En el año 2018, y celebrando los 90 años de existencia de Mickey Mouse, la Editorial Guadal con su sello infantil “El gato de hojalata”, publicó dos hermosos tomos recopilando cinco historias protagonizadas por Mickey que habían visto la luz originalmente a mediados de la década del 30, dentro de la tira de prensa del famoso ratón.
El primero de los libros trae tres historias completas, la
primera de ellas llamada “Los siete fantasmas” y publicada entre Agosto y
Noviembre de 1936. En ella Mickey junto a Goofy y Donald arman una agencia de
detectives para resolver el caso de los siete fantasmas que asolan la vieja
casona del Coronel Bassett. Enredos y temores mediante, terminan descubriendo
que se trataba de un grupo de criminales que usaban los viejos túneles que se
encontraban bajo la casa para contrabandear.
Sigue “La isla en el cielo”, publicada entre Noviembre de
1936 y Abril de 1937, aventura en la que Mickey y Goofy ayudan al Capitán Dóberman
a resolver el misterio de una isla suspendida en el cielo, que termina siendo
el invento de un visionario científico, el Doctor Einmug, que podría cambiar el
curso de la historia. Sin embargo, y gracias a los embates de Pete pata de
palo, el Doctor prefiere partir hacia el espacio antes de que su creación caiga
en malas manos y termine siendo utilizada como arma.
El primer tomo cierra retrotrayéndose a 1932 y pasando a las tiras dominicales, para traernos el debut de los sobrinos de Mickey, Morty y Ferdie. La señora Amelia Fieldmouse tiene que ausentarse unos días por lo que le pide a Mickey que cuide a sus niños. Acepta porque es pura bondad, pero los chicos son de lo más quilomberos y empiezan a desordenar, romper, fastidiar a Pluto y otras travesuras que vuelven loco a Mickey…
El segundo tomo incluye solo dos historias, la primera llamada “La lámpara mágica”, aunque su título original fue “The miracle master”, la que se publicó entre Septiembre de 1939 y Enero de 1940. Minnie es fanática de las antigüedades y, para hacerle una broma, Mickey entra en un negocio de segunda mano para comprar una chuchería y hacerle creer a su novia que se trata de un valioso artefacto antiguo. Elige una lámpara de la que sale un genio al frotarla que lo adopta como amo y está dispuesto a concederle deseos. Tras superar la sorpresa y aprender a expresar los deseos correctamente, Mickey intenta usar los deseos para ayudar a la gente de su ciudad. El cinismo, la desconfianza y las leyes impiden que la magia beneficie al pueblo, por lo que termina desistiendo. Sin embargo y a pedido del genio, se teletransportan a su mundo para que Mickey use sus deseos en favor de todos los genios y sus familias, quienes tienen prohibido usar la magia en su beneficio a menos que sea a través de un amo. Pareciera que funciona mejor la cosa en el mundo de la magia, pero también termina yéndose todo al tacho por lo que Mickey pide volver a la Tierra y, acto seguido, despierta en su cama preguntándose si solo se trató de un sueño.
Por último, se incluye la historia “Ayudante de plomero”,
publicada entre el 7 de julio y el 10 de Diciembre de 1938. Mickey había
recibido una fortuna la que en su mayoría donó a caridad. El resto lo invirtió
en acciones y la crisis económica de los 30´s lo deja en bancarrota. Se pone
entonces a buscar trabajo pero, gracias a la crisis, casi no hay oferta.
Termina entrando a trabajar como ayudante del plomero Joe Piper, un profesional
muy excedido de peso, lento en su accionar y que no es muy efectivo en sus
arreglos. De todos modos, tiene bastante trabajo y Mickey comienza a notar que,
en cada lugar donde van a hacer un arreglo, se termina cometiendo un robo.
Entonces, comienza a trabajar junto al jefe O´Hara como agente encubierto para
tratar de resolver los casos. Descubriendo finalmente a una organización
criminal de la que Piper era parte junto a otros maleantes ocultos bajo
distintas mascaradas.
El Maestro detrás de todas estas historias es Floyd
Gottfredson, quien se hizo cargo de la tira de Mickey cuando apenas llevaba cuatro
meses de publicación y se mantuvo al frente de la misma durante 45 años. Por
supuesto, jamás pudo firmar su trabajo porque la fría e inhumana corporación
Disney ocultaba a los creativos para que la gente creyera que todo era producido
por Walt, cuya firma si aparece en cada una de las entregas… Además, los
argumentos de varias de sus historias fueron tomados como base para hacer
cortos animados en los que tampoco fue acreditado. Floyd había entrado como
aprendiz de animador en Disney y, al poco tiempo, pasó a la tira. Su trabajo es
de una sobresaliente calidad, dotando de vida y movimiento cada una de las
páginas, con un asombroso despliegue creativo, mucha imaginería y un manejo sin
par de los personajes. A lo largo de los años que estuvo a cargo de la tira fue
creador o co-creador de muchos personajes, como la mancha fantasma, el jefe
O´Hara, Joe Piper, el Detective Casey, Bat Bandit y varios más. Su trabajo
influenció a decenas de artistas, entre los que se cuenta el inmenso Carl
Barks, otro gran historietista vinculado (Y ocultado por años) con Disney, y
llegando a los 100 años de su publicación aún sigue siendo dinámico, fresco y
se mantiene totalmente vigente.
En algunos casos tuvo asistencia en las historias
mencionadas. En “Los siete fantasmas” y “La isla en el cielo” el guion estuvo a
cargo de Ted Osborne sobre una idea del propio Floyd, y las tintas son de Ted
Thwaites. Mientras que las dos historias del segundo libro tienen guion de Merrill
De Maris.
En mis años de juventud leía muchas Historietas Disney,
algunas publicadas a nivel local por Editorial Tucumán, pero su mayoría gracias
a la enorme cantidad de ejemplares que se distribuían en todo el territorio
publicadas por la colombiana Editora Cinco en sociedad con Abril, que ya se
había ido de Argentina para instalarse en Brasil. Entraban tantas que era común
encontrarlas en las casas de canje que frecuentaba y, demás está decir, me llevaba
todas las que podía. Si bien me gustaban mucho más las historias protagonizadas
por Donald, que generalmente eran comedias de enredos, las de Mickey tenían un
encanto particular. Mickey era un héroe que se la pasaba viviendo aventuras, a
veces como detective y otras como ayudante de la policía. Era una suerte de
ratón Sherlock, muy aventurero y cercano en varios puntos a los superhéroes. Las
historias de estos dos tomos mantienen esa tendencia, de hecho, son las que la
impusieron. Mickey está siempre del lado correcto, su objetivo es hacer el bien,
es solidario y, por sobre todo lo demás, es un aventurero que mete alguna
trompada que otra cuando es necesario, y no le tiembla el pulso si tiene que
usar un arma de fuego e, incluso, disparar. Leer estos libros fue volver un
poco a aquel período de lectura compulsiva de cuanta página con viñeta me
encontraba… como ahora, digamos.
Impecable la edición de Editorial Guadal, de tapa dura en
formato horizontal, con un bellísimo diseño, buena calidad de papel e impresión
y un recoloreado muy logrado. La única contra es que tampoco acredita autores y
registraron los tomos con “autor desconocido”… Desconozco si se tomó de alguna
edición extranjera, sé que Fantagraphics recopiló todo el trabajo de Gottfredson
aunque en blanco y negro y con otro formato, pero lo cierto es que cinco
aventuras en dos tomos tienen gusto a poco y podrían haber extendido la
colección varias entregas más, como así también recopilar las tiras de otros
personaje Disney… Pero no pasó y solo tenemos esto dos tomos los que
recomendamos fervientemente.
“¡Bueno, abriremos una agencia de detectives e investigaremos el caso! Tengo la corazonada de que hay algo detrás de esto que nadie imagina. ¡Es un trabajo para detectives!”
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