Mostrando entradas con la etiqueta Martin Edmond. Mostrar todas las entradas

  Delirante historieta que zinco sacara en un tomito "prestige" un poco antes de su debacle allá por 1995. Alan Grant nos trae otr...

 

Delirante historieta que zinco sacara en un tomito "prestige" un poco antes de su debacle allá por 1995.


Alan Grant nos trae otra historieta de Lobo llena de delirio, humor y violencia innecesaria que tanto gustaba a los jóvenes (y no tan Jóvenes) hace 30 años atrás, acompañado por Martin Edmond con unos dibujos y colores muy copados qué le dan un tono novela gráfica y me hace recordar a esas historietas estilo la italiana Ranxerox.


Vemos a Lobo como viaja con la misión de capturar a Deadman qué está pasándola bomba poseyendo un surfista en la playa encarando minitas, ya que su psicólogo le dijo que "por más que este muerto, que se abra un poco a la vida".


Obviamente cuando "the man" cae en la playa con un rastreador espectral para buscar a Boston Brand, se dan todas momentos cómicos de Lobo versus situaciones veraniegas.


Finalmente, cuando se encuentran Lobo no puede hacer nada contra Deadman (que aquí lo presentan medio idiota la verdad) que intrigado por saber quién contrato al cazarrecompensas lo posee para ir al encuentro de su presunto secuestrador que resulta ser un científico de Darkseid qué quiere descubrir la ruta hacia el cielo para que Darkseid lo domine.


Una idea que me pareció la verdad copada, que podría habernos dado situaciones muy divertidas, pero la cosa se queda ahí nomas porque Deadman y Lobo hacen team up para impedir que Darkseid alcance su meta.


Una historieta de a momentos algo confusa narrativamente por su dibujo, que si bien está muy bueno (típico que sigue la línea Bisley) tiene si encanto propio y personalidad, con un guión original pero que podría haber dado mucho más, pero que para pasar un rato divertido cumple con creces. Vamos que es un comic de Lobo después de todo.


y si, el chicaneo del título se pierde en la traducción de "El Osado y el Calvo" en ingles "The Brave and the Bald" hace referencia a la clásica publicación de Team-Up de personajes DC "The Brave and the Bold"



En el año 1987 se estrena la maravillosa película Robocop de la que soy fana incondicional, en 1990 sale a la luz la secuela, en la que inte...

En el año 1987 se estrena la maravillosa película Robocop de la que soy fana incondicional, en 1990 sale a la luz la secuela, en la que interviene Frank Miller como uno de los guionistas y, aunque inferior a la primera, es muy buena peli, y en 1993 tiran todo a la basura con Robocop 3, una peli floja, hecha con muy poca plata a la que ni la participación de Miller puede rescatar (Pero Robocop vuela y se enfrenta a un robot ninja, por lo que suma puntos). Por su parte, en 1983 Lobo debuta en tercer número de la cabecera “Omega Men”, creado por Keith Giffen & Roger Slifer. Sin embargo, recién en la década del 90 la fama de Lobo se propulsa a la estratósfera de la mano del propio Giffen, Alan Grant y Simon Bisley con las primeras miniseries dedicadas al personaje. A partir de ahí, Lobo se multiplicó en apariciones en distintos títulos de la DC, fue material de crossover constantemente, tuvo más miniseries, one-shot´s y hasta su propia colección mensual. Así llegamos a comienzos de 1994, pocos meses después del estreno de la tercera entrega del robótico policía del futuro, cuando a Alan Grant se le ocurre mezclar lo caminos de ambos personajes en un one shot llamado Lobocop, acompañado por los dibujos de Martin Edmond.



La ciudad de Detrout está dominada por la corporación O.C.S., quienes tienen el proyecto del policía robot. En un bar de la misma ciudad, Lobo se agarra la borrachera de su vida cayendo en la completa inconciencia después de armar terrible quilombo. Allí se presenta el jefe de policía Olly con la Doctora Fxxx, quienes se llevan el cuerpo de Lobo por considerarlo ideal para el proyecto. Entra en la sala de operaciones y, al descorcharle el coco, descubren que el cerebro de Lobo tiene auriculares que emiten heavy metal al mango todo el tiempo. Como si de un adicto se tratara, controlarán los impulsos de Lobocop con el suministro de la música. La operación es un éxito y el policía del futuro está listo para entrar en acción. Sin embargo, y fiel a su esencia, la aplicación de justicia que hace Lobocop es bastante irrestricta y generosa. Entiende las directivas instaladas en su cerebro como quiere y ve crímenes en todos lados… Intentan frenarlo cortándole el suministro musical y ahí se pone verdaderamente loco… Vuelve a la central de O.C.S. a visitar a Olly y Fxxx para pedirles, amablemente como indica su comportamiento habitual, que lo vuelvan a la normalidad…

 

Alan Grant hace otro número humorístico de Lobo, con su característico humor ácido y escenas hiper cargadas de violencia. Suma en esta oportunidad, como hiciera otras veces, la parodia. Toma de cada peli aquello que más lo divierte y lo mezcla con Lobo en tono paródico… La selección del cuerpo a convertir en robot, la O.C.P. y el jefe de policía senil de la primera, la sensual y corrupta Doctora Faxx de la segunda, los noticieros de televisión y la violencia de toda la saga, llevando todo al extremo de la exageración… Consigue un número divertido, algo predecible, pero que cumple con las expectativas de todo lo que esperamos ver en un cómic de Lobo.




A Martin Edmond lo había visto en otros números de Lobo, pero la verdad es que no lo tenía muy presente y, por lo que pude ver, tampoco tiene tanta producción. En los 90´s, y a raíz del éxito cosechado por el estilo de Simon Bisley, había ciertos parámetros que todos los autores de Lobo tenían que cumplir, los lectores esperaban a Bisley o viñetas realizadas con una estética similar. Edmond cumple con esta norma al pie de la letra, con los músculos exacerbados del protagonista, personajes caricaturizados, desproporcionados y ridiculizados, violencia explícita y sangre en cada página. Pero a pesar de lograr el cometido, Martin deja ver su propia voz allí donde se lo permiten. Hace buenas puestas en páginas, el despliegue humorístico es notable y maneja las onomatopeyas como nadie más, fundiéndolas con el dibujo de formas muy creativos y efectivas, además de mandarse alguna que otra splash page memorable.

Una pequeña muestra de lo que fueron tanto Lobo como Robocop a finales del milenio pasado…

  


 

“Directiva hiper-principal definitiva… ¡Rajar a los criminales!”