roberson lo que hace que la calidad baje y se resienta mucho el resultado final…

El tomo 14 se complementa con el origen de Green Lantern extraído del Secret Origins #3 (2014). Obra de Robert Venditti y Martín Cóccolo.

 


"JLA: Escalera al cielo"


La colección cierra con la 15° entrega, en la que se incluye “JLA: Escalera al cielo”, publicada originalmente en 2001, obra de Mark Waid en guión, Bryan Hitch en dibujos y con tintas de Paul Neary.

Una raza alienígena que nació milésimas de segundos después del big bang, llega a la Tierra en una gigantesca y veloz nave para secuestrar el planeta ante los incrédulos ojos de la JLA. Resulta que esta raza de seres incorpóreos no conocía la muerte y, por lo tanto, no tenían fe religiosa con la esperanza de tener otra vida. Pero, a falta de religión, decidieron construirse ellos mismos un paraíso en el que reposar por la eternidad y van robando planteas con civilizaciones creyentes para estudiarlos y comprender su sentir.

Sin embargo, hay una facción de los aliens que se opone a tener contactos con seres inferiores a los que consideran poco más que bacterias, por lo que atentan contra los planes de construcción del paraíso…

La JLA queda en medio de este matete cósmico y empiezan a buscar a los aliens infiltrados en todos los planetas para evitar que se opongan a la construcción y así, con el paraíso ya construido, los alienígenas buenos devuelvan a todos los planetas a su lugar original… (O algo así…)

Demasiado grandilocuente y pretensiosa, esta Historieta me terminó aburriendo… No sé si estaba de mal humor el día que la leí o si Waid se propuso contar una historia más grande que la vida misma y no lo consiguió, pero lo cierto es que no me produjo nada bueno, y eso que, al igual que con Robinson, los guiones de Waid me suelen gustar siempre. Y para colmo, está dibujada por Bryan Hitch en la época en que le robaba el estilo descaradamente a Alan Davis, lo que, al estar entintado por Paul Neary (Habitual colaborador de Davis), se nota muchísimo más…

El complemento en este caso está extraído del Secret Origins #6, en el que Brian Azzarello, Cliff Chiang y Goran Parlov revisitan el origen de Wonder Woman.

 


Con sus altibajos, la colección da un buen paneo de las aventuras de la Liga, aunque intentando reunir historias en las que la formación sea lo más cercano posible a lo que se vio en la peli, lo que deja afuera Historietas buenísimas en las que la formación varía… Quedará para otra oportunidad!

  


 

 “Comenzaremos de nuevo. Empezaremos otra vez. Haremos lo correcto y permaneceremos unidos. Por el bien y todo lo que defendemos como verdadero.”

La efímera Editorial Merci publicó en 2023 el primer arco de la serie “Ether” llamado “La muerte de la última llama dorada”, obra de Matt Ki...

La efímera Editorial Merci publicó en 2023 el primer arco de la serie “Ether” llamado “La muerte de la última llama dorada”, obra de Matt Kindt en guion con dibujos de David Rubín. La misma fue publicada originalmente por Dark Horse a finales del 2016 como miniserie de cinco entregas y, como acabamos de leerla, pasamos al comentario de rigor.

 

Boone Días es un científico y explorador que está empecinado en probar que la magia no existe y que aquello que aparenta ser mágico corresponde a la ignorancia propia, y que con el estudio suficiente puede ser explicado a través de la ciencia. Debido a su campo de estudio y sus publicaciones, es convocado por el gobierno para analizar un fenómeno aparecido en Venecia, el que termia siendo un pasaje a otra dimensión llamada Ether. Es un lugar lleno de seres fantásticos, con animales antropomorfos parlantes, hadas, monstruos y con mucha magia. El lugar fascina al joven Boone quien de ahí en más pasará su vida viajando de la Tierra a Ether para estudiarlo y, tal como siempre hizo, intentar explicar de forma científica aquello que aparenta ser inexplicable.

Boone se casa y tiene dos hermosas niñas, pero se aleja constantemente de la familia a causa de su obsesión. El tiempo transcurre distinto en la nueva dimensión, por lo que se ausenta largas temporadas del hogar, se pierde el crecimiento de las niñas y la relación con su esposa se resiente. Con el paso del tiempo se hizo conocido en Ether y se labró cierta reputación, por lo que es convocado para resolver un crimen. La última Llama Dorada, eslabón final de un linaje de guerreras poderosas encargadas de mantener la seguridad en Ether, ha sido asesinada.

Boone acepta el encargo y es acompañado en su labor por Glum, guardián de la encrucijada, una suerte de simio gigante que es el portero de Ether. Ambos empezarán a recabar información, entrevistar a sospechosos y enfrentarse a diferentes obstáculos que aparecen en su camino. Boone no puede comer nada en Ether, por lo que tiene que volver con cierta regularidad a la Tierra donde, además, intenta corregir sus errores pasados…

 


Muy poco había leído de Matt Kindt con anterioridad (Algo en algún coleccionable de Star Wars y algunas cosas de su paso por DC) pero no lo tenía muy registrado. Podríamos decir que es la primera vez que lo leo teniéndolo en cuenta y me gustó el resultado final. La Historieta comienza con Boone ya mayor cuando le asignan resolver el asesinato y todo lo demás se va revelando de a poco con flashbacks insertados regularmente. Lo primero que vemos es un mundo fantástico, lleno de seres y situaciones inexplicables y, conforme va avanzando la historia, consigue poner todo en su lugar con mucha precisión y naturalidad. Hay escenas de todo tipo, humorísticas, de acción, drama y misterio y va pasando de una situación a la otra de forma fluida. Su trabajo aquí es muy entretenido y generoso en ideas, combinando de forma novedosa cosas que tal vez ya hemos visto por algún lado, pero que, en el contexto en que suceden aquí, tiene sabor a novedad.

El español David Rubín es el encargado de dar forma a esa catarata de seres y situaciones mágicas, de poner en página de forma comprensible aquello que suena increíble y el resultado es inmejorable. El dibujo tiene una cantidad de detalles infinitos, sus puestas en páginas son extraordinariamente buenas, todas distintas entre sí, muy creativas, siempre claras de seguir y funcionales al relato. Los diseños de personajes y de escenarios es también fabuloso, logrando resultados tanto en lugares tradicionales como aquellos del Ether. Sorprende también con la narrativa clara y fluida que tiene a la que, tal vez, se le nota su experiencia en el terreno de la animación. Sin dudas lo mejor de esta Historieta es el dibujo de Rubín, sin embargo, es uno de esos guiones que si lo dibujaran cinco historietistas distintos, tendríamos cinco obras completamente diferentes y la verdad que sería un experimento interesante de ver.

 


La contra es que la historia no termina en este libro, sino que se extendió por dos arcos más lo que, por supuesto, Merci no publicó. Pero nos gustó tanto que ya nos ponemos en campaña para encontrar alguna otra edición, así que antes que después volveremos a viajar a Ether para comentar como sigue el asunto…

  


  

“Yo no creo en nada. Sencillamente hay hechos que existen… O decidimos aceptarlos o decidimos ignorarlos. Todo… se puede explicar.”


Cerca del año 2009, Marvel empezó a llevar a algunos de sus personajes a los alrededores de la década del 30, mezclándolos con los años de l...

Cerca del año 2009, Marvel empezó a llevar a algunos de sus personajes a los alrededores de la década del 30, mezclándolos con los años de la gran depresión y la ley seca, cubriendo todo con los rasgos del género Noir (Policiales con detectives, femmes fatales, mafioso, balazos y demás condimentos). Así vieron la luz varias reversiones de personajes como Wolverine, Daredevil, Luke Cage, Punisher o Iron Man entre otros. Como no podía ser de otra forma, Spiderman también tuvo su viaje al pasado de la mano de David Hine & Fabrice Sapolsky en guion y con dibujos de Carmine di Giandomenico, quienes se encargaron de dar vida al Peter Parker de 1933 en una miniserie de cuatro entregas, la que tuvo una popular aceptación, por lo que la secuela no se hizo esperar. Ambas miniseries fueron recopiladas por Salvat dentro de “Spiderman, La colección definitiva” (Título bastante ambicioso además de mentiroso) y, como acabamos de leerlo, pasamos al comentario que nadie quiere, pero que tampoco nadie pidió.

May Parker es una activista social que alienta a los trabajadores a revelarse a las esclavistas condiciones que los empleadores, aprovechando la situación económica reinante, les imponen a cambio de sueldos miserables. Además, trabaja en un centro de asistencia social donde alimentan y dan cobijo a los necesitados. A una de las reuniones de May asisten Ben Urich, periodista del Bugle, para dejar constancia del malestar social, y los forzadores, mano de obra del jefe del Hampa conocido como “El Duende”, que buscaban silenciar a la dama. La presencia de Ben es lo que evita que los Forzadores puedan hacer algo más que esparcir a la gente reunida. Una vez que los criminales desisten en su ataque, Urich acompaña a May y su joven sobrino hasta su domicilio. En la puerta y al quedarse solos, Peter le expresa a Ben la impotencia que siente al no poder ayudar más a su tía ni evitar la impunidad de los mafiosos. El periodista empatiza con el sentir de Peter y lo lleva al cabaret “La Gata Negra”, propiedad de la bella Felicia Hardy, para mostrarle cómo funciona realmente el mundo, y cómo Norman Osborn, usual cliente del lugar, exhibe su poder ante los políticos y policías que allí se reúnen. Peter no se come ninguna y manda al carajo a Norman y, nuevamente, es Ben el que logra evitar que castiguen al muchacho.




Lo cierto es que Urich ve en Peter esa llama incorruptible que alguna vez él supo tener y, para ayudarlo, consigue que J. Jonah Jameson lo contrate como su asistente. Acompañando a Ben, Peter descubre el verdadero alcance que tiene la crueldad de Osborne, y cuan profundo dominio tiene en el entramado social de la ciudad. Siguiendo el contrabando de reliquias de civilizaciones antiguas por parte de la gente del duende, es que Peter se ve expuesto a una suerte de araña mística que, al morderlo, le otorga la fuerza y agilidad proporcional de una araña. Ben ya es un hombre mayor que se fue resignando con el paso de los años, pero la fuerza y las convicciones de Peter lo alientan a exponer públicamente la connivencia de los poderes con la mafia. Sin embargo, tiene pies de barro, es adicto a los estupefacientes y acuerda su silencio con Osborne a cambio de dinero.




Al enterarse de esto Peter lo manda al carajo y, cuando Ben quiere redimirse, acaba silenciado permanentemente por la gente del Duende. Peter asumirá entonces el manto de la araña, vestido completamente de negro con el traje que su tío Ben usó en la fuerza aérea durante la primera guerra mundial, para acabar con todos los negocios del Duende hasta sacarlo del mapa.

En solo cuatro entregas Hine y Sapolsky arman una historia muy interesante, con los personajes del universo de Spiderman tan bien reinterpretados que lucen novedosos a pesar de respetar sus características tradicionales. El Peter con la aguja moral tan bien ubicada como siempre, acá nos genera empatía desde el comienzo por la situación que vive y el callejón en que se encuentran. El género Noir mezclado con algo de Pulp y superhéroes fluye con una naturalidad que hace parecer que estos personajes están en su ámbito natural. Genera expectativa el saber cuáles son los hitos ineludibles en la historia de los personajes (En el caso de Peter, la tragedia, los poderes, el sacrificio, etc.) y ver en que momento aparecen en la Historieta y cómo los ayornan al período en cuestión. El dibujo del italiano di Giandomenico es muy bueno, de trazo limpio, poco cargado y buen diseño de personajes. Recrea la época con mucha fidelidad, desde la reconstrucción de la Nueva York de 1930 hasta los vestuarios y el mobiliario utilizado, los climas de las distintas escenas bañados de Noir están muy bien logrados y el diseño del Spiderman es del todo original sin guardar casi ninguna relación con el traje clásico. El final de la historia es algo precipitado, se resuelven muchas cosas en poco espacio, pero la miniserie llegaba a su fin y no se sabía si habría continuación.

 


Pero apenas dos años después se publica una segunda miniserie de cuatro partes llamada “Spiderman Noir: Los ojos sin rostro” y realizada por el mismo equipo creativo.      En esta secuela cuentan cómo se intenta cubrir el vacío de poder que dejó la desaparición del Duende por parte de una figura misteriosa conocida como “El señor del crimen”. Mientras esto sucede, Peter también investiga la misteriosa desaparición de varias personas afroamericanas de lo que se entera gracias a su amigo Robbie Robertson, que termina siendo un desaparecido más. Detrás de esto se encontraba el Doctor Otto Octavius, al frente de un experimento protegido por el gobierno y que, en secreto, trabajaba para las fuerzas nazis que empezaban a aparecen en distintos lugares del mundo.

Muy buena secuela, a la altura de la primera entrega (O quizás un poco mejor todavía), en la que siguen haciendo interesantes reversiones de los enemigos de Spiderman, expanden el elenco de secundarios y ponen a Spiderman contra las cuerdas como manda la historia.




Ambas miniseries me gustaron mucho y linda la edición de Salvat, en tapa dura, con notas complementarias, galería de portadas alternativas y bocetos. El personaje tuvo aceptación por parte de los lectores y, gracias a esto, se publicaron más Historietas, participo de algún evento que otro, apareció en las películas animadas de Spiderman y será el protagonista de una serie homónima a estrenarse este año, la que, por lo que se sabe hasta ahora, se tomará varias libertadas a la hora de la adaptación.                                                                                                                                                                                                                                                                                          


 

 

“Mi picadura solo mata a quienes tienen malas intenciones… yo te otorgaré un tormento mayor… la maldición del poder…”