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A finales del año pasado se anunció con bombos y platillos un nuevo crossover entre Batman y Spawn a cargo de Todd McFarlane en guiones y co...

A finales del año pasado se anunció con bombos y platillos un nuevo crossover entre Batman y Spawn a cargo de Todd McFarlane en guiones y con dibujos de Greg Capullo. Todd es el creador de Spawn y había tenido su contacto con Batman en alguna oportunidad al igual que Capullo, quien junto con Scott Snyder tuvo un paso popularmente aceptado en la cabecera “Batman”. Además, este especial reúne nuevamente al equipo creativo que unió fuerzas en muchos números de Spawn, Capullo fue quien se hizo cargo de los lápices cuando Todd se alejó del apartado gráfico de su creación.

Así fue que, en Diciembre de 2022 se publicó el Batman/Spawn #1 y, ni lentos ni perezosos, los amigos de Ovni Press lo editaron este año en una edición integral que recopila los tres encuentros que tuvieron estos cruzados encapotados en los últimos 30 años. Como somos hiper fanas de los crossovers, lo leímos con voracidad y vamos a comentarlo con extrema brevedad.

 

El primero de los encuentros fue “Spawn/Batman”, publicado en Abril de 1994 por Image Comics. En aquel tiempo Todd no se privaba de nada, ya había tenido escribiendo en Spawn a guionistas de la talla de Alan Moore, Neil Gaiman o Dave Sim entre otros, y para este cruce convocó a Frank Miller que se encarga del guion, mientras que él toma las riendas de los dibujos. Este crossover lo leí en su momento, allá en medio de los 90´s, cuando casi todos los púberes estábamos babeando por los dibujos de McFarlane, por su Spawn, su Spiderman y la mar en coche, al mismo tiempo que ya había leído “El regreso del señor de la noche”, algunos números de Sin City y Martha Washington y consideraba a Miller prácticamente una deidad. Es decir, agarré este cómic tan bien predispuesto que, al terminarlo, estaba seguro de haber leído una nueva obra maestra del medio… Extrañamente, no lo releí demasiado en estos casi 30 años, por lo que fue como volver a leerlo por primera vez. Y mi opinión sobre la Historieta cambia bastante…

Batman se enfrenta en Gotham con un robot que en su interior contiene la cabeza aún consciente de una persona. Vence a la máquina y separa la cabeza humana la que pierde la vida con la extracción. Por el registro dental del cadáver descubre que se trata de un vagabundo desaparecido en Nueva York. Investigando, se entera de que varios más han desaparecido también y decide viajar a la gran manzana. Por otra parte, conocemos a la Dra. Margaret Love, una persona pública célebre por su constante ayuda humanitaria.  Patrullando por Nueva York, Batman acude a un pedido de auxilio y, confusión mediante, se agarra a trompadas con Spawn quien le da para que tenga y guarde… Siguiendo indicaciones de uno de sus amigos vagabundos, Al Simmons va a investigar a un supuesto refugio asistencial, donde encuentra más de estos ciborgs y armamento de última generación, descubriendo que es la Dra. Love la responsable, a quien recuerda haber conocido en su vida como soldado.

Aprovechando que Batman está en la ciudad, Love le pide ayuda para frenar a Spawn y vuelven a enfrentarse, pero finalmente se dan cuenta de que están del mismo bando, hacen a un lado sus diferencias y detienen a la Dra. Love con viaje en misil incluido. Con la satisfacción del deber cumplido, Spawn intenta terminar en buenos términos con Batman, pero este le responde clavándole un batarang en el medio de la cara…

Me había gustado originalmente la narrativa de Miller, porque me resultaba cercana a la del “Dark Knight”, con la voz en off de Batman exigiéndose cada vez más, criticándose a sí mismo al menor error cometido y pensando mal de los otros… Pero releyendo la obra, ese recurso está aquí muy exagerado, y en una historia que, como habrán notado, no brilla por su originalidad sino más bien todo lo contrario, está llena de obviedades y lugares comunes.

Como en aquel tiempo amaba incondicionalmente a McFarlane, su trabajo también me había parecido increíble. Pero ahora, si bien sigo queriendo profundamente al buen Todd, noto algunas cosas algo distintas… McFarlane es un dibujante con sus aciertos y errores, que reconoció sus fortalezas, sus limitaciones y con esas herramientas se abrió camino en una industria con espacio para pocos, logrando llamar la atención y ganándose un lugar en el medio. Es un artista que en los 90´s llegó a su techo, al que no se le puede pedir que haga aquello que no sabe o con lo que no se siente cómodo. Sin embargo, en esta Historieta baja en su propio nivel de calidad… No se preocupa en ser consistente de una viñeta a la otra, hay vendajes y heridas que aparecen y desaparecen mágicamente, por ejemplo. Por otra parte, si bien en algunas páginas se esmera, en otras tiene un descuido notable, con dibujos sin profundidad, con posiciones que contradicen el accionar que supuestamente están realizando los personajes y con mucho abuso de las líneas cinéticas para ahorrar en fondos… Siempre me gustó el detalle de que, en el número de Spawn siguiente a este crossover (#21), Al conservaba la herida del batarang y se la cosía con un cordón de zapatilla para no derrochar energía. Pero por lo demás, es una historieta bastante olvidable a la que, sin embargo, le tengo mucho aprecio.




 

Un mes más tarde, en Mayo del 94, llegó el turno de DC Comics. Con guiones de Doug Moench, Chuck Dixon y Alan Grant y dibujos de Klaus Janson se publicó “Batman/Spawn: War devil”.

Esta historia arranca con el nacimiento del primer niño de una colonia inglesa en suelo americano en el año 1587. Toda la colonia es asesinada misteriosamente y como rastro solo queda un nombre, Croatoan. En el presente, Batman sigue el rastro de un tal Dare, quien se está ocupando de terminar la construcción de un edificio diseñado por Simon Vesper, un hombre que años atrás fue asesinado por el soldado Al Simmons. Por su parte, Spawn se entera de la próxima inauguración de la torre Vesper y con sus recuerdos atormentándolo parte hacia Gotham. Misteriosamente, Vesper reaparece justo para el estreno de su edificio y, en el sótano asesina a Dare, con su sangre dibuja un pentagrama y escribe “Croatoan”. Al mismo tiempo se produce un apagón total en Gotham quedando iluminadas solamente las propiedades de Vesper, las que también dibujan en pentagrama gigante en la ciudad. Los muertos se levantan de sus tumbas y comienzan a asolar Gotham. Se revela que Vesper es el mismísimo Croatoan, que viene a recolectar almas para el ejército de Malebogia. A regañadientes (Y sin ninguna mención o recuerdo de algún encuentro anterior), Batman y Spawn unen fuerzas para acabar con la amenaza y salvar Gotham.

De los tres cruces entre los héroes, este es el que tiene la historia mejor delineada y más entretenida. No sé cuál será el porcentaje de responsabilidad de los autores, pero Moench, Dixon y Grant son tres guionistas cumplidores, con muchas buenas Historietas en su historial y aquí unen fuerzas para llevar adelante este crossover con la mayor dignidad posible. Le dan poco espacio al enfrentamiento de rigor (Spawn cree que Batman es un diablo enviado por Malebogia), pero lo superan rápidamente y la historia sigue su curso, redondeando una Historieta que cumple con lo que promete.

El mayor porcentaje del éxito de Spawn radica en el dibujo de Todd McFarlane y en aquellos que los sucedieron imprimiéndole una estética similar (Al menos así fue en los primeros años), capas desproporcionadas, cadenas y pinches por todos lados, monstruos, diablos, articulaciones hiper flexibles y demás. Por eso queda medio raro Spawn dibujado por Klaus Janson, que le baja bastante los decibeles y lo lleva a algo más cercano al realismo, o realismo superheroico por lo menos. Los movimientos son normales, su capa tiene una extensión definida al igual que sus cadenas y la manifestación de sus poderes también se ve muy distinta. En ese sentido, el personaje pierde algo y bien podría ser cualquier otro engendro el que acompañe a Batman en esta historia. Por lo demás, un trabajo bastante correcto de Janson a quien, como dije en varias oportunidades ya, prefiero en su faceta de entintador, pero que aquí hace un trabajo bastante bueno, imponiendo su impronta en lugar de dejarse llevar por la moda que regía en ese momento.

 



Y así llegamos al último y más reciente cruce entre estos personajes, coeditado por DC & Image Comics, sobre el que inevitablemente soltaré algún spolier, así que siéntase libre de abandonar aquí la lectura si no quiere que le arruinemos la sorpresa...

Wanda Blake está muerta y Spawn intenta salvar su alma, para lo que debe encontrar a La Bestia Negra en el aniversario de la muerte de su esposa. Esta Bestia le abrirá un portal que le dará acceso solo por 24 horas para salvarla. Por esos misterios de la vida, Spawn pierde 19 horas en ensoñaciones por lo que debe aprovechar las 5 horas restantes para conseguir su objetivo. Casualmente, es también aniversario de la muerte de los padres de Bruce y Batman es convocado por la policía de Gotham. Tras descubrir una serie de mensajes encriptados, llega al callejón del crimen convocado por la Corte de los Búhos. Sin embargo, a pesar de que conoce toda la ciudad de memoria, la fisonomía del callejón le resulta extraña. En ese momento aparece Spawn a exigirle a Batman que libere el alma de su esposa y comienzan a pelear. Spawn muele a golpes a Batman, pero caen en una “zona muerta” del callejón donde el engendro del infierno pierde sus poderes y la batalla se empareja. Tras oír las exigencias de Spawn, Batman nota que han sido engañados y que todo debe ser parte de un plan de la Corte. Efectivamente así era, la Corte busca corromper el alma de Batman haciéndole creer que puede salvar el alma de su madre, para sacarlo del medio y así poder gobernar completamente Gotham.

Batman & Spawn buscarán pistas, tenderán una trampa a la corte y tendrán el combate final en las afueras del Asilo Arkham…

 

De los tres encuentros, este es el que tiene la historia más floja… Para empezar, parece estar muy conectado con la actualidad de Spawn y hace muchos años que dejé de seguirlo, por lo que me pierdo varias cosas. Pero, aparentemente, este Spawn viene del futuro o viaja al pasado de Batman y tiene información de algunas cosas que pueden ocurrir, suele trabajar con algunos compañeros que no conozco y demás circunstancias que se pueden llegar a inferir. Por otra parte, a lo largo de la historia se abren varias puertas que quedan en la nada, como si dejaran cabos sueltos para una continuación que, según lo que los autores dijeron al presentar este cómic, no está en los planes. Entonces, todas esas situaciones las ponen únicamente para que Capullo pueda dibujar al Joker, Violator, Clown, la Bat-Family u otros villanos, lo que ayuda a desdibujar aún más una historia poco inspirada, que se fue armando de a puñados de páginas de acuerdo con lo que la dupla creativa considerada “divertido”.

En líneas generales siempre me gusta el trabajo de Capullo, a quién sí se le nota una evolución gráfica desde sus primeros trabajos en los 90´s (X-Force, Spawn, The Creech, etc), a su último paso por Batman o este one-shot. Páginas muy oscuras, con mucha acción, puestas vertiginosas, varias splash pages inspiradas y demás. Tal vez tiene cada tanto algunas puestas en páginas donde deja espacios vacíos sin sentido, pero en líneas generales cumple con la tarea.




Como dije antes, soy fan de los crossovers pero es cierto que suelen ser decepcionantes, sobre todo si son cruces con personajes de diferentes compañías. Los encuentros entre Batman y Spawn no son la excepción a esta regla casi absoluta, pero el hype que me generan compensa en parte otras falencias…

 



“El bien y le mal no están determinados por las relaciones de las personas entre sí, sino enteramente por la relación de un hombre consigo mismo.”

Hemos sido advertido por amigos, hemos leído todo tipo de críticas negativas sobre la obra y ha sido menospreciada por todos y cada uno de l...

Hemos sido advertido por amigos, hemos leído todo tipo de críticas negativas sobre la obra y ha sido menospreciada por todos y cada uno de los comiqueros que la leyeron… Pero hay cosas que uno quiere experimentar de primera mano, aunque eso signifique tropezar a sabiendas con la misma piedra. Es que tanto Frank Miller como John Romita Jr. nos han hecho pasar momentos inolvidables, han creado obras maestras e imperecederas (Sobre todo Frank) y, al menos en mi caso, se ganaron un voto de confianza que hace que siempre quiera leer lo que producen. Si bien es cierto que ya ninguno de los dos se encuentra en plenitud e incluso se podría afirmar que están en franco retroceso, son artistas tan inmensos que llaman la atención con cada nueva historieta. Es como cuando sale un nuevo disco de McCartney, o una nueva historieta de Moore, o una nueva peli de Tarantino, por poner algunos ejemplos azarosos. Son creadores a los que uno le tiene fe por el historial que acarrean tras de sí, independientemente del resultado de la nueva obra en cuestión y a pesar de que, en algunos casos como el de los autores que nos convocan, sus últimos trabajos no hayan colmado nuestras expectativas…

En el año 2019, a 26 años de su colaboración en la fabulosa “Daredevil: The man without fear”, Frank Miller y John Romita Jr. vuelven a cruzar sus caminos para recontar el origen de Superman bajo el sello “Black Label” de DC (Por lo que es una suerte de elseworld fuera de continuidad). La obra se llamó “Superman año uno” y ni bien se anunció (Lo comentábamos en su momento por acá: https://www.facebook.com/Historiase.../posts/341442026476672) todos lo linkeamos directamente con el Año Uno de Batman, la que probablemente sea la mejor historia de origen jamás contada, por lo que era inevitable que nos dejara al palo. Además, se dijo que este es el origen del hombre de acero del universo del “Dark Knight Returns”, una de las mejores obras del medio de todos los tiempos, y el entusiasmo no hacía más que incrementarse. En 2020 Ovin Press publicó el tomo recopilatorio que incluye las tres entregas que integran la historia y lo hemos leído recientemente, así que vamos con el comentario de rigor.




El primer capítulo se llama “Smallville” y cuenta la clásica explosión de Krypton, el cohete, la llegada a la Tierra y la adopción del niño por parte de Jonathan y Martha. La diferencia aquí es que el Kal-El es consciente desde bebé y además deja entrever que tiene ciertos poderes mentales, que obligan a Pá Kent a quedarse con el niño de las estrellas. El resto del episodio nos muestra a Clark en su vida adolescente, descubriendo sus poderes, aprendiendo de su padre adoptivo, conteniéndose para no aplastarle la cabeza a los abusivos de la clase, haciéndose amigo de los marginados y estrechando vínculos con Lana Lang, su primer amor. Conforme avanza la historia, Clark nota que Smallville le queda chica y, tras consumar su amor con Lana, manda Smallville al cuerno, se enlista en el ejército y parte a descubrir el mundo.
“Atlantis” es el nombre del segundo capítulo en el que vemos como se desenvuelve Clark en la vida militar. Todos los desafíos le quedan chicos, sobresale entre sus pares, nada lo inmuta y eso pone furiosos a algunos de sus superiores que le propinan ciertos castigos que el muchacho cumple con total obediencia y sin chistar. Sin embargo, se siente atraído por el canto de las sirenas que proviene del mar y se anima a hacer incursiones marinas a escondidas de sus jefes. Así conoce a Lori Lemaris y se enamoran. Sus visitas acuáticas se hacen cada vez más frecuentes hasta que manda al ejército al cuerno para irse a comenzar una nueva vida bajo el mar (Si, el sueño de Homero Simpson). Tritón, el rey de Atlantis y padre de Lori, ve en Clark a un rival por el trono y por el amor de su hija, a quien pensaba convertir en su reina (Porque el incesto no existe entre los Atlantes). Clark acepta el desafío, estrena su traje de Superman y vence todo lo que le lanza Tritón y se queda con el trono y con Lori (Obviamente, consuman su amor muchas veces y Superman aprende a respirar bajo el agua).




En “Metrópolis”, el último capítulo de la historia, Superman como rey de Atlantis defiende su reino de la gente de la superficie, hasta que Lois Lane llega en un submarino que es atacado por un torpedo atlante. El hombre del mañana la rescata y queda prendado del valor y belleza de la reportera. Entonces manda Atlantis al cuerno y se muda a Metrópolis, donde estudia periodismo, crea la doble identidad y consigue trabajo en el Daily Planet. Rápidamente se convierte en el protector de su ciudad adoptiva y nace la rivalidad con Lex Luthor. El hábil Lex se las arregla para manipular al Hombre del Mañana y lanzarlo a un enfrentamiento con Batman. A pesar de sus múltiples recursos, el vigilante de Gotham poco puede hacer contra Superman, pero es rescatado de la furia del hombre de acero por la oportuna aparición de Wonder Woman, que les hace ver que están todos del mismo lado y sientan las bases de los que será la Justice League en un futuro (Así nomás, en tres viñetas…). Los tres van tras Luthor y, gracias al lazo de la verdad, logran una completa confesión de todos los crímenes que realizó. Pero además, Lex cuenta sobre la amenaza espacial de Brainiac y la supervivencia de la embotellada ciudad de Kandor en las garras del villano. Entonces, Superman manda al cuerno a Metrópolis y la Tierra y se va al espacio a rescatar a la última ciudad de Krypton (Esta vez, sin consumar su amor con Diana ni con Lois) … Y fin.
Generalmente, en estas lecturas comentadas hacemos un resumen de lo que trata la obra en cuestión, pero en esta oportunidad no hay mucho más que esto que acabamos de decir. Supongo que el hecho de haber sido spoileado (Intencionalmente) sobre la historia de antemano, hizo que el efecto defraudador menguara porque ya tenía una idea de con qué me iba a encontrar (En uno de los últimos podcasts que grabamos con Archivo de Cómics, el amigo Ted Kord hizo un comentario sobre esta obra mucho mejor que el precedente, por ejemplo). Lo primero que noto es que, para ser una historia de origen, la obra no se contiene en sí misma, hay muchas cosas que se dan por supuesto y se espera que el lector tenga las competencias necesarias para completar los huecos. Usted me dirá ¿Quién no conoce la historia de Superman? Es cierto, pero una historia que se cuenta desde el inicio no puede tener, a mi criterio, esos espacios en blanco. Por otra parte, Miller se repite demasiado a sí mismo y no a su mejor versión precisamente. Esa voz en off tan recurrente en sus historias, que tan bien funcionó en “The dark knight returns”, “300” o en algunas de las entregas de “Sin City”, aquí se vuelve casi patética. Con frases realmente ridículas dichas por personajes que se vuelven totalmente unidimensionales, llevando al extremo de la simpleza los motores, las motivaciones que los mueven, volviendo todo bastante burdo…




Por otra parte, lo que se ofrece como novedoso en la historia de Superman es su marcada tendencia a asociarse desde joven con los marginados, con los “loosers” y oponerse a quienes abusan de sus poderes. Si bien esto se ve desde el Action Cómics #1, acá Miller lo muestra desde la escuela y lo “actualiza” un poco con los estereotipos de nerds contemporáneos. Lo otro es el Clark militar que está en línea con el Superman del DKR, que era un arma al servicio de los Estados Unidos, algo que, ahora lo sabemos, aprendió desde su estancia con las fuerzas armadas… Por último, el Clark rey de Atlantis es tan novedoso como desencajado y no se condice con casi ninguna de las versiones de Superman (Ni siquiera con esta, me animaría a decir). Todo lo demás es lo que ya conocemos, presentado como un muy mal resumen… De lo más flojo que he leído de un autor al que amo incondicionalmente, y del que seguiré leyendo todo lo que haga… O sea, que hay más piedras en mi futuro.




El caso de John Romita Jr da toda la sensación de ser distinto al de Miller. No creo que JRJR haya perdido facultades, me parece en cambio que está en un lugar desde el que todo le importa nada y acepta trabajos que no lo entusiasman en absoluto y los dibuja “a la que te criaste”… (Como todo su paso por DC, digamos.) El resultado general que obtiene en esta obra es bastante inferior a lo que uno puede esperar de él. Su fuerte, al igual que en toda su carrera, está apoyado en la gran narrativa gráfica de la que es dueño, pero todo lo demás está bastante descuidado. Las facciones de los personajes se alteran de una viñeta a la otra, plantea unas perspectivas que deben quedar muy bien cuando las imagina, pero a la hora de plasmarlas en el papel quedan confusas y/o deformes, en ocasiones los cuerpos se ven desproporcionados, o cambian sus tamaños con respecto a los otros o al entorno, y ni hablemos del tamaño del emblema en el pecho de Superman… Creo que no lo dibujo del mismo tamaño nunca. La fuerte presencia que sabía darle a sus personajes (Recuerdo su Bishop o su Punisher principalmente como ejemplos), no se ve plasmada en Superman en ninguna de las viñetas de esta historieta. Sí me gustó su diseño de Lori y Atlantis y las primeras secuencias con la explosión de Krypton y el vuelo del joven Kal-El en viñetas panorámicas… Algo es algo!
Siempre decimos lo mismo con respecto a Ovni Press, pero lo repetimos. Muy buena edición, buen encuadernado y calidad de papel, correcta traducción e impresión. Ovni está editando superhéroes en un nivel que nunca habíamos tenido a nivel local.




- “Estos tipos empiezan a hacerme enojar. Ya es hora de darles su merecido.”

“Tales to Offend” fue publicada en Julio de 1997 cuando Miller se encontraba en un momento creativo de los más altos. Ya había creado varias...

“Tales to Offend” fue publicada en Julio de 1997 cuando Miller se encontraba en un momento creativo de los más altos. Ya había creado varias historias de su gloriosa “Sin City”, recién terminaba de salir “That Yellow Bastard”, y se preparaba “Family Values” pero en el medio se toma un recreo para realizar este comic, mucho más distendido y humorístico.

El comic se divide en dos historias, la principal dedicada a Lance Blastoff y además se incluye una historia breve de Sin City llamada “Daddy´s Little Girl” (La nenita de papi).
La historieta de Lance es de ciencia ficción mezclada con comedia y una dosis de parodia sobre esos personajes violentos, sin códigos ni escrúpulos que aparecieron o ganaron notoriedad durante los años noventa. Lance Blastoff es una suerte de caza recompensa que recorre el espacio en busca del placer personal y grandes sumas de dinero fácil. Es machista, egoísta y terriblemente desconsiderado. Todo comienza en el “Planeta Dinosaurio” donde una ecologista vegana le comenta a una comitiva que la acompaña, como los animales alejados de la mano del hombre mantienen un perfecto y equilibrado balance en su ecosistema, las ventajas que tienen al no vivir en un planeta contaminado por el hombre y cuan perjudicial sería para ellos la presencia del ser humano… Antes de poder terminar el tour, un enorme T-Rex devora a toda la comitiva y se apresta a ingerir a la ecologista de postre… Pero de la nada aparece Lance con su jetpack, la rescata y, a pesar de las súplicas de la mujer, mata al dinosaurio…
Ella se altera, pero Lance la calma invitándola a comer carne del difunto animal… La ecologista vegana no puede resistir el olor de carne asada y empieza a ingerir cayendo, además, rendida a los pies de Lance…



Luego del sexo, Lance la abandona a su suerte y ella es devorada por otro dino… Cosas del destino. Nuestro héroe vuelve a su nave, donde su corte de mujeres robot le avisan de un pedido de socorro que proviene de una nave espacial averiada. Se trata de una pacífica raza de extraterrestres que escapa de la tiranía de su planeta y a cambio de asistencia prometen convertir, con su avanzado conocimiento, a la tierra en un paraíso. Lance los ve muy simpáticos y tiernos así que decide rescatarlos para luego lobotomizarlos a todos y venderlos como mascotas en el “Planeta Mall”.



Así termina esta divertida historia donde Frank da rienda suelta a su testosterona y libera del todo al machista que lleva dentro (Aunque nunca se molesta en ocultarlo demasiado). En este comic Miller se la pasa dibujando todo aquello que le resulta divertido, por lo que en estas 20 páginas aparecen dinosaurios, naves espaciales, mujeres hermosas, razas alienígenas y robots. La calidad gráfica no es la mejor a la que puede llegar este artista, pero está muy, pero muuuuy por encima de lo más bajo que supo llegar (Hasta ahora al menos). El color estuvo a carga de la talentosa Marie Severin, quien nos abandonara en Agosto del 2018.
El diseño de portada tiene el mismo estilo y tipografía de la famosa revista de historietas “Tales from the Crypt”



Por último, en la breve historia de Sin City, donde el blanco y negro Brecciano se ve alterado por detalles en color rosa, vemos a un tal Johnny ir en su auto hasta la casa de un hombre para matarlo a balazos. Este hombre es el padre de la mujer que ama y es el obstáculo para que ese amor llegue a concretarse. Pero el revolver que ella le dio está cargado con balas de fogueo y, tras el fallido intento de asesinato, es molido a golpes por el padre de su amada. Finalmente descubrimos que es todo un complot entre la mujer y su amante a quien llama “Papi”. Ella le consigue incautos para que él se excite golpeándolos y luego calmar la llama en los brazos de la muchacha...
El arte de Frank Miller luce, a mi criterio, mucho mejor en blanco y negro y las historias de Sin City tienen una magia tan especial que, aunque el argumento sea tan simple y directo como este, siempre son disfrutables.

Como complemento se incluyen dos pin-ups de Lance Blastoff ilustrados por Miller con color de Lynn Varley!







Si hay algo en lo que somos buenos en esta página, es en las obviedades. Muchas veces nos detenemos a comentar, recomendar y hablar de obras...

Si hay algo en lo que somos buenos en esta página, es en las obviedades. Muchas veces nos detenemos a comentar, recomendar y hablar de obras sobre las que ya se ha dicho todo, que no necesitan que se las siga recomendando porque son parte fundamental del medio y todo lector que se acerque a las historietas inevitablemente va a llegar a ellas, se reeditan constantemente y están en la primera línea del boca a boca entre los lectores. Pero como no aprendemos de nuestros errores, hoy vamos a llevar esa habilidad para las obviedades a un nuevo nivel, al máximo nivel posible, porque recientemente volvimos a comprar y leer el legendario “Batman: Año Uno”. Teníamos esta obra híbrida entre Ediciones Zinco y Editorial Perfil, pero como Zinco publicaba número y medio USA en cada entrega, se salteó algunas de las portadas o de la “portadas internas” que tiene cada uno de los números originales (O justo estaban en los números que yo no tengo). Por otra parte, el tomo recopilatorio de Vid tampoco incluye todas las portadas y, como la obra originalmente fue concebida como cuatro revistas, no pudimos evitar comprarla nuevamente en la edición local que tuvimos gracias a Editorial Perfil allá por los 90´s, cuando la vimos en oferta en un stand de la última edición de la Crack Bang Boom. Está es una de esas obras que, por más que la hayas leído cientos de veces, cada nueva lectura es apasionante y te ceba tanto que aquí estamos haciendo el comentario de rigor, aunque sea una obviedad…



La historia narra en paralelo el primer año de Jim Gordon como policía en Gotham y el primer año de Bruce Wayne al volver a la ciudad que lo vio nacer tras su período de entrenamiento alrededor del mundo.

Gordon fue transferido desde la policía de Chicago y empieza a ejercer en un departamento de policía corrompido y corrupto. En un primer momento se queda al margen de todo, conociendo a la gente del cuerpo, los movimientos y negociados que tienen, para después saber cómo moverse, en quien confiar y a quien tener en la mira. Con un par de casos pone a la prensa de su lado que lo empiezan a llamar “el policía heroico”, y por esta exposición se vuelve intocable para el Comisionado Loeb y sus esbirros… Pero Gordon tiene algunos puntos flacos, una esposa embarazada y un romance con su compañera la Sargento Essen, puntos que intentarán explotar para frenarlo por medio de extorsiones.




Por su parte, Bruce Wayne llega listo para emprender su cruzada y se lanza a la calle a conocer al enemigo. Pero, a pesar de que tiene todo a disposición, siente que falta algo para ser efectivo en las calles… Los criminales no le tienen miedo. De recorrida una noche, termina baleado, con una hemorragia y arrestado. Puede escapar a duras penas y llega a la mansión Wayne dispuesto a dejarse morir, pero en ese momento se produce la profética entrada de un murciélago gigante que le produce temor al joven Bruce… Revelación! Se convertirá en un murciélago…

Al principio Batman se ocupa de ladrones de poca monta por lo que el rumor de la existencia de un hombre murciélago no preocupa a la policía. Pero de a poco comenzará a escalar en la cadena criminal hasta llegar a amenazar al Comisionado Loeb y varios políticos de dudosa moralidad. Es entonces cuando la policía lanza todo su arsenal a la caza de Batman involucrando a James Gordon en el caso…

Gordon empieza a notar que Batman, si bien es un vigilante fuera de la ley, actúa del lado de la justicia, al tiempo que el propio Batman reconoce que no puede llevar esta cruzada en soledad…

 


En apenas 96 páginas Frank Miller desarrolla una historia de origen perfecta y definitiva (A la que, por supuesto, no le hemos hecho ninguna justicia con el resumen precedente). De enero a diciembre va haciendo avanzar la historia de a saltitos, como resumiendo, con un poder de síntesis increíble en el que, con pocas viñetas, cuenta mucho. Delinea a los personajes de forma clara y contundente, incluso a los personajes de reparto, dándole a cada uno su momento de brillo con una funcionalidad tan precisa que parece relojería suiza. Hace uso de recursos narrativos de los que, tal vez, ha abusado un poco en su carrera como guionista como la voz en off o el aire Noir, pero es indiscutible que quedan perfecto en esta historieta que me tiene enamorado desde la primera vez que la leí, hace casi 30 años…




Y quién también me enamoró con estas páginas fue David Mazzucchelli… Amor no correspondido en este caso porque, a pesar de ser dueño de un enorme talento, tiene muy poca producción en historieta. Cuando Mazzuchelli dibujaba Daredevil, llamó la atención de Miller a tal punto que el buen Frank volvió al personaje que lo llevó a la fama solo para poder trabajar con él. De esa unión nació el fabuloso “Born Again”. En estado de gracia total, la dupla se cruza de vereda para hacer estos inolvidables números. Con claras influencias de algunos autores europeos, Mazzuchelli tiene un estilo simple, de líneas delicadas y con tremenda versatilidad para la expresión corporal, la gestualidad y el uso de las luces y sombras. La narrativa es increíblemente precisa sin dejar margen a ninguna confusión o doble lectura y con extrema habilidad para los enfoques de cada escena. Un Maestro absoluto del que no se entiende por qué no dibujó más historietas…




Así como jamás tendría que haberse vuelto a usar la camiseta número 10 tras el retiro de Bochini en Independiente o de Maradona en la selección, después de Año Uno, DC jamás tendría que haber vuelto a contar otra historia de origen para Batman, porque inevitablemente van a caer en la comparación y contra esta obra, cualquier otra pierde por goleada. Si queda alguien que en los últimos 40 años vivió en un termo y todavía no leyó “Batman: Ano Uno”, por su propio bien, hágalo de inmediato…

 


“Salió a limpiar una ciudad a la que le gusta estar sucia. No puede hacerlo solo.”



Llegamos nomás a la cuarta y, hasta ahora, última entrega de la saga del Dark Knight del Maestro Frank Miller. “El regreso del Caballero Os...

Llegamos nomás a la cuarta y, hasta ahora, última entrega de la saga del Dark Knight del Maestro Frank Miller. “El regreso del Caballero Oscuro: El niño prodigio” es un one shot de 48 páginas que fue publicado originalmente en Diciembre del 2019, bajo el sello Black Label. En esta oportunidad, Miller aúna fuerzas con el talentoso dibujante brasileño Rafael Grampá, que además fue partícipe en el desarrollo del concepto de la obra.

De todas las secuelas que tuvo del DKR, esta fue la que más me gustó. En la obra original se notaba que había una inquietud artística en Miller, la necesidad de contar algo, de exponer, de hablar de ciertos temas en particular y encontró en Batman el vehículo ideal para llevarlo adelante, sabiendo también utilizar tanto la realidad que lo rodeaba, como la leyenda y mitología del personaje para crear algo que en su momento fue rupturista, glorioso y dio forma a una historieta perfecta. En cambio, en la segunda y tercera parte me da la sensación de que el impulso originario fue el de contar algo con el universo del DKR, especulando tal vez con las repercusiones que tendría, pero sin una urgencia o inquietud artística, sin una idea germinal que siente las bases del trabajo. Como si solo se buscara el rédito comercial, algo que no considero que esté mal, pero que obtiene mejores resultados si está acompañado de otros factores (Al menos, así sucede en la mayoría de los casos).



En esta entrega vuelve a haber una idea precedente a la historia, una necesidad de hablar de algunos cambios sociales que se estaban produciendo en distintos rincones del planeta y que no eran ajenos a los autores. La derecha estaba ganando espacio en los gobiernos de varios países americanos, Estados Unidos tenía a Trump y Brasil a Bolsonaro (Que aún ejerce el poder, pero al que le darán una buena patada expulsora próximamente) y, con los malestares que ese tipo de gobiernos acarrea para algunos sectores, se comenzaron a ver muchas manifestaciones y movimientos sociales que empezaban a visibilizar y exponer la postergación que sufrían. Grampá no solo lo veía en Brasil, sino que varios países de la región atravesaban situaciones similares, las vimos en Bolivia, Argentina y Chile por nombrar algunos ejemplos.
Miller, que es un admirador del arte de Grampá, coincidió con él en la Comic Con de Brasil, y charlando de estos menesteres, comenzaron a formar la idea de hacer una obra con estos temas. Entonces sí suena lógico el buscar introducirla en el universo del DKR, para que tenga mayor repercusión y más alcance del que probablemente hubiese obtenido si la misma historia se contara con personajes nuevos creados para la ocasión y por fuera de las editoriales mainstream.




El relato comienza (nuevamente) tres años después de los hechos ocurridos en “La raza superior”. La sociedad está sacudida y se ven manifestaciones por todo Gotham en las que, mientras portan carteles en contra de Trump, las masas se oponen a la reelección del alcalde.
Pero hay también contra marchas a cargo de grupos paramilitares caracterizados como Jokers, que aparecen a causar caos y desarmar las protestas. En una de estas batallas se mete Carrie Kelley, haciéndose llamar Batwoman y liderando a los Batboys que siguen al murciélago desde el DKR.
Se enfrentan a los Jokers en una dura pelea que no parece tener fin, hasta que uno de los villanos recibe una llamada telefónica y ordena a todas las tropas que emprendan la retirada, mientras las fuerzas de Batwoman vitorean por la victoria obtenida.
Todo esto era observado por la impetuosa y distante Lara y su hermano Jonathan, que ya es un niño de unos cinco años. Por la mezcla entre kryptoniano y amazona que llevan en la sangre, ambos han desarrollado más poderes que sus progenitores. Los de Lara son similares a los de Superman, aunque superiores, mientras que los de Jonathan aún se están desarrollando, pero a su corta edad ya es dueño de una inteligencia inmensa, fuerza sin rival en su familia y nuevos poderes que nadie poseía, convirtiéndolo en lo que probablemente sea el ser más poderoso del universo.
En medio de la batalla precedente, Jonathan escucha el llamado que recibe el miembro de la banda de los Jokers y, sopesando el contenido de esta, le avisa a Lara que se avecinan serios problemas.
La banda de jokers se retira a su bunker y vemos que son parte de una organización liderada por el Joker aliado con Darkseid. Ambos están llevando adelante un plan que conlleva la reelección de Trump y el surgimiento de lo peor de la sociedad a la cima del poder, una base sobre la que poder desarrollar la ecuación antivida y su consiguiente extinción de todo lo que esté vivo. Pero Darkseid, que utiliza al Joker porque le es funcional, tiene como objetivo último apoderarse de los hijos de Superman y Wonder Woman. Con ellos y sus poderes de su lado, no habría nadie que le haga frente en el multiverso.




Carrie, Lara & Jonathan interrogan a uno de los Jokers en otra revuelta social, lo que los lleva al bunker de los villanos, donde se enfrentan y, aparentemente matan a Darkseid. Pero el poder del Dios no es tan fácil de erradicar, se esparce por el cosmos y vuelve a la Tierra mucho más decidido y poderoso.
Por su parte, Batwoman persigue y vence al Joker y sus secuaces en un arcade. Luego interrumpe la transmisión nacional de un discurso triunfalista de la campaña de Trump, liberando al pueblo de su influjo y devolviéndoles el libre albedrío que el Señor de Apokolips les quitó.
Darkseid restaurado se enfrenta y domina a Lara, pero Jonathan libera nuevos poderes con los que ataca al Dios dejándolo vacío de energías y vencido. Una turba liderada por Carrie, empieza a apedrearlo y, a pesar de las amenazas de Darkseid, prometen que vencerán…




La historieta es, principalmente, una declaración de principios y una exclamación, bastante panfletaria, de los ideales que prevalecen en la ideología de los autores, antes que una aventura hecha y derecha. Si bien Miller había filtrado sus pensamientos en las obras anteriores de la saga (Y en algunas otras también, incluso parándose a veces en veredas opuestas), en esta oportunidad la crítica es bastante más directa y personalizada. Muy probablemente esto haya sido el aporte más notable de Grampá al argumento.
Como comentamos anteriormente, los autores fueron desarrollando las ideas y secuencias en distintos encuentros que se dieron en convenciones, por llamadas telefónicas y demás. Es decir que emplearon una suerte de “Marvel Way”, donde ideaban el plot juntos, Rafael hacía los bocetos de las páginas, las compartían y luego, la página acabada pasaba a Miller para que le agregue los diálogos.
Ya lo dijimos cuando comentamos el Silver Surfer de Stan Lee & John Buscema (Aquí: https://www.facebook.com/Historiasenvinetas/posts/832349267385943), pero lo repetimos. El Marvel Way es un arma de doble filo que, por un lado, brinda mayor libertad al dibujante y por el otro, exige más atención de quien pone los diálogos, ya que deben acompañar la narrativa y no contradecirla. Por momentos, a Miller se le escapa la tortuga y las escenas cambian bruscamente o los textos que pone no terminan de cuadrar con los que estamos viendo.




Por otra parte, hay desinterés manifiesto por acomodar la historia en un plano espacio temporal consecuente con la saga del DKR, algo que ya se venía viendo desde la entrega anterior, pero que acá termina de derrapar. En esta oportunidad, la historia transcurre directamente en nuestro presente y hay referencias claras a Trump, Bolsonaro y a personajes destacados de los últimos años, como la joven Greta Thunberg. Y lo mismo sucede con el Joker, que había muerto en el DKR, nunca se lo volvió a ver y ahora reaparece sin explicación mediante. Si es otra persona, nunca murió o fue devuelto a la vida por Darkseid, queda a libre elección del lector… Todo esto va de la mano con aquello de que, para los autores, en esta oportunidad prima la declaración de principios, le constatación de la existencia de una resistencia a las derechas, por sobre la historieta.
Me pareció un acierto que se deje de lado a la Trinidad DC y que el protagonismo caiga en los personajes que nacieron en el universo del DKR (Carrie, Lara & Jonathan), así como la evolución de Carrie, que me resulta lo único que tiene consistencia a lo largo de las cuatro entregas. De Robin a Catgirl, de ahí a Batgirl para terminar con la responsabilidad del manto del murciélago como Batwoman, cerrando el ciclo de un hermoso personaje.
Por último, destacamos el increíble arte de Rafael Grampá, que es un niño prodigio como el de esta historieta. Parece que fuera el hijo artístico nacido de la mezcla de estilos entre Frank Quitely y Paul Pope. Extremadamente versátil y talentoso, puede adaptar sus lápices a lo que considere que funciona mejor para la historia. En esta oportunidad fusiona su estilo con el de Miller, para generar un híbrido que tenga voz propia, pero a la vez esté referenciando al DKR, tanto en el dibujo como en las puestas en página (Prestar especial atención a la página en que Batwoman pelea contra el Joker en el arcade, donde esta fusión expresa su máximo exponente). Un gran dibujante que nos dejó con ganas de ver mucho más de él…
Leímos esta obra en su edición de Ovni Press, publicada en 2020 con la calidad a la que ya nos tiene habituados y una correcta traducción. El libro se complementa con varias páginas de material adicional entre las que podemos ver portadas alternativas, bocetos de Grampá, diseños de personajes, páginas descartadas y varias cosas más.




- “Esto se va a poner feo. Esto será un desastre. Esto será genial.”


Seguimos metidos en el universo del Dark Knight de Frank Miller (Cuya primera entrega comentamos acá: https://www.facebook.com/Historiasenvi...

Seguimos metidos en el universo del Dark Knight de Frank Miller (Cuya primera entrega comentamos acá: https://www.facebook.com/Historiasenvinetas/posts/851665895454280 y la segunda acá: https://www.facebook.com/Historiasenvinetas/posts/856287088325494), y en esta oportunidad vamos compartir nuestras impresiones sobre la tercera parte de la saga. Publicada originalmente como una miniserie de nueve entregas entre Noviembre del 2015 y Enero del 2017, obra de Miller al guion en coautoría de Brian Azzarello, dibujos de Andy Kubert y el regreso del Maestro Klaus Janson en el entintado.

La historia comienza tres años después del final del DK2, la policía con la comisionada Ellen Yindel a la cabeza, busca intensamente a Bruce Wayne. Persiguen a Batman, pero el manto del murciélago es portado ahora por Carrie Kelley que, al ser apresada e interrogada, confiesa que Bruce Wayne ha muerto.
Por su parte, Lara intenta tomar contacto con su padre Superman en la fortaleza de la soledad, pero este se ha aislado del mundo y se congeló a sí mismo. Sin embargo, logra entablar relación con los Krytonianos que viven apresados en la ciudad embotellada de Kandor. Estos le piden a Lara que solicite la ayuda de Ray Palmer, científico especialista en cambios de tamaño y más conocido como The Atom, para que los libere de la botella.
La policía intenta trasladar a Carrie, pero en el trayecto es liberada por el tanque Batmobile que es comandado a distancia por Bruce Wayne. Se reencuentran en la cueva donde vemos que Bruce a duras penas puede caminar. La paliza que le diera Luthor tres años atrás lo dejó en malas condiciones y lo forzó a colgar definitivamente la capa….




Ray accede a liberar a los Kryptonianos y, tras una serie de ensayos y estudios, deciden llevar adelante el procedimiento. Irradian la botella y los Kryptonianos son liberados. Atom enseguida se da cuenta del terrible error que cometió, una secta liderada por el Padre Quar, autoproclamado salvador de Kandor, asesina a todos los Kandorianos que se oponían a su voluntad.
Gracias al sol terrestre, obtienen super poderes y lanzan un ultimátum a los pueblos de la Tierra para que se dobleguen a su voluntad en los próximos tres días. Si aceptan, se les permitirá vivir bajo sus normas, caso contrario serán erradicados.
Bruce y Carrie entienden que esta situación sobrepasa sus posibilidades y parten hacia la fortaleza en busca de Superman. Cuando llega el momento de responder ante Quar, Batman los manda al infierno y aparece Superman para enfrentarlos. Pero los Krytonianos tienen un arma secreta, Lara está entre sus filas dispuesta a combatir a su padre…
Superman es derrotado y Batman empieza a organizar un contraataque. Con Gotham como campo de batalla, hace caer una lluvia de krytonita sobre el ejertcito de Quar y logran vencerlos. Cuando el debilitamiento empieza a ceder, emprenden la retirada, pero antes asesinan a Batman atravesando su corazón con visión calorífica… Sin perder tiempo, Superman lo lleva al pozo de Lázaro, donde Batman recobra vida, vigor y juventud.
Por medio de Lara, los Krytonianos se enteran de que Superman tiene otro hijo llamado Jonahtan, que está bajo la protección de las amazonas en la isla Paraíso. Hacia allá va el ejército de Quar, pero encuentran una feroz resistencia en las amazonas. Lara rectifica su accionar y se opone a los Kandorianos.




La mayor parte del ejército Kryptoniano es derrotado en Themyscira, el remanente decide castigar a la Tierra y destruirlo todo. Hacia allí van los héroes y, gracias a un engaño de Batman, logran que la mayoría se maten entre ellos. Los que quedan, son derrotados por Superman, que se libra de las restricciones que se impone constantemente para controlar sus enormes poderes.
Con la amenaza detenida, el rejuvenecido Batman vuelve a la actividad con Carrie como Batgirl, mientras que Superman retoma su identidad de Clark Kent y reestablece su vínculo con Diana y los hijos de ambos.
Después del fiasco que resultó el DK2, Frank Miller tomó varias buenas decisiones en esta tercera parte. Para empezar, dejó pasar más diez años antes de volver a la saga. Después, consciente tal vez de las limitaciones que el tiempo le impuso, se aparta casi totalmente de la parte gráfica y, por último, guioniza uniendo fuerzas con Brian Azzarello, un autor notable y responsable de algunas historietas sobresalientes.
Ya dijimos que es absurdo comparar las secuelas con la obra original, pero estando inmersa en el mismo universo, resulta inevitable. Por un lado, está muy por debajo del DKR y por el otro es ampliamente superior al DK2 y, si logramos evitar la comparación y leer esta historieta valorándola por sí misma, es altamente disfrutable.


La Wonder Woman de Eduardo Risso.


La historia es simple y directa, no tiene tantos matices ni profundiza en cuestiones sociales o políticas, ni el rol del vigilante en la sociedad, ni la relación del superpoder con el poder real. La idea de la rebelión y la revolución tan presente en las entregas anteriores (Aunque tratadas de manera abismalmente distintas), aquí solo se ve desde lejos cuando Batman invita a la Tierra a revelarse ante una invasión alienígena. Es una aventura concreta, bien llevada, entretenida en todo momento y con una correcta caracterización de los personajes del universo DC que se fueron introduciendo en la saga del DKR.
Si bien esta entrega establece conexiones y consecuencias directas con y desde las entregas anteriores, hay algunas incongruencias, hechos que quedan en el olvido por completo. Por ejemplo, en el DK2 Hal Jordan se había vuelto uno con la luz verde y ya no dependía del anillo, sin embargo, en esta historia lo vuelve a necesitar para acceder al poder. Por otra parte, la ubicación temporal queda algo confusa ya que hacen referencia a algunos hechos contemporáneos (Como los tweets de Trump). Pero son detalles menores que no afectan el desarrollo de la trama. Aunque es un trabajo realizado por dos autores con voz propia, la obra mantiene el tono y las características que suelen tener las obras de Miller, con la omnipresente voz en off, frases contundentes y mucho espacio para la acción, lo que habla bien del trabajo realizado por Azzarello porque, lejos de buscar el lucimiento personal o imponerse como autor, se pone al servicio de la historia e intenta fundirse con el estilo de Miller. Tal vez haya sido por su influencia o bien por que Miller quiso rectificar el tratamiento previo, pero en esta entrega Superman es finalmente reivindicado. Hasta aquí siempre había sido un completo inútil, servil al gobierno norteamericano y con poca decisión propia, pero en esta historieta finalmente vemos un Superman más cercano al que nos gusta. Cierto es que la caracterización en la obra original cumple con un propósito específico y funciona perfecto, pero a estas alturas está muy bien que se dignifique un poco al último hijo de Krypton.




El apartado gráfico en las nueve entregas principales está a cargo de Andy Kubert y me confieso fana del trabajo de la familia Kubert (De Joe principalmente, pero también de sus hijos). Andy es un dibujante con varios vicios propios de los locos 90´s, de hecho, fue él quien se hizo cargo del título X-MEN al poco tiempo de que Jim Lee lo abandonara, cuando los mutantes estaban en la cresta de la ola. Las páginas de Andy tienen poses grandilocuentes, dientes apretados, expresiones exacerbadas y splash pages espectaculares, pero todo dosificado y atenuado por otras páginas donde el ritmo se calma y logra escenas intimistas. Si bien respeta los diseños que hiciera Miller en las entregas anteriores, no intenta en ningún momento replicar el estilo o las puestas de Miller, tal vez alguna hace referencia ocasional, pero siempre funcional a la narración. De todos modos, si bien el resultado que logra es bueno, no es el mejor nivel al que este artista puede llegar. En algunos momentos pareciera que hace un dibujo rápido o descuidado, como abocetado con menos trabajo en los fondos y en los detalles. Aún así, es una considerable mejora con respecto a la obra precedente.
La historia se complementa con nueve “Inserts” o minicómics que se leen intercalados (Capítulo uno, minicómic uno, capítulo dos, minicómic dos y así…) y se centran individualmente en cada personaje haciendo avanzar la historia central. El segundo insert dedicado a Wonder Woman está dibujado por el maestro Eduardo Risso narrando un enfrentamiento entre Diana y su hija; y el tercero es obra de John Romita Junior y cuenta el regreso de Green Lantern a la Tierra. Los siete restantes son dibujados por el propio Miller y se nota el esfuerzo que pone en cada página para lograr un dibujo digno. A pesar de los problemas motrices que le afectan, logra un resultado aceptable y a todas luces superior al del DK2.




La edición que leímos estuvo a cargo de ECC España y los capítulos fueron llegando muy espaciados y en baja cantidad al país. Antes de completar la colección y con motivo de la visita de Miller a la Crack Bang Boom del 2017, Ovni Press la editó completa en libro y supongo que será más fácil de conseguir que la de ECC.
Una buena historia que no busca replicar a ninguna de las partes precedentes y cuyo único fin pareciera ser el entretenimiento…. Que no es poco.




- “El miedo es aquello con lo que sueño.”