Corría el año 1987 cuando se estrenó la película original de Robocop. Yo era un pequeño adicto a toda ficción que se me cruce, tanto en Hist...

Corría el año 1987 cuando se estrenó la película original de Robocop. Yo era un pequeño adicto a toda ficción que se me cruce, tanto en Historietas como en dibujos animados, y me gastaba las horas libres jugando con chiches de acción y leyendo. Mi padre me solía llevar al cine a menudo, a veces para ver pelis que le gustaban a él (Cine de duros ochentosos principalmente, las de Rocky, Rambo, alguna de Chuck Norris o similar) y en otras ocasiones íbamos por pedido mío (Masters of the Universe, Superman, Mazinger, etc.). Esa primavera del 87 lo acompañé a un cine de barrio (Que por supuesto, ya no existe más) sin saber con qué me iba a encontrar. Con mis breves 8 años a cuestas, me costó pasar la escena en que al oficial Alex Murphy lo hace pelota una banda de criminales (Un par de años atrás, había forzado la huida de un cine cuando el Popeye de Robin Williams peleaba con un pulpo en una reposición de la clásica peli del marinero), pero tragué saliva y me la aguanté. Superado el horror, todo fue fascinante. La expectativa que me generaba la construcción del ciborg, la primera vez que se lo ve pasar a través de un vidrio boreal y su primera incursión en esa Detroit distópica me hicieron delirar. A esa peli le siguió una serie animada producida por Marvel, los juguetes de “Juan Sulc”, el fichín, la secuela, los cartuchos de family y ya estaba al horno con papas… Por supuesto quedé enganchado del personaje desde aquel momento hasta la actualidad, siempre dispuesto a volver a esa ciudad del futuro. La oportunidad se presentó en forma de miniserie de cuatro entregas, publicada por Dark Horse en 1993, obra de Steven Grant & Nick Gnazzo, la que hemos conseguido y leído recientemente, por lo que pasamos al inevitable comentario.

 


Previo al comienzo de esta historia, el edificio de la OCP había sido destruido y algunos archivos fueron robados por un tal Coffin, un musculoso tipo Schwarzenegger pero más papoteado todavía, que se dio a la fuga hacia la ciudad de Denver. Un oficial del departamento de justicia le da permiso a Robocop para extender su jurisdicción al estado de Colorado y hacia allí parte en una camioneta super tecnológica, preparada para darle asistencia, y en compañía de la Doctora Marie Lazarus. Ahí es donde comienza la presente Historieta, con ellos llegando a Denver y siendo asaltados por una banda de criminales motoqueros llamados “Scavengers”, ladrones y comerciantes de tecnología, que al ver a Robocop se dan a la fuga, excepto uno que es apresado por el policía. Notan que la ciudad está extrañamente desolada, las pocas personas que alcanzan a percibir los sensores de Murphy están escondidas y nadie se anima a circular. Se presentan en la comisaría local, entregan al reo y piden datos del paradero de Coffin. Le dicen que es la mano derecha del hombre más poderoso del estado, un tal Edward Agincourt, y que podrían encontrarlo en un bar cercano. A pesar de los intentos de Robocop, tras una pelea en el local, Coffin consigue darse a la fuga.




Agincourt es un hombre muy entrado en años, que siente a la muerte pisándole los talones y que busca la inmortalidad. Es el que en realidad domina toda la ciudad, incluida la policía, y quien manipuló a los federales para que manden a Robocop y Lazarus a Denver. Tiene secuestrados a un par de científicos con quienes diseñó un cuerpo robótico y necesita a la doctora y los datos robados de la OCP para pasar su cerebro a un nuevo e imperecedero cuerpo. Por si todo esto fuera poco, tiene un ED-209 bajo su control con el que intimida a quien se anime a hacerle frente.

Lanza toda su fuerza liderada por Coffin, más la policía local a enfrentar y secuestrar a Robocop y Lazarus. Cuando todo parece perdido, los Scavengers, que hacen la suya pero están en contra de la poli corrupta y los mafiosos, irrumpen en la batalla y logran rescatar a un malherido Murphy… pero la doctora Lazarus es secuestrada.

Los Scavengers saben que el paradero de la Doctora es la mansión de Agincourt, por lo que ayudan a Robocop a repararse y lo asisten en el embate final en el que intentará vencer a Coffin, liberar a Marie Lazarus, enfrentar al ED-209 e impedir que Agincourt se salga con la suya…

 


Una aventura discreta, algo predecible, con personajes bastante arquetípicos y sin demasiadas novedades (o casi ninguna), pero bien contada. Steven Grant hace un trabajo correcto, contando una historia más de las tantas que pudo haber tenido Robocop. Lo más interesante y que amplía el mundo del policía ciborg, es que salen de Detroit que es lo único que se conoce de ese futuro distópico en que se desarrolla la historia original. En esta oportunidad, tenemos la posibilidad de cambiar de estado y ver que las condiciones en Detroit no eran las peores que se podían encontrar en los Estados Unidos, y que en Denver las cosas estaban del todo perdidas, con un mafioso al control de todo, con la cana a su servicio y con la poca población civil que quedaba ocultándose y viviendo constantemente con temor.

Por su parte, Nick Gnazzo está al mismo nivel, con un dibujo correcto, pero que no deslumbra, con varios vicios noventeros y, aunque dibuja muy bien a Robocop, no se luce tanto en el resto de los personajes, los que terminan siendo diseños genéricos sin mayores detalles ni particularidades.

Los cuatro números por los que se extiende la miniserie cuentan con unas bonitas portadas pintadas por Ray Lago. Entretenida y poco más, pero sirve para volver a ese fascinante mundo que me enamoró hace tantos años ya…

 


 

 “Quedan bajo arresto por interferir con un oficial federal en el cumplimiento de su deber. Este bar se cierra. Por favor, despejen rápida y ordenadamente.”

Hoy vamos con una lectura oriunda de 1989 cuando Logan estaba al borde de ser el personaje mas sobre explotado de la década que estaba llega...

Hoy vamos con una lectura oriunda de 1989 cuando Logan estaba al borde de ser el personaje mas sobre explotado de la década que estaba llegando, Marvel comics comenzaba a adaptar a sus publicaciones el "formato prestigio" que tan bien le funcionaba a su competidora DC y el origen del petiso mutante continuaba siendo un misterio.


La historia cuenta como Wolverine llega tras una pista a la tierra salvaje (ya saben, ese lugar prehistórico donde hay Dinosaurios y cavernícolas que viven ignorando el resto del mundo actual) y tras ser recibido como una deidad comienza a vivir un buen tiempo entre taparrabos, cacería de dinosaurios y féminas cavernícolas sensuales que se le entregan. Pero todo cambia cuando Wolvie descubre que un gigantesco tiranosaurio mecánico esta capturando personas de su tribu adoptiva y terminara enrroscandose a las trompadas con Apocalipsis que aparentemente estaba experimentando con los humanos.


Una historieta de 48 paginas escrita por Walter Simonson que bien podría ser un episodio doble de la colección regular de Wolvie , ya que argumentalmente salvo el entorno donde se desenvuelve la aventura esta, no tiene nada de particular. Cosa que podría ser publicada en cualquier formato. No puedo decir lo mismo de la parte gráfica donde el siempre genial Mike Mignola retrata y cuenta la acción con su singular estilo.




Una aventura que se la banca más que nada por los trazos del dibujante que aun no era tan "dark" y estaba mas próximo a otros trabajos como " El mundo de Kripton" u "Odisea cósmica". Por otro lado el simplón guion de Simonson termina siendo mas interesante en su primera mitad que en la resolución de la historia, pero nos vuelve a mostrar ese Logan despreocupado y canchero que se fue diluyendo con los años y deja al final unos cabos sueltos sobre el pasado y futuro de Logan, que desconozco si fueron retomadas u olvidadas por los guionistas de Marvel.


La historieta fue publicado por Forum hace casi tres décadas atrás en un formato igual que el gringo de esa época y hace poco fue publicada por la editorial Argentina Ovni Press junto a la historieta "Logan" dibujada por Eduardo Risso.




Wolverine. Aventura en la jungla me dejo con ganas de ver más historias de Logan en esos entornos primitivos, así que voy a buscar el Vol 3 deI increíble Hulk publicado por Forum donde el goliat esmeralda y Logan se enfrentaban en la Tierra salvaje.






Un personaje que siempre me resultó atractivo sobre el que, sin embargo, leí muy poco es Deadman. Creado por Arnold Drake y Carmine Infantin...

Un personaje que siempre me resultó atractivo sobre el que, sin embargo, leí muy poco es Deadman. Creado por Arnold Drake y Carmine Infantino en 1967 (Strange Adventures #205), el andar del buen Boston Brand fue discreto hasta que su camino se cruzó con el de Neal Adams. En su momento mantuvo la misma popularidad, pero con el correr de los años esas historias de complemento publicadas en distintas cabeceras (La ya mencionada “Strage Adventures” y otras como “The Brave & the Bold”, “Aquaman” y alguna más) ascendieron en el gusto del lector y empezaron a considerarse como “obra de culto”, por lo que gozó de varias recopilaciones y reediciones. Tras el relanzamiento del Universo DC al celebrar su 50° aniversario, Deadman tuvo su renacer (O remorir en este caso) en una miniserie de cuatro entregas obra de Adrew Helfer y el inmenso José Luis García López, publicada en 1986. Algunos años después, a fines de 1989, Mike Baron, Kelley Jones y Les Dorscheid aúnan esfuerzos para publicar una miniserie de dos entregas en formato Prestige llamada “Deadman: Amor después de la muerte”. Vaya uno a saber desde hace cuánto tenía guardada y pendiente de lectura la edición realizada a mediados de 1990 por Ediciones Zinco, pero finalmente le pusimos remedio a la situación, acabamos de leerlo y pasamos a comentarlo.

 

El mayor tormento para Boston Brand en su condición de fantasma es la eterna soledad a la que se ve sometido. Apenas puede robar algo de felicidad ajena cuando posee algún cuerpo vivo por un corto período de tiempo, para después volver a ser un espectro. Llevando esa triste y solitaria existencia, se entera de un supuesto circo y casa encantada en Wisconsin, y con la esperanza de encontrar compañía, parte hacia allá. El circo “Colby-Brazia” había vivido su momento de esplendor varios años atrás, presentando a los clásicos fenómenos entre los que se contaba el niño cabeza de cabra, la mujer más gorda del mundo, el hombre esqueleto, la mujer serpiente, tigres siberianos y, por supuesto, trapecistas y demás números circenses. En la actualidad, todos los elementos del circo estaban abandonados en las inmediaciones de una casona deshabitada propiedad del fallecido Colby, custodiada por un sereno que prefiere no entrar. Deadman entra a investigar la casa y encuentra una habitación llena de trapecios donde una chica estaba practicando. Ella puede ver a Boston porque también es una fantasma. Enseguida pegan onda, Deadman se enamora perdidamente como un quinceañero, pero el idilio se ve interrumpido por la aparición de otro espectro que amenaza al héroe. La lucha los lleva al exterior de la casa y, cuando consigue regresar, ve que la muchacha está siendo golpeada por el fantasma de Colby. Intenta intervenir, pero le advierte que se vaya de inmediato, o quedará atrapado en el circo como ellos.

La joven le revela a Deadman que todos los integrantes del circo están atrapados por Colby y están obligados a obedecer sus ordenes, que están sobre territorio indio y que, además, cuenta con el apoyo de otra poderosa entidad llamada Brazia (El otro dueño del circo). La única forma de enfrentarlo es con un cuerpo físico, por lo que Deadman viaja a Milwaukee, en busca del joven y atlético cuerpo de un deportista que había quedado en estado vegetativo, pero la esposa del joven, al verlo despertar, se empecina en acompañarlo creyendo que su marido volvió a la vida.

Como Deadman es laxo de moral, disfruta de las ventajas maritales que le otorga su nuevo cuerpo antes de volver al circo, donde tanto la joven trapecista muerta como la esposa viva del deportista caen en poder de Colby. Será tarea de Boston Brand enfrentar a todos los miembros del circo, intentar rescatar a las damas, no dañar el cuerpo que habita y resolver el misterio detrás de la dupla Colby-Brazia

 


Me da toda la sensación que Mike Baron escribe la historia teniendo siempre en cuenta las fortalezas de quien la va a dibujar. La historieta es entretenida, hace énfasis en la soledad y la tragedia que vive Deadman y le busca una respuesta que viene del más allá. Pero el hecho de ambientarla en un circo lleno de fenómenos espectrales, además de brindarle cierto encanto al relato, permite que Kelley Jones se luzca en cada página. Baron es un guionista solvente, que sabe contar y armar historias interesantes, maneja bien a los personajes y los direcciona hacia donde suena lógico que vayan. En esta oportunidad mete algunos giros que hacen dudar y tambalear al protagonista y termina redondeando una historia atrapante y entretenida.

Obviamente el plato fuerte de la obra es el dibujo del gran Kelley Jones. Dueño de un estilo absolutamente personal, este artista tiene la capacidad de acercar a su impronta a cualquier personaje. Lo hizo en su momento con Batman, donde mezclado con artistas más tradicionales como Graham Nolan o Jim Aparo, logró que sus trazos se adueñaran del detective y su entorno. Sin embargo, en historias de terror o con seres sobrenaturales, su estilo brilla mucho más aún. Sandman, Sleepy Hollow, Swamp Thing, Venom o incluso los Master of the Universe, son personajes que le permiten un mayor despliegue y libertad a la hora de dibujar. Deadman es de esos personajes que lo habilita a experimentar, explorar, soltarse en las páginas y lo hace en cada viñeta. Ya desde el renovado diseño que le imprime a Deadman se notan las ganas que le pone al trabajo, un Deadman esquelético, con apenas algo de piel sobre los huesos y con un manejo de las expresiones absolutamente genial. Lo mismo sucede con los fenómenos del circo, todo chorrea terror, espanto y tragedia. Los climas generados, el manejo de la luz y los escenarios en los que se desarrolla la acción también están muy logrados y el acento está puesto en la narrativa más que en la coherencia o continuidad en las fisonomías, las que están sujetas a modificaciones para lograr mayor impacto o expresividad. Ya era fana de Jones, pero después de haber leído esto, lo soy aún más.




En 1992 la misma dupla realizó una segunda historia con Deadman que se llamó “Exorcismo”, la que quiero conseguir lo antes posible. Mientras tanto, acompañamos las palabras precedentes con algunas páginas tomadas de la web, porque la edición Prestige de Zinco es inescaneable (Si, palabra inventada).

 


 

 

“En el circo me llamaban Deadman, pero no estoy exactamente muerto, soy un fantasma. Aunque… no puedo dejar de pensar en cómo era estar vivo…”

Soy fan declarado de los crossovers DC/Marvel. A pesar de que en líneas generales son previsibles y medio flojos, el hecho de que se mezclen...

Soy fan declarado de los crossovers DC/Marvel. A pesar de que en líneas generales son previsibles y medio flojos, el hecho de que se mezclen personajes de dos universos de ficción tan importantes y con los que conviví toda la vida, me entusiasma siempre (De hecho, los repasamos a todos en un video del canal que está por acá: https://www.youtube.com/watch?v=LDdecNO3YJg&t=1s). Con la compra de Marvel por parte de Disney, parecía que esos encuentros no se volverían a dar jamás, sin embargo, el año pasado nos sorprendieron con dos nuevas entregas protagonizadas por Batman & Deadpool, la primera publicada por Marvel y la segunda por DC. (Las que leímos y también comentamos en distintos videos. Aquí el primer cruce: https://www.youtube.com/watch?v=ep_KtredT4w&t=5s y por acá el segundo: https://www.youtube.com/watch?v=7b-R9QoumWc). Pero eso no es todo, porque mientras se publicaban los cruces entre el Señor de la Noche y el Mercenario bocón, ya anunciaban dos nuevos encuentros para el 2026 entre Superman y Spiderman, coincidiendo con el 50° aniversario del primer crossover entre ambas editoriales, protagonizados por estos mismos héroes. Así fue que en Abril pasado DC publicó “Superman / Spider-Man: Verdad, justicia y una gran responsabilidad”, con guion de Mark Waid y dibujos de Jorge Jiménez. Lo leímos, lo disfrutamos y pasamos a comentarlo con brevedad e intentando evitar spoilers.

 


En su constante recorrida por el cosmos, Brainiac fue repelido de un planeta mediante un virus. Buscando limpiar su sistema, hace contacto con el Dr. Octopus. Su plan consiste en purgarse descargando el virus en los cerebros de todos los humanos, lo que conllevaría la extinción de la especie. Cansado de no tener el reconocimiento que merece, el Doc Ock acepta con la condición de unirse a los viajes de Brainiac para obtener en el cosmos el crédito que le niegan en la Tierra. Para llevar adelante la tarea, utiliza un ingenio de su creación mezclado con “Neutrones rápidos” robados de un laboratorio que los potencia con kryptonita y comienzan a usarlo en Metropolis.

Peter Parker está de visita en el Daily Planet con Clark Kent e investigan el robo, justo cuando la gente comienza a verse afectada por la transmisión del virus. Sin perder tiempo, asumen su identidad heroica y se lanzan a intentar detener su origen y encontrar a los responsables, al tiempo que tienen que evitar verse afectados por el virus, mientras Superman se va debilitando con la kryptonita.



 

Los cruces entre Batman & Deadpool no me terminaron de cerrar. Primero porque no me resultaba demasiado interesante el encuentro de esos personajes y, segundo, porque en ninguno de los casos intentaron ir por una aventura directa, en cambio, eligieron ser creativos y novedosos llegando a un resultado lejano al que esperaba encontrar. En esta oportunidad sucede exactamente lo opuesto, gracias a que Mark Waid se inclina por una aventura tradicional de héroes contra villanos con el destino del mundo en juego. Del todo trillado y muy visto, pero apoyado en el fuerte del autor que es el manejo de los personajes. No se pierde una sola viñeta en presentaciones ni en viajes dimensionales, el espíritu de esta Historieta es el de secuela de los encuentros previos. Peter y Clark son amigos, conocen sus alter egos y Nueva York está a la vuelta de la esquina para Superman que pasa a buscar a su amigo lanzaredes. Dos páginas para introducir el plan de los villanos, tres para que los héroes tomen conocimiento del peligro, doble splash page para que se luzca Jiménez y el resto es acción irrefrenable, peligro constante y superación. Superman y Spider-Man se entienden de maravillas, actúan como el más aceitado de los equipos y tienen el don de no rendirse jamás, lo que condena el plan de los villanos incluso antes de que lo pongan en práctica.

Jorge Jiménez hace un trabajo impecable también, con un diseño de personajes entre clásico y moderno que queda hermoso, con puestas vertiginosas, de alto impacto, mucha expresividad y lleno de viñetas memorables. Es una historia de apenas 24 páginas, pero la dupla deja todo en la cancha y el resultado es sumamente divertido, que es lo que se espera de estos encuentros.




Como hicieran en los encuentros del año pasado, las segundas 24 paginas del volumen están plagadas de cruces breves realizados por distintos equipos creativos, en este caso con personajes del universo de Superman y Spider-Man.

El primero es un encuentro entre Mary Jane & Lois Lane que se da mientras los héroes se enfrentan con un Centinela. Escrito por Tom King quien tuvo la acertada idea de introducir como personaje invitado a Gambit, porque los lápices son obra de Jim Lee. Glorioso!!

Superboy Prime rompe las paredes de la realidad y se encuentra con Spider-Man gracias a Christopher Priest y Daniel Sempere.

El Superboy de la Legión de Superhéroes se mide con el Spiderman 2099 en el futuro de Batman Beyond por obra de Sean Murphy.

Con guion de Matt Fraction y dibujos de Steve Liever, el amigo de Superman, Jimmy Olsen se mide con Carnage.

Después viajamos al pasado para ver un encuentro fortuito entre Ben Parker y Jonathan Kent realizado por Jeff Lemire y Rafa Sandoval.

En un acalorado debate televisivo, J. Jonah Jameson se carea con Lois Lane en “Daily Planet & Daily Bugle”, obra de Greg Rucka & Nicola Scott.

El tomo cierra con una del todo inesperada cita entre Power Girl y Punisher, escrito por Gail Simone y dibujado por Belén Ortega.

 

Lo disfruté de principio a fin, Superman y Spider-Man son personajes que funcionan bien juntos, se ven bien, tienen muchos puntos en común y todos los artistas involucrados en esta publicación estuvieron a la altura de las expectativas. Nunca es suficiente, quedamos con ganas de más y estamos a la espera de la segunda parte que publicará Marvel en un par de meses!

 


“Apuesto que no sos así de impaciente con Batman!”

Editorial Perfil intentó en varias oportunidades sumar Historietas a su nutrido plan editorial. El ejemplo más significativo para muchos est...


Editorial Perfil intentó en varias oportunidades sumar Historietas a su nutrido plan editorial. El ejemplo más significativo para muchos está en los años en los que tuvo licencia para publicar los cómics de DC, pero también probó con otros personajes como “Mónica y sus amigos”, “Rambo” o “Los auténticos Cazafantasmas”. En otras oportunidades le dio lugar a la Historieta nacional con personajes (Isidoro, Patoruzú, Piturro, etc.) o con antologías fallidas (Virus, Paja, Espía y alguna otra). Entre las antologías publicó una llamada “45 toneladas”, que también tuvo corta duración, apenas tres ediciones más un especial, en la que cada número estaba dedicado. El primero a una historia de Solano López y Pol, el segundo a “Pier, el corso”, el tercero al “Inspector Bull” y el especial a “Mikilo”. Conseguimos y leímos recientemente la entrega dedicada al personaje creado por Julia Álvarez Cao y Gianni Dalfiume, la que pasamos a comentar brevemente.


Pierre Visconti es originario de la italiana isla de Córcega y en la década del 20 (Del siglo pasado) cruza el atlántico en busca de oro arribando en Brasil, tal como hicieran antes que él su padre y su abuelo. Su derrotero lo lleve a asentarse un tiempo el en Sertão brasileño, donde es presa de varios cangaceiros (Criminales armados que operaron en el norte de Brasil desde mediados del silgo XIX hasta los 30´s), pero como lleva un talismán colgado al cuello con el símbolo del “Feitico Sagraco” que le fue regalado, es salvado desde la distancia por los indígenas. A pesar de haber evitado que le roben el oro que llevaba en las alforjas, tras emprender camino al pueblo es asaltado y queda sin dinero ni posesiones.

Poco después es abordado por un abogado que viene a entregarle la herencia de su difunto abuelo, un barco con el que recorrió las venas del Brasil. Acepta de buen grado, toma posesión del barco y comienza a navegar. Pero la embarcación no estaba vacía, en su interior se ocultaba Grifone, un anciano mal llevado, compañero de aventuras de su abuelo, que se niega a entregarle la goleta. Tras evitar juntos un abordaje, estrechan amistad y comienzan a navegar juntos.




Al poco tiempo, desembarcan en una playa lindera a la selva, donde rescatan de los cangaceiros y los indios a una muchacha llamada Saskia, que era la única sobreviviente de una comitiva que viajaba hacia una misión a ofrecer ayuda y servicio. Una vez liberada, se obstina en seguir adelante con su camino a pesar de los peligros que le depara la selva. Pier y Grifone se olvidan del barco y emprenden camino con la chica. Viven distintas aventuras hasta que sus caminos se vuelven a separar. Pier y Grifone continúan viaje sin volver al barco y se enfrentan con apostadores y criminales varios a lo largo de los nueve relatos que contiene la publicación.

 

Creado y publicado originalmente para las revistas de Editorial Columba en su último tramo de existencia, los guiones están a cargo de Álvarez Cao (Capitán Camacho, Cabo Savino, etc.) y el dibujo en manos de Gianni Dalfiume (Jackaroe, Sir John, El Virginiano, etc.). Desconozco si estos nueve capítulos son la totalidad de los existentes o si quedaron algunos afuera, lo cierto es que no presentan mucha cohesión entre sí. Algún que otro capítulo continúa del anterior, pero la mayoría son historias unitarias y en muchas de ellas Pier es un personaje más en una situación que se presenta de forma azarosa. No hay demasiada continuidad tampoco, en un momento desembarcan de la goleta por la que había peleado y la dejan abandonada, porque nunca más vuelven a mencionarla siquiera, la búsqueda del oro, que es el motor de arranque de la historia, es abandonado y olvidado rápidamente y así algunas cuestiones más. Hay una recreación que resulta convincente tanto del Sertão de principios de siglo, como de los personajes que lo recorren, y lo mismo se nota respecto a los usos y costumbres de sus habitantes. Las historias son entretenidas, con demasiados bloques de texto, y con esos saltos y cortes que distancian al lector. El dibujo de Dalfiume es muy bueno, con buenas escenas de acción, narrativa fluida, escenarios muy bien retratados, diseño de personajes convincentes y gran manejo de la página para ensamblar una narración funcional con tanto texto metido en medio.




Es un rescate interesante, publicado en un formato del todo desacertado, porque su reducido tamaño (21x14 cm) dificulta la lectura (sobre todo para vejetes como quien escribe) y se desluce el dibujo.  

 


“Los corsos caminan todos, buenas narices para oler oro, que no comemos, que no dormimos, pero bebemos y nos reimos.”

La editorial Deux Studio en su sello “Deux Books” viene recuperando varias obras de la Historieta nacional a ritmo lento pero constante. Deb...


La editorial Deux Studio en su sello “Deux Books” viene recuperando varias obras de la Historieta nacional a ritmo lento pero constante. Debido a la mala fama de su editor (Un poco ganada a pulso y otro poco inflada), se ve en la obligación de publicar obras que se puedan recopilar en un solo tomo o que no se extiendan por demasiadas entregas. Así han visto la luz Historietas como “Mandy Riley”, “El extranjero”, “Nekrodamus”, “Crónicas del tiempo medio” o “El Cobra” por poner algunos ejemplos. En 2025 recuperaron la serie “Comanchero”, obra de Alfredo Grassi en guion y Arturo Del Castillo en dibujos, la que fue publicada originalmente dentro de la recordada revista “Skorpio” de Ediciones Record.



“Comanchero” es un western protagonizado por Dexter, un hombre que busca su destino en el viejo oeste, hijo de hombre blanco y mujer comanche, de ahí el apodo que da nombre a la Historieta. En el primer capítulo, Comanchero vuelve a Texas después de pasar un tiempo en Arizona y se lanza detener al criminal Pete Mansfield, que además es su hermano por lo que se siente obligado a evitar que siga rompiendo la ley. El desenlace es trágico y, a partir de ahí, seguimos a Dexter en una serie de aventuras en las que hace pesar su mestizaje y, en líneas generales, intenta interceder a favor de los indios. Así, evita que el comanche Trueno Rojo abuse de una mujer, pero lo ayuda a cobrar venganza por la muerte de su familia; intercede por el ejército americano ante los Apaches para lograr la paz, aunque los indios terminan siendo estafado, y guía al “Séptimo de caballería” al territorio Sioux advirtiéndoles que es una batalla perdida.




La Historieta es breve, se extiende apenas por cuatro episodios de doce páginas cada uno, pero es suficiente para que Alfredo Grassi delinee al mestizo protagonista y el entorno en que se mueve. A diferencia de los westerns tradicionales, aquí el indio no es el villano ni el enemigo que vencer y, en cambio, se muestra el avasallamiento que sobre ellos realizó el hombre blanco, como le fueron extirpadas sus tierras y el casi total exterminio al que se vieron sometidos. No es un enfoque inédito, algo similar había propuesto Oesterheld algunas décadas atrás y también se había visto en otras obras, pero Grassi le imprime su impronta, con buenos diálogos, textos de apoyo medidos y envolviendo la aventura con mucha reflexión y profundidad en el accionar de sus personajes.



Por su parte, Arturo Del Castillo la rompe toda con su trabajo. La reconstrucción de época, los vestuarios y los paisajes son asombrosos. Todos los personajes tienen sus propias características y movimientos haciendo gala de un inmenso registro gracias al que no se ven dos personas parecidas. Algo similar sucede con los planos utilizados, pasando de primeros planos a viñetas abiertas que exhiben ampliamente el paisaje, y de ahí dando paso a la acción de forma fluida. La narrativa, siempre correcta y eficiente, pasa por unos momentos de sutileza cautivadores, donde el ojo tiene que estar afilado para captar todos los detalles. El trabajo con la tinta también está en un nivel altísimo, con bloques de negros plenos mezclado con algunos esfumados que dan la sensación de profundidad, con mucho criterio en el contraste con el blanco, y usando, de vez en cuando, tramas mecánicas de forma armoniosa con el resto de la página. Solo me desencajaron un poco las onomatopeyas que, a mi juicio, desentonaban con el resto de la página, pero termina siendo un detalle menor y esporádico.

El libro se complementa con tres historias cortas de la misma dupla creativa, también ambientadas en el oeste y con la misma carga reflexiva. En “Última pelea” vemos el arrebato de un joven Sioux que prefiere morir luchando a vivir de rodillas; “La alambrada” es la historia de un domador que se revela a la apropiación de la tierra que hacen los terratenientes y, finalmente, “Última cacería en la frontera oeste” cuenta el último encargo que acepta un guía entrado en años y con poca salud, que lleva de cacería a un potentado, pero desagradable hombre rico.

Muy disfrutable, pero breve y te deja con ganas de mucho más. Recomendado!

 


 

“Dile al jefe del largo sable que deseamos la paz… Nuestro pueblo está agotado por la lucha de años… Una lucha que los Apaches no quisimos… Pero cuando mi madre, mi mujer y mis hijos fueron asesinados por los blancos… Sus espíritus clamaban venganza y nosotros nos vengamos...”

Antes de que existiera el UCM, Marvel había hecho algo similar durante los 90´s pero con la animación. A finales de 1992 se estrena la serie...

Antes de que existiera el UCM, Marvel había hecho algo similar durante los 90´s pero con la animación. A finales de 1992 se estrena la serie animada de “X-MEN” (5 temporadas, 76 episodios) y fue un éxito rotundo. Así fue como, en 1994, llegó a las pantallas “Spiderman” (5 temporadas, 65 episodios). El mundo mutante se sostenía en sí mismo, el equipo de los X-Men estaba reducido a nueve miembros y varios personajes del resto del universo mutante iban apareciendo como invitados (Nightcrawler, Colossus, Psylocke, Cable, Bishop, etc.). En cambio, Spiderman se prestaba a que en su serie aparezcan otros héroes del Universo Marvel, entre los que se contaron Punisher, Dr. Strange, Iron Man, los Fantastic Four, los X-Men, Daredevil y varios más. Con dos triunfos en sus espaldas Marvel decidió ir por más, pero redoblando la apuesta. En lugar de sacar otra serie animada individual, a finales de 1994 estrena “The Marvel Action Hour”, un segmento de una hora donde vieron la luz las series animadas de “Fantastic Four” y Iron Man (con 2 temporadas y 26 episodios cada una de ellas). Además, antes de cada capítulo había una introducción del gran Stan Lee en la que nos contaba algo referente a lo que estábamos por ver. La calidad de la primera temporada de ambas series, tanto en animación como en guion, dejaba mucho que desear. Mejoraron notablemente para la segunda, pero la mayoría de los televidentes ya le habían dado la espalda y “The Marvel Action Hour” fue cancelada. Esto no impidió que Marvel siguiera sacando nuevas series animadas como “The Incredible Hulk” (1996, con 2 temporadas y 21 episodios), “Silver Surfer” (1998, con 13 episodios), “The Avengers: United they stand” (1999, con 13 episodios) o “Spiderman Unlimited” (1999, con 13 episodios).

Por supuesto, toda esta movida trajo asociada toneladas de merchandising con juguetes, álbumes de figuritas, golosinas, útiles escolares y un largo etcétera. Los cómics no quedaron afuera y tanto X-Men como Spiderman fueron los primeros en ver sus aventuras animadas adaptadas a las viñetas. En ambos casos, tuvieron un primer volumen (de 30 entregas para los mutantes y de 16 para el amigable vecino) con un estilo bastante ochentero, con muchas viñetas por páginas, entintados muy marcados y diseños detallados. Alguien en Marvel pensó que ese estilo no era muy amigable para lo pequeños que se acercaban a estas revistas atraídos por la tele, por lo que ambos títulos fueron cancelados y reemplazados por un segundo volumen donde el estilo era bastante más cartoon, con dibujos grandes y simples, pocas viñetas y mucho más enfoque en la acción. Tras 16 entregas, ambas colecciones fueron canceladas otra vez. Pero antes de que eso ocurra, los protagonistas de la Marvel Action Hour gozaron de sus respectivas adaptaciones, con 8 entregas para cada uno. Hemos leído los dos tomos publicados en 1998 por Cómics Forum englobados bajo el título “Iron Man contra el Mandarín”, que recopilan los comics que adaptaron la serie de Iron Man y, como es costumbre, los vamos a comentar.

 


La serie animada del Hombre de Hierro era una suerte de reinterpretación de título “Force Works”, porque Iron Man estaba acompañado por War Machine, U.S.Agent, Scarlet Witch, Hawkeye, Spiderwoman y Century. Sin embargo, solían adaptar sagas del cómic de Iron Man, por lo que, en la mayoría de los casos, el resto de los héroes eran accesorios o tenían roles muy menores, excepto Rhodey que hacía las veces de sidekick.


Los villanos estaban liderados por el Mandarín (A quien en la serie animada le pusieron la piel verde…) y sus secuaces eran Modok, Dreadknight, Blizzard, Blacklash, Grey Gargoyle, Whirlwind, Living Laser e Hypnotia, villana creada para la serie animada. Además, el Mandarín contaba con la ferocidad de Fin Fang Foom y la ambición de Justin Hammer para derrocar a su rival Tony Stark.

Los primeros números son autoconclusivos y tenemos a un Tony Star con la columna lesionada que está en rehabilitación y arriesga su salud al ponerse la armadura. Por supuesto, la doble identidad es secreta y Iron Man cumple el rol de guardaespaldas de Tony. Así detienen a unos marinos convertidos en un ejército zombi por el Mandarín, Iron Man se enfrenta a un dominado War Machine, detienen el avance de “Último, el destructor” y recuperan el “Segador Siniestro”, un avión de última generación diseñado por Empresas Stark, que estaba en manos del Mandarín gracias a la ayuda del Camaleón (El clásico enemigo de Spiderman).

Del número 5 al 7 se desarrolla una trilogía que es lo más interesante de la presente colección. En la primera parte, Iron Man, que había quedado mal parado ante al gobierno por haber perdido al “Segador Siniestro”, intenta recomponer relaciones aceptando un encargo para revisar un brote de energía que se dio en China, donde desapareció una delegación enviada previamente. En su camino al destino señalado, Iron Man recuerda su origen y el nacimiento de la rivalidad con el Mandarín. En el siguiente capítulo es el Mandarín quien reapasa su origen como un importante político chino que cae en desgracia por obra de Stark, para luego resurgir como un líder criminal. En la última entrega se da el enfrentamiento entre los rivales con Fin Fang Foom complicando las cosas y la oportuna aparición de Force Works para dar una mano.

La colección cierra con otro autoconclusivo en el que una misión minera espacial organizada por la empresa de Tony tiene que superar las dificultades que proponen sus enemigos.

 


Tanto en la serie animada como en la presente colección, Iron Man hace gala de la armadura estrenada en el #300 de su colección, con un diseño bien noventero que la convierte en una de mis armaduras favoritas.

Son muchos los autores involucrados porque los equipos creativos cambian durante la primera mitad del volumen. Erin Fein guioniza las primeras tres entregas acompañado por Anthony Williams en los dos primeros números y Dario Carrasco en el tercero. Barry Dutter y Yancy Labat realizan el cuarto número, para dar paso al regreso de Williams que se queda al frente de la parte gráfica del número 5 al último. También vuelve Fein para la trilogía de los orígenes, mientras que Dean Davis se encarga del argumento de la última entrega.




El resultado es bastante dispar, con dibujos muy noventeros, algunos cumplidores y otros regulares, pero que en todos los casos logran su objetivo. Casi siempre los guiones son simplificaciones de historias aparecidas originalmente en la colección regular de Iron Man, adaptados para la tele y de la tele, readaptados al cómic. Termina quedando muy por debajo de su colección hermana dedicada a los Fantastic Four, la que contó con guiones de Joey Cavalieri y dibujos del gran Quique Alcatena (Y que fue oportunamente comentada por nuestro hermano Ted por acá: https://historias-en-vinetas.blogspot.com/2022/05/los-4f-de-quique-marvel-action-hour-los.html). A pesar de que ni la animación ni su adaptación al cómic eran un desborde de originalidad o calidad, aquellos años de un universo Marvel compartido en la pantalla chica, quedaron grabados en los corazones de toda una generación!

  




 “Cuando el industrial multimillonario Tony Stark se pone su armadura solar se convierte en la mayor máquina de combate del mundo y en la estrella televisiva de la Hora Marvel. ¡Estas son las aventuras en televisión de la mayor máquina de combate de Marvel! Stan Lee presenta… Iron Man.”


Como quedé "manija" con la lectura anterior (que en este caso sería posterior) de X-Factor, me puse a leer el origen de la colecci...

Como quedé "manija" con la lectura anterior (que en este caso sería posterior) de X-Factor, me puse a leer el origen de la colección. Así que viajamos a finales de 1985, cuando vuelven a juntarse los X-Men originales: Cíclope, que estaba viviendo en Alaska, retirado de la vida superheroica, casado y con un hijo; la Bestia, que había dejado de formar parte de los Vengadores; Iceman y Ángel, que contemplaron el fin de su grupo, "Los Campeones"; y Jean Grey, que no estaba muerta, sino en animación suspendida en el fondo de un río... ¡¿Cómo que estaba viva?!


La cosa es que el controversial editor Jim Shooter quería una colección paralela a la exitosa Uncanny X-Men con los integrantes originales y le chupó un huevo que Claremont hubiera sacrificado a Jean Grey en la Luna, en el clímax de la mítica "Saga de la Fénix Oscura". Todo el peso narrativo y el final de esa etapa quedan bastante desdibujados cuando se sacan de la galera que Jean se encontraba en el fondo del río desde 1979 (aunque ya saben que el tiempo en los cómics es engorroso), en una especie de capullo sanándose de sus heridas, mientras la Fuerza Fénix hacía una copia fiel de ella... tan fiel que ni la copia misma sabía que era un duplicado realizado por una entidad cósmica. Todo esto se hizo para sumarla al primer spin-off mutante, completar el elenco original y, de paso, exonerarla de su pasado como asesina galáctica para que Fénix no pudiera volver.


Warren (alias Ángel), tras enterarse de la resurrección de la pelirroja, reúne al equipo con una premisa interesante: a los ojos del público, "Factor-X" es una agencia de "cazadores de mutantes" a sueldo, pero en realidad utilizan esa fachada para rescatar a jóvenes mutantes y protegerlos. Mientras tanto, el público cree que están limpiando las calles de "la amenaza mutante reinante". Así que, irónicamente, los humanos que los convocan y les pagan para atrapar muties descontrolados están, mediante este juego, ayudando a los mutantes; siendo una especie de "Cazafantasmas" de mutantes.


Esta fachada no se sostendrá mucho con el tiempo, porque ante la sociedad ellos son humanos normales (Bobby, Jean y Scott son los que firman los contratos), pero son sus contrapartes mutantes quienes salen a luchar a la vista de todos, evitando revelar cualquier relación con la agencia cazadora.


El primer mutante que "cazan"/rescatan es un flaco con piroquinesis que no puede controlar sus poderes. Luego, la historia avanza con el secuestro de la Bestia por parte de un científico que quiere usar los conocimientos de Hank para revertir la mutación de su propio hijo; cosa que hace que la Bestia vuelva a su forma original, más humana y sin pelos. Sin duda, un rebusque narrativo para que los cinco X-Men originales tuvieran la apariencia de antaño.




Como enemigo recurrente aparece Torre, un mutante a sueldo que tiene poderes de achicamiento y agrandamiento, un Hank Pym mutante, digamos. En los últimos episodios de Layton, este intenta secuestrar a un mutante que tiene el poder de amplificar las habilidades de otros y que vive drogado para evitar que use sus poderes. Este nuevo grupo de mutantes malvados responde a un "jefe" que se hace llamar Apocalipsis, un personaje al que no se le ve el rostro ni parte del cuerpo, y que en los siguientes números se desarrollaría, llevando la colección hacia rumbos muy diferentes a los que perfilaba en este comienzo.


Los guiones de estos primeros cinco episodios corrieron a cargo de Bob Layton, con Jackson "Butch" Guice en la parte gráfica. Si bien a esta colección se la recuerda por las historias posteriores de Louise Simonson, el arranque es bastante entretenido y centrado en las personalidades y el bagaje sentimental de este grupo de amigos. Para ser una flamante colección, acarrea mucho drama previo para los lectores novatos, pero supongo que estaba apuntada a los que extrañaban la dinámica de los X-Men originales.


Layton cumple con esto teniendo a Jean Grey como epicentro (tal cual los primeros episodios de X-Men) y con el melodrama de tener a un Cíclope casado y con un pibe, que deja todo para seguir a la pelirroja y la aventura de ser un superhéroe ("padre responsable" le decían). Se siente medio forzado el tener que acomodar todos los cabos sueltos de la vida de estos personajes en pos de recuperar la dinámica clásica pero en 1986. Se percibe que Layton intentaba rebobinar el reloj y realizar un homenaje a los X-Men de antaño, sobre todo cuando se los ve luchar con otros mutantes como si de una nueva Hermandad de Mutantes Diabólicos se tratase. Tanto los buenos como los malos están a la caza de otros mutantes para su causa, reemplazando a Magneto (que en ese momento era el jefe de los X-Men) por Apocalipsis, y entrenando a los rescatados para sumarlos a sus filas; algo que, como mencioné, cambiará en los episodios siguientes.