Tras las “Crisis en Tierras Infinitas”, cuando el renacido Universo DC aún estaba en pañales, asistimos asombrados al recuento del origen de Batman, en la célebre “Batman: Year One”, publicada en 1987 (Y comentada hace un tiempo por acá: https://www.facebook.com/Historiasenvinetas/posts/pfbid0qPsNXbWzx5EsApAqphPYEhoSRNqc92mZ28knB98gVdMPhn8Q7mEs87Ldn5jxfgkfl). En esta Historieta, tiene breves apariciones Selina Kyle, gracias a las cuales conocemos un poco de su vida y su decisión de asumir la identidad de Catwoman. Pero si bien estas apariciones son funcionales a la historia y refuerzan el impacto que ocasiona el debut de Batman, resultan insuficientes para conocer a fondo a Selina. Es por eso por lo que, dos años después de la publicación del origen de Batman, sale a la luz una miniserie de cuatro partes llamada “Catwoman”, que terminaría siendo el primer volumen de la famosa criminal, con guion de Mindy Newell, dibujos de J.J. Birch (Pseudónimo de Joe Brozowski) y tintas de Michael Bair. Acabamos de releerlo y pasamos al comentario de rigor…
La historia se entrelaza con “Año Uno” centrándose en Selina
y expandiendo su historia hacia adelante y atrás. Comienza con la joven
protagonista tirada en el suelo de un callejón, luego de sufrir una violación
seguida de violenta golpiza por parte de Stan, el proxeneta que conocimos en la
obra de Miller y Mazzucchelli. La encuentran unas monjas de la iglesia que daba
al callejón y llaman una ambulancia.
Estando internada y nuevamente consciente, con apenas 17
años Selina recibe la visita del detective George Flannery, quien le aconseja
que denuncie a su atacante, pero la joven, temiendo las represalias que eso le
ocasionaría, rechaza la oferta. El detective le ofrece un número de teléfono y
le recomienda que se ponga en contacto con una persona que puede enseñarle a
defenderse. Esa persona es Ted Grant, más conocido como Wildcat, que ya
retirado de la actividad superheroica acepta a Selina como alumna y comienza a
entrenarla.
Una vez repuesta, Selina vuelve con Stan, a trabajar para él
y ser una de sus “chicas”. Stan le da un disfraz de cuero con máscara de gato a
pedido de un cliente que debe atender esta noche, encargo que, a pesar de no
estar repuesta del todo, termina aceptando.
En una de sus jornadas laborales, escucha tumulto en la
calle y se asoma por la ventana para ver a Bruce Wayne disfrazado de veterano
de guerra, haciendo frente a Stan y golpeando a Holly en el proceso. Al poco
tiempo empiezan a correr rumores de un hombre murciélago que ataca el hampa, lo
que eventualmente desemboca en la escena en el edificio abandonado donde la
policía acorrala a Batman. Selina y Holly van al lugar para verlo y la muchacha
queda impactada por el accionar del justiciero. Tal como se ve en “Año Uno”,
enfrenta a Stan, renuncia y se lleva a Molly con ella.
Mientras tanto, una de las monjas, la más joven de ellas,
empieza a averiguar por Selina con el detective, confesando que se trata de su
hermana. Ante la negativa de ayuda por parte del policía, la Hermana Magdalena
empieza a recorrer los barrios bajos en busca de Selina.
Stan no se queda en el molde tras la paliza recibida, por lo
que Selina lo engaña para encontrarse con él en el callejón donde la golpeó. Se
calza el traje de cuero con máscara felina y lo vuelve a surtir.
Finalmente, Magdalena encuentra a Selina y tienen una
incómoda charla que termina con Catwoman recomendándole que deje de buscarla,
que nada bueno puede encontrar en ella. Por desgracia, Stan se entera de la
relación entre las mujeres y secuestra a la monja para vengarse de Selina.
Selina se diseña el traje definitivo de Catwoman y empieza a
cometer crímenes buscando hacerse un nombre, tal como se vio en “Año Uno”,
teniendo aquel recordado y fugaz encuentro con Batman en casa de Falcone.
Otra hermana de la misma iglesia toma contacto con el detective
para denunciar la desaparición de Magdalena, información que llega tanto a los oídos
de Catwoman como de Batman.
Cada uno de ellos por su lado intentarán dar con Magdalena
para salvar su vida y terminar con las amenazas de Stan, al tiempo que empieza
a nacer una tensión sexual entre ambos.
En muchas oportunidades he expresado mi fascinación por “Año
Uno”, Historieta que es una verdadera Obra Maestra del medio. Sin embargo, lo único
que siempre me hizo ruido fue la versión de Selina como prostituta. Hay algunas
situaciones que Miller repite en sus obras constantemente, la prostitución y la
presencia de niños es algo recurrente en su trabajo, y acá me resultó algo forzado
o innecesario. Esta miniserie de Catwoman la da otro trasfondo a esa condición,
la completa y muestra en parte la situación a la que la protagonista queda
expuesta.
No hay demasiada información sobre la familia de Selina,
solo se sabe que ambas hermanas fueron abandonadas por su madre y criadas por
su padre, sin mayor detalle. Lo cierto es que, a muy corta edad, deben dejar el
hogar y tomar el timón de sus vidas. Magdalena se vuelca a la religión convirtiéndose
en monja, mientras que Selina cae en una red de trata de personas, es
manipulada, maltratada y abusada por Stan, quien la fuerza a prostituirse,
convenciéndola de que la quiere y que hace lo mejor para ella. Newell le da visibilidad
a la vulnerabilidad por la que quedan expuestas muchas mujeres y niñas, quienes
terminan cayendo en estas redes. Por otra parte, también invita a pensar como
dos mujeres, con crianza y orígenes similares, toman caminos tan opuestos,
enredando la personalidad, las creencias y los sentimientos de cada una de
ellas con el devenir de su situación. Sin embargo, no se va a fondo con ninguna
de estas situaciones, las que se podrían haber explotado mucho más. Es probable
que no le haya interesado profundizar a la guionista o bien, debió tener en
cuenta que es una historia de superhéroes, metida en el universo de Batman y con
un público muy específico como objetivo, por lo que tuvo que balancear los
ingredientes.
El resto de la historia, como decíamos, se entrelaza con Año
Uno, repitiendo las mismas escenas en que aparece Selina, pero vistas ahora
desde el punto de vista de Catwoman, y expandiéndolas. La narración es muy
fragmentada por momentos, con escenas que duran una sola viñeta y saltan a otra
situación y de ahí a otra más, lo que se repite en varias oportunidades. Se
entiende perfecto y se sigue el hilo de la historia, pero me resulta algo
anticlimático ese salto vertiginoso de un lado a otro.
Newell había escrito a Catwoman anteriormente, en un serial
publicado en la “Action Comics Weekly”, en la que fue acompañada por Barry
Kiston. Pero el buen Barry estaba a cargo de L.E.G.I.O.N. ´89 a esta altura,
por lo que la parte gráfica cae en manos del mencionado J.J. Birch. Trabajo
correcto, no muy lúcido, en el que se esfuerza por replicar la atmósfera
conseguida por Mazzucchelli en Año Uno, y en replicar con fidelidad las escenas
que se repiten. El clima y los escenarios están bastante logrados, pero la
narrativa es algo tosca y las expresiones, tanto gestuales como corporales, un
poco confusas.
No fue una Historieta que haya quedado marcada a fuego en la
leyenda de Catwoman, se ha recopilado en pocas oportunidades y fue cayendo en
el olvido. Parte del origen de Selina fue borrado de un plumazo con “Zero Hour”,
lo que desfasó aún más esta miniserie, pero es un buen complemento para Año
Uno, a pesar de no estar a la misma altura.
Leímos la edición que hiciera Ediciones Zinco, en los
números 10 y 11 de su cabecera “Universo DC”, pero recientemente fue rescatada
en la primera entrega de la colección “DC Finest” dedicada a Catwoman.
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