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Nuevamente nos entregamos al placer de la relectura y en esta oportunidad, y de modo fortuito, fueron dos obras de nuestro adorado John Byrn...

Nuevamente nos entregamos al placer de la relectura y en esta oportunidad, y de modo fortuito, fueron dos obras de nuestro adorado John Byrne las afortunadas, a las que pasamos sin perder más tiempo.

 





The Man of Steel:


Comentar esta miniserie es caer en una obviedad del todo innecesaria. Es una obra inmensamente popular, un recontra best seller y no queda nadie en el planeta que no la conozca. Pero si lo hemos hecho con “Batman: Año Uno”, (Por aquí: https://www.facebook.com/Historiasenvinetas/posts/pfbid0qK9Wx7y8FR9j9RKxsJ3DBEb42wwujiejZdAvnDSDhQgYZpgNhFpVYSL2fcbW6AjMl), qué razón nos impide hacer lo propio con Superman. Resulta que estaba limpiando y ordenando las Historietas del Hombre de Acero y, en un merecido descanso, me puse a hojear el tomo recopilatorio publicado por Grupo Editorial Vid en 1999 y, antes que me diera cuenta, ya la estaba releyendo por vez número mil. Es que esas páginas de Byrne me resultan tan atrapantes que me es imposible evitarlo, además de que no quiero hacerlo. La cuestión es que tras las célebre “Crisis en Tierras infinitas”, DC se propuso relanzar desde cero a su personaje insignia. En varias oportunidades en los años precedentes, mientras trabajaba en Marvel Cómics, Byrne había declarado que los autores actuales de Superman no tenían idea de cómo tratar al personaje, que le habían sacado todo aquello que lo hacía especial y que solamente él era capaz de encausarlo en el rumbo correcto (Modesto como siempre). A Dick Giordano, que además de entintar estas páginas cumplía el rol de editor ejecutivo, no le hacían mucha gracia este tipo de declaraciones y quería darle la oportunidad a Byrne de que demuestre con acciones lo que tan livianamente enunciaba, pero tenía por regla no ofrecerle trabajo a personas que estén empleadas en otras compañías. Pero los planetas se alinearon y John se fue de Marvel enojado con Shooter y ahí fue cuando recibió el llamado de Dick que le ofrecía la posibilidad de relanzar Superman y probar que podía sostener en viñetas lo declarado. John Byrne amaba a Superman desde que, siendo niño, lo vio en pantalla interpretado por George Reeves, a lo que le siguieron sus primeros cómics y la fascinación fue inevitable. Obviamente aceptó la propuesta con la única condición de que le dieran un número uno (Y finalmente tuvo dos, The Man of Steel #1 y Superman Vol. 2 #1). Se resolvió recontar el origen del personaje en una miniserie de seis partes publicada con cadencia quincenal, que estableciera los primeros años de actividad de Superman, para luego pasar a las series regulares con el héroe ya establecido como defensor de Metrópolis. 


Ya en la primera página se notan cambios, el Kryptón de Byrne es un planeta completamente yermo, con una arquitectura nunca vista y cuyos habitantes, seres fríos y cerebrales, renunciaron al contacto físico tiempo atrás. En pocas páginas Jor-El establece la situación del planeta y la decisión de enviar a su hijo nonato a la Tierra para que sobreviva a la destrucción que se avecina. La intención del autor era utilizar el diseño de Kryptón visto en “Superman: The movie”, pero no se lo permitieron. Por otra parte, su idea original era que sea Lara embarazada la que viaje a la Tierra, que Kal-El nazca aquí y que Lara muera por la radiación de la kryptonita, para dejar constancia de que efectivamente es letal para los krytonianos. Creo que fue Jenette Kahn quien le dijo que ese cambio era demasiado radical, que se perdería aquello de “último hijo de Kryptón” si naciera en la Tierra y que, en cambio, podrían morir por radiación los Kryptonianos en su planeta para demostrar la letalidad de la kryptnonita. Saltamos a la adolescencia de Clark, donde lo vemos abusar de sus poderes para ser una estrella deportiva en Smallville ante la decepcionada mirada de Jonathan Kent. Decide entonces que es momento de revelarle la verdad a su hijo y lo lleva al campo donde escondió la nave en que arribó al planeta, al tiempo que repasan la evolución de los poderes de Clark desde niño y su amistad con Lana Lang. La verdad abruma al muchacho quien, tras pensarlo, decide salir al mundo. En el tercer acto del primer número, Clark le cuenta a sus padres cómo estuvo ayudando con sus poderes en distintos lugares, pero que se vio forzado a salir a la luz para evitar que un avión experimental, en el que viajaba Lois Lane, se estrelle y, tras salvarlo, se vio abordado por una turba de personas. El número cierra con Martha, Jonathan y Clark diseñando el traje de Superman para que pueda ayudar a la gente sin perder la vida privada de Clark Kent.

En el segundo número Superman se asienta en Metrópolis y sus apariciones revolucionan la ciudad. Perry le encarga a Lois que consiga una entrevista exclusiva, pero Superman resulta elusivo. La dama resuelve entonces arrojarse al rio en auto para que el héroe la rescate y así poder charlar con él, cosa que consigue con éxito. Tras llevarla a la casa y concederle algunas respuetas, Superman parte advirtiéndole que esta charla no le servirá de mucho. Lois redacta la nota y vuela al Daily Planet con la exclusiva, solo para llevarse la decepción más grande de su carrera, la nota del siglo ya fue entregada por la nueva incorporación del Planet, el reportero Clark Kent.



En el tercer capítulo Superman decide acabar con la carrera del vigilante conocido como Batman, por lo que viaja a Gotham para apresarlo. El hombre murciélago está lleno de recursos y ya había ideado un plan para mantener a raya a la maravilla de Metrópolis. Terminan uniendo fuerzas para acabar con un raid criminal y asesino que estaba realizando la villana Magpie, para terminar reconociendo la actividad de Batman como necesaria.


La cuarta parte transcurre 18 meses después de la primera aparición de Superman. Lex Luthor vuelve a la ciudad tras varios meses en Sudamérica y organiza una fiesta en su barco a la que están invitadas las personalidades más destacadas de Metrópolis, incluyendo a Lois que lleva a Clark como invitado. Luthor es otro de los grandes cambios introducidos por Byrne, recreado en colaboración con Marv Wolfman. Ya no es el científico en armadura que buscaba acabar con Superman físicamente, sino que ahora es un empresario multimillonario, el hombre más poderoso y principal benefactor de la ciudad, dueño de casi toda Metrópolis y un hábil estratega capaz de cometer cualquier ilícito con total impunidad… Prueba los poderes de Superman enfrentándolo con un ataque a su barco en medio de la fiesta y luego quiere comprarlo. No solo fracasa, sino que termina encarcelado, lo que resulta inadmisible para Lex y le genera un odio mayúsculo hacia el hombre de acero a quien le promete venganza.

Esto conduce a la quinta parte que transcurre dos años y varios ataques de Luthor después del capítulo anterior, cuando Luthor intenta clonar a Superman, pero el clon sale defectuoso. Descubre así que Superman es alienígena y el clon, se vuelve completamente blanco y vuela a Metrópolis convencido de que es el verdadero Superman. Esta nueva versión de Bizarro se enfrenta al hombre del mañana sacrificando su vida, pero devolviendo la visión a Lucy Lane en el proceso.

En el sexto y último capítulo, Clark vuele a Smallville a visitar a sus padres y empieza a recibir mensajes de Jor-El a través de la nave que lo trajo a la tierra, al tiempo que vuelve a encontrarse con su amiga de la infancia Lana Lang, quien le cuenta lo difícil que fue su vida estos años en que estuvo alejada de él sabiendo su secreto. Finalmente, una proyección holográfica de Jor-El descarga en el cerebro de Superman toda la información de su origen y su planeta natal. Conociendo ahora su pasado, Superman analiza su vida y resuelve que, si bien es su herencia Kryptoniana la que lo convierte en Superman, gracias a haber sido criado en la Tierra, se siente humano.

 


Además de los cambios ya mencionados, Byrne le baja el nivel a los poderes de Superman, tanto físicos como intelectuales. Ya no es todopoderoso, ni un brillante científico capaz de crear cualquier ingenio, ni tampoco tiene superventriloquía, ni mirada reconstructora de la muralla China, ni ninguno de esos atajos argumentales. Por otra parte, en esta versión es la personalidad de Clark la dominante y Superman es solo un disfraz que le permite mantener una vida privada normal. El Daily Planet se vuelve parte vital de la serie, como también la profesión de Clark, que además de periodista se volvería un premiado novelista. El triángulo amoroso entre Clark, Lois y Superman persiste, pero Lois no es una dama en peligro, sino que es un brillante profesional, una mujer arriesgada, valiente y extremadamente competitiva, que no perdona el hecho de haber perdido “la historia del siglo” en manos de un principiante. Nunca existió Superboy y ahora Superman es verdaderamente el último hijo de Kryptón, porque no hay Supergirl, ni Krypto, ni Cometa, ni Kandor, ni ningún otro sobreviviente. Robustece el elenco de secundarios manteniendo vivos a Má y Pá Kent, que se vuelven unos personajes indispensables para Clark, que los considera su brújula moral y apoyo incondicional. En esta miniserie queda muy reducida la participación de Jimmy Olsen, pero es algo que Byrne corregiría en las colecciones que la siguieron.

El nivel de dibujo de Byrne es muy bueno, sin embargo, no es lo mejor a lo que este autor puede llagar. Byrne es, ante todo, un obrero de la Historieta que absorbe la cantidad de trabajo con la que puede cumplir. Si tiene que dibujar un número mensual, lo hace con todo detalle, si tiene que dibujar dos, baja la cantidad de detalles en página, utiliza viñetas más grandes, etc. Tiene un montón de recursos y atajos para lograr cumplir con lo solicitado y sabe dónde escatimar recursos y donde no, para que se note menos. Me llamó la atención en esta nueva lectura, la gran cantidad de viñetas sin ningún fondo, y otras tantas donde el fondo es apenas la silueta de una serie de edificios o algo similar. Sin embargo, está todo tan bien plantado que solo se nota prestando mucha atención, porque lo que sí pone en página atrae la atención del lector. Y también note en esta relectura muchos errores de color, responsabilidad de Tom Ziuko, que falla en detalles menores pero que me molestan sobremanera, como por ejemplo en el pedazo de capa que sale del puño de Superman en la última página del capítulo seis… Como ese, hay muchos fallos similares.




Todos estos cambios introducidos por Byrne, más la desaparición del Superman pre-Crisis, cayeron mal al grueso de los lectores del momento que seguían desde hace años al personaje, y lo manifestaron en montones de cartas enviadas a la editorial. Esto hizo que DC empieza a limitar los cambios de Byrne colmando su limitada paciencia y precipitando la partida del autor. Para los que nos enganchamos a leer Superman asiduamente después de la Crisis, la versión de John es la mejor y definitiva, nos impactó profundamente y nos enamoró del autor incondicionalmente. Gracias por tanto John querido!!!

La presente edición, que es igual al recopilatorio yanqui, tiene un intrascendente prólogo de Ray Bradbury y un texto de Byrne en el que cuenta sus primeros contactos con el personaje, las influencias que delinearon su Superman y su amor por el Hombre de Acero.

 

Aliens: Earth Angel:


Tengo por costumbre leer todas las noches antes de dormir. Por muy cansado que esté, no puedo conciliar el sueño si no leo, por lo menos, un par de páginas de Historieta. Una noche que estaba realmente fundido y no quería comenzar una lectura nueva, agarré un tomito al azar de la repisa que tengo frente a la cama, y el agraciado fue el tomo de Norma Editorial que recopila el “Aliens: Earth Angel” con “Critical Error” de complemento. Esta incursión de Byrne en el mundo de los xenomorfos fue publicada originalmente en trece entregas de dos páginas cada una, dentro de la revista Previews de la distribuidora Diamond (Obviamente, en colaboración con Dark Horse).

En un pueblo perdido en lo profundo de Norteamérica, una pareja de adolescentes encuentra una nave espacial estrellada. Del interior sacan el cuerpo de un alienígena humanoide con algo extraño aferrado a su rostro (Un facehugger, claro), y no tienen mejor idea que llevárselo al médico del pueblo. El doctor Daniel extrae el facehugger y comienza a estudiar el espécimen cuando, de repente, el pecho del alien estalla y de su interior sale un xenomorfo.

La escena cambia a un bar en las afueras del pueblo el que frecuenta una banda de motoqueros, los que son atacados por el alien ya crecido. El doctor, desesperado, va a su casa en busca de su hija y esposa embarazada, para llevarlas a la casa de su suegra en otro pueblo y así, alejarlas del peligro. Sin embargo, para salir a la ruta deben pasar por las cercanías del bar y terminan impactando con el alien. Logran escapar del auto que se prende fuego, incinerando al extraterrestre en el proceso. Desesperados, se internan en el bosque donde encuentran a muchos de los motoqueros con facehuggers y muchísimos huevos de aliens… El resto de la banda responsabiliza al Doc, cuando se empiezan a romper los pechos de los prisioneros… Dan reacciona rápido y comienza a prenderlos fuego, obligando a los motoqueros sobrevivientes a que hagan lo mismo. Al día siguiente la milicia encuentra el enorme incendio extinguido con muchos restos incinerados, mientras que el Doc llega a la casa de la suegra y pide una ambulancia para asistir a su esposa. Cuando le preguntan el nombre completo, dice Daniel Ripley!

 


Historia breve, sin muchas pretensiones, que expande de forma anecdótica el árbol genealógico de Ellen Ripley, pero que está muy bien dibujada. Byrne se luce con escenas de terror de alto impacto, con los xenomorfos apareciendo en medio del bosque, causando pavor en los protagonistas de la historia. Acción a toda velocidad en 22 páginas que no dan respiro. Una vez concluida la edición en el Previews, Dark Horse recopiló la historia en revista, para la que Byrne ilustró una impactante portada doble que es la que ilustra la presente edición.


Como dijimos, el tomo se complementa con “Critical Error”, una historia que Byrne había planeado como Historieta breve y muda, de unas 8 páginas, pero que terminó extendiéndose a 25. Se publicó originalmente en el libro “The art of John Byrne” y Dark Horse le reeditó en revista, a todo color y censurando la desnudez de la protagonista con un taparrabos. Hace un tiempo compartimos de esta Historieta de forma íntegra (Por acá: https://www.facebook.com/Historiasenvinetas/posts/pfbid0fhJZtbhdf1XePJ5NMg9peE9EdveqDUgecF1Cx7QiQQnsqtyVc9ZDD2ZUyX6rvVXZl), en la que un astronauta cae en un planeta lejano donde encuentra, en una suerte de oasis, a una hermosa mujer con la que estrecha relación, pero termina huyendo de ella al creerla un robot. Una historia muy buena en la que, ahora sí, Byrne está al máximo de su potencial, poniendo todo en cada viñeta y logrando un resultado excelente. Por lejos, lo mejor del libro.

 

 


 

“Lo que fue Kryptón me hizo Superman… ¡Pero en la Tierra me he hecho humano!”

Norma Editorial, dentro de su extenso, variado y seductor catálogo, tiene una colección de cuarenta tomos dedicado al genero negro, llamada ...

Norma Editorial, dentro de su extenso, variado y seductor catálogo, tiene una colección de cuarenta tomos dedicado al genero negro, llamada “Cómic Noir”. En sus páginas se pudieron ver títulos como “Queen & Country” de Rucka y varios dibujantes, “Chicanos” de Trillo & Risso, o “El cuervo” de Lax, entre otras cosas. Un reducido puñado de esa colección llegó a verse entre los saldos de calle Corrientes y alrededores y, en alguna oportunidad que ya no recuerdo, me hice con dos de ellos, los que acabamos de leer y pasamos a comentar escuetamente.

 

Philip Marlowe: Los problemas son mi negocio


 

Philip Marlowe es un detective creado por Raymond Chandler, uno de los padres del género negro junto a Carroll John Daly y Dashiel Hammett (Hablamos brevemente sobre ellos y el nacimiento del género con motivo de una lectura de “Dick Tracy” en un “podcast varieté” grabado con los amigos de Archivo de Cómics y que dejamos por acá: https://www.facebook.com/Historiasenvinetas/posts/pfbid0sP5Gd5vE75ttp1dqXPEhi6jPuWpM5n2r5MeQzkg4N6Extg8HPK2rFBggg9ihcJnml). La popularidad que obtuvo Marlowe en la literatura propició su paso al celuloide donde Humphrey Bogart le dio vida y, más tarde, a las viñetas. El presente tomo trae dos historias breves realizadas por distintos equipos creativos adaptando relatos de Chandler. El primero de ellos se llama “El lápiz” y es obra de Jeróme Charyn en guiones con dibujos de David Lloyd. Un tipo es amenazado a muerte por la mafia y busca la ayuda de Marlowe para salir con vida de la ciudad, Philip acepta el caso, pero de a poco descubrirá que todo es un engaño para cargarle a él mismo un muerto.

El segundo relato es el que da nombre al libro, adaptado por James Rose e ilustrado por Lee Moyer y el Maestro Alfredo Alcalá, en el que Marlowe es contratado para separar a una rica y joven heredera de un enamorado que podría disponer de su fortuna en caso de que contraigan matrimonio. Intrigas, terceros en discordia, intereses creados y asesinatos en la vía pública entorpecerán el camino del detective antes de que pueda aclarar el caso.

No había leído ninguno de los relatos originales de Chandler, por lo que no puedo evaluar la calidad de la adaptación, sin embargo, funcionan perfectamente como Historieta, al punto que parecen haber sido creadas expresamente para este medio. En ambos casos el misterio es atrapante y su desarrollo pausado y con pistas que lo van desentrañando en cuotas, hace que la lectura cautive rápidamente. Las características de Marlowe impuestas por su creador también se respetan, por lo que tiene facilidad para seducir damas, aparenta ser un hombre duro y reacio, pero en realidad es honesto y de buen corazón.




David Lloyd es lo mejor del libro y, fiel a su estilo, no permite que el guionista utilice globos de pensamiento o recuadros de texto. Solo diálogos y el resto se cuenta con la narrativa gráfica, para la que tampoco utiliza onomatopeyas o líneas cinéticas (Las que reemplaza hábilmente por el entorno al objeto o persona en movimiento). Utiliza una suerte de carbonilla para los sombreados, también recurrente en su trabajo, que crea climas oscuros y opresivos, geniales para el relato en cuestión.

También es correcto el trabajo realizado por Lee Meyer, embellecido por las inigualables tintas de Alcalá. Expresiones y diseños un poco más exagerados, pero funcionales y armoniosos con el guion, lo que redondea en un buen complemento para el libro.

 

John Law Detective


 

En varias entrevistas el Maestro Will Eisner contó que, originalmente, el estaba trabajando en un detective para sindicarlo, pero que el editor le pidió cambiarlo por algo cercano a un superhéroe respondiendo a la moda del momento. En lugar de crear algo nuevo, Eisner le dibujó a su detective un antifaz, un par de guantes y le inventó un origen misterioso dando a luz a The Spirit (Sobre el que también hablamos largo y tendido por acá: https://www.facebook.com/Historiasenvinetas/posts/pfbid02yniSqYP7v2skP86EmxSfm5sgXpvRbA5KU7XcXbhzqi846e7HbQHDeBhGYpCoixu6l). Resulta que ese detective era John Law, sobre quien ya había realizado tres historias breves (En una de ellas hizo su primera aparición la femme fatale Sand Saref, originalmente llamada Sand Blue, y todas fueron redibujadas y publicadas como historias de “The Spirit”), y fueron recopiladas por Kitchen Sink. Algunos años después, Gary Chaloner realiza una nueva historia de John Law, con la bendición de Eisner y de la mano de IDW.

Todas estas historias fueron publicadas en el presente tomo de Norma que termina siendo una suerte de integral para John Law. Arranca con el estreno, en el que John persigue a unos criminales que robaron el cráneo de ópalo, un objeto de culto que, se supone, acarrea una maldición para su portador, para después pasar a resolver el secuestro de Brenda Banks, una acaudalada estrella de cine, quien años atrás viviera un romance con John, con la ayuda de un místico llamado Mr. Mystic, del que Law desconfía.

Esta Historieta se divide en dos partes y tiene un ritmo frenético, con pocos espacios de remanso. Muy entretenida y bien dibujada por Chaloner que, si bien no imita en ningún momento el trazo de Eisner, si lo intenta desde la narrativa y las puestas en página, logrando una mezcla entre homenaje y novedad que le suma mucho al resultado final.




El complemento son las tres historietas originales de Eisner, arrancando con Sand Saref, en la que se narra la infancia en común entre Sand y John, y como cada uno tomó distintos caminos al crecer, con John volviéndose policía y Sand una reconocida criminal. Sigue con “Nubbin, el limpiabotas y el extraño y terrible caso del medio muerto Sr. Lox”. Nubbin era otro personaje al que Eisner hubiese querido sindicar como protagonista de su propia serie, pero no resultó y acabó protagonizando esta Historieta de Joh Law en la que, con la ayuda de un espíritu, logra detener al criminal responsable de asesinar al Sr. Lox. Cierra con “Ratt Gutt”, nombre de un criminal que siempre salía libre de culpa y cargo, admirado por los niños y escudado por la mafia, que verá su suerte terminar al cruzar su camino con Nubbin y John Law.

El trabajo de Eisner está a la altura de su Spirit, tal vez más cercano al de los primeros años después de la guerra, cuando retoma al personaje tras prestar servicio. Narrativa impecable, notable plasticidad en sus dibujos y la clásica exageración expresiva que usaba constantemente. Hermoso!

Y hasta acá por hoy, pero volveremos ni bien podamos salir de prisión…       

 


 “Tienes una lista. Tachas un nombre con el lápiz. Y puede decirse que ese tipo ya está muerto.”

Seguimos repasando los mejores Team-Ups entre Superman & Batman”, y hoy nos metemos de cabeza a explorar realidades alternativas de la m...

Seguimos repasando los mejores Team-Ups entre Superman & Batman”, y hoy nos metemos de cabeza a explorar realidades alternativas de la mano de un Elseworld.

 

El paso del Maestro John Byrne por los títulos de Superman marcó a fuego a una generación entera y sentó las bases de historias que se desarrollarían por muchos años de la mano de los creadores que lo sucedieron. Sin embargo, y como suele ser usual en él, se fue de DC dando un portazo, con furia y bastante disgustado.

Pero, así como el fútbol, la Historieta da revancha y para enero de 1999 John Byrne y Superman vuelven a unir sus caminos a través de un “Elseworld” llamado “Superman & Batman: Generations”, publicado en cuatro entregas de 46 páginas en formato Prestige.

 

En esta historia Byrne imagina las vidas de estos dos personajes arrancando desde 1939 y haciéndolos envejecer en tiempo real hasta llegar al presente y más allá.

Cada libro trae dos capítulos que avanzan en decenas de años, el primero es de 1939, el segundo de 1949, el tercero de 1959 y así sucesivamente a lo largo de las cuatro entregas.




Los héroes se conocen en el primer capítulo en el que enfrentan al Ultra-Humanite y estrechan amistad. A partir de ahí, cada diez años veremos como esa relación evoluciona, como cada uno de ellos avanza en la vida, forman parejas, se casan y tienen descendencia. El paso del tiempo es mucho más cruel con Batman que con Superman, por lo que el hombre murciélago se ve obligado a dar un paso al costado en cierto momento cediendo el manto a Dick Grayson y dejando que su propio hijo, Bruce Jr., asuma el rol de Robin (Lo que le trae ciertos problemas maritales con la madre del muchacho).

Enfrentamientos con Joker y Luthor que se suceden a través de las décadas con costos altísimos para los héroes tiñendo de tragedia sus vidas, la unión de sus familias con el casamiento entre el hijo de Bruce y la hija de Clark, la enfermedad de Lois, la perdida de seres queridos y la revelación de la mente maestra que estuvo planeando todas las desgracias que aquejaron a los Waynes y los Kents, para terminar con un esperanzador vistazo al futuro.




Byrne juega con los personajes y los períodos históricos por los que transcurre la historia, acercando el diseño de los personajes, el estilo de los diálogos y las situaciones que enfrentan a la época en cuestión. En el 39 son vigilantes, en el 49 son héroes aceptados socialmente, en el 59 se enfrentan a duendes y extraterrestres, en el 69 se rehúsan a participar de la guerra y así sucesivamente. Lo mismo sucede con la sociedad, el acartonamiento de los 50´s con el american way, el tabaquismo sin restricciones, los hippies, las guerras, muchos de los hechos más relevante de la historia mundial tienen su reflejo o mención en la década correspondiente.




Byrne emparenta fuertemente el diseño y los diálogos, pero tibiamente las puestas en página y la narrativa, que en todo momento sostienen la marca Byrne. Sobrevuela por toda la historia un acercamiento medio silver age (Algo recurrente en este autor en varias oportunidades), con los héroes siendo optimistas, lanzándose confiados a los enfrentamientos y sonriendo casi constantemente, como si no fueran a tener consecuencias, pero los hace atravesar situaciones realmente crueles y dolorosas a ambos protagonistas y sus familias. Ya desde el primer libro, cuando plantea la idea general de avanzar por décadas, la historia genera curiosidad en el lector y un enganche mayúsculo en conocer el devenir de los héroes a los que nunca vimos envejecer en sus colecciones regulares. Byrne realiza guion, dibujo y tintas y el nivel gráfico es muy bueno, pero en líneas generales me gusta más cuando sus lápices son entintados por gente como Terry Austin o Dick Giordano.

Muy buena obra del Maestro Byrne que tuvo sendas secuelas que aún no hemos leído, pero que conseguimos gracias a Salvat, las que prometemos leer y comentar en un futuro cercano…

 


 Y esto es todo por hoy, pero volvemos más rápido que cohete Kryptoniano escapando de explosión planetaria…

Recientemente, en una lectura comentada dedicada a la primera familia, decíamos que, como si fuéramos adictos, cada tanto necesitábamos nues...

Recientemente, en una lectura comentada dedicada a la primera familia, decíamos que, como si fuéramos adictos, cada tanto necesitábamos nuestra dosis de Fantastic Four. Una verdad inobjetable en nuestro caso pero que no se circunscribe únicamente al cuarteto de Stan & Jack, sino que nos pasa lo mismo con varios personajes más. Del mismo modo necesitamos leer con cierta regularidad algo de Superman, de Astérix, Pitufos o Lucky Luke, de las Tortugas Ninja, de X-MEN y varios otros, entre los que también se encuentra la 2000AD. Como ya hacía bastante que no nos metíamos con nada del futuro post apocalíptico de la editorial británica, agarramos dos tomos de Judge Dredd publicados por Norma Editorial, en los números 106 y 149 de su colección “Cimoc Extra Color”.

Bajo el nombre de “Judge Dredd: Megacity Blues”, el libro recopila varias historias breves guionizadas por los Maestros Alan Grant & John Wagner, todas dibujadas por el gran Simon Bisley. El talentoso trio nos lleva de paseo por historias de lo más variadas arrancando con un musical, un día en la vida de Dredd desde que se levanta hasta la noche narrado por coristas que lo acompañan cantando, los diálogos de Dredd también participan de las canciones, y termina condenando a un tipo por no estar autorizado a cantar en la Historieta. Sigue el destino de Tommy Who, un tipo sin ojos, boca ni oídos, imbatible en las prohibidas máquinas de estimulación sexual. Mientras jugaba una de ellas en un bar, a punto de vencer su propio récord, Dredd le vuela la cabeza… En “Gallinero” una pandilla de criminales en motos voladoras y con quijadas mecánicas, ataca por diversión el bloque John Major, poblado por personas extremadamente dóciles y delicadas, donde nació el “Club de Batplaneros”, un deporte para el que se visten con trajes muy similares al de Batman y planean sobre el bloque. Los pandilleros atacan, arrancan la cabeza de algunos Batplaneros con sus mandíbulas y huyen. Dredd los encuentra y ajusticia en el bloque Ozzy Osbourne, obviamente. En “Ironfist: en directo desde Megacúpula”, el cadáver de un metalero mega famoso es activado con la ciencia del futuro y le organizan un recital. El rockero quiere incitar a la rebeldía como hacía en el pasado, pero se encuentra con las nuevas leyes impuestas por Dredd y el concierto termina en caos con muchas bajas y heridos… Judge Dredd vuelve a cruzar su camino con Papá Noel en “Objetivo Mr. Claus”, cuando en un Diciembre como cualquier otro, Santa Claus intenta recorrer Megacity con su trineo volador repartiendo regalos, pero es alcanzado por misiles teledirigidos y el castigo final de Dredd por reincidir en el intento de ingresar sin autorización a la ciudad. La dimensión de “Rock Power” es un mundo edulcorado lleno de dulces animalitos antropomorfos estilo Disney, que un día es asolado por un demente escapado de Megacity que mata a todos hasta que es alcanzado por Dredd, que tampoco se sensibiliza demasiado con estos tiernos personajes… Sigue con “El gran Troudini” un mago muy voluminoso que llega al aeropuerto de Megacity donde es inspeccionado por un grupo de jueces liderados por Dredd… Desnudan a Troudini en busca de tráfico ilegal y de su culo sacan los más variados artículos… Toda era parte de un show gratuito que brindaba el mago. El tomo cierra con “La leyenda de Johnny motorista”, en el que Johnny es desafiado a una carrera en “la curva del muerto”, una autopista a la que nadie ha sobrevivido. La carrera se complica cuando Dredd intenta frenar a los motoristas por incumplir con las normas de tránsito.

 


Lejos de las sagas largas que llevaban a Dredd por aventuras en las que enfrentaba peligrosos criminales y desolados paisajes, estás Historietas no se extienden por más de seis páginas y son, directamente, comedias. La violencia, los enfrentamientos, los peligros que debe enfrentar Dredd quedan relegados en favor del humor, y solo sirven como medio para llegar a ese objetivo. Todas y cada una de las historias aquí reunidas están pensadas para terminar con un remate cómico. Claro que es el humor que divertía a Grant y Wagner, con mucha ironía, sátira, crítica social, revisión y ridiculización de la cultura popular, situaciones llevadas a extremos irrisorios y mucha mala leche. El cóctel que preparan funciona perfecto, todas las historias son muy divertidas y pareciera que están pensadas para lograr tanto el efecto cómico, como el lucimiento del dibujante, como si supieran quien se encargaría de la parte gráfica y escribieran para él.

Y Simon Bisley es heavy metal al mango en poderosos parlantes con mucha distorsión. Se luce en todas las historias, con páginas que chorrean gore, violencia y excesos. Emplea distintas técnicas en las historias, variando las formas de emplear el color, el nivel de caricaturización y los trazos. Trabaja con absoluta libertad y se da permiso de hacer lo que quiera, como meter un personaje cuya cabeza es una garcha (literalmente), o poner a una mujer trans con poca producción como villana, reventar renos mágicos o acribillar y mutilar a todos los animalitos símil Disney. Y su versión del Judge Dredd es de las mejores, tanto es así que sus ilustraciones se han utilizado para promocionar al personaje hasta más allá de lo tolerable.

 

En “Tolerancia Cero” tenemos una mayor diversidad porque cada una de las Historietas que componen el tomo está realizada por un equipo artístico distinto. Arranca con la historia que da nombre al libro, obra de Gordon Rennie & Enric Rebollo, en la que un grupo de jueces comandados por Dredd llevan adelante la operación “32-B” en un bloque (Allanamientos preventivos para encontrar incumplimientos a la ley). Después de varias entraderas en las que de casualidad daban con algún crimen menor, llegan a la casa de un asesino en serie, al que intentarán capturar. En “Camp Demento”, de John Wagner & Jason Brashill, los jueces en un ejercicio a través de la Tierra Maldita se cruzan de casualidad con el Mayor Demento, un loco que secuestraba niños y los retenía en su campamento, donde les lavaba el cerebro para convencerlos de teorías conspiranoides sobre el gobierno y su oposición la libre portación de armas… Los Jueces intentarán detenerlo sin lastimar a los menores. “Coto de muerte” es obra de Johnny Mondo y Dean Ormston, en la que muestran un entrenamiento con realidad virtual al que los jueces deben asistir, en el que a Dredd no le gustaron las modificaciones sorpresas que incluyeron y se lo hace saber al diseñador. Sigue “Réplicas”, de Garth Ennis & Glenn Fabry, con la investigación del suicidio inducido masivamente de un DJ, el que llegan a clarificar gracias a la intervención de un novato de la división Psi. El tomo cierra con una historia protagonizada por Judge Anderson llamada “Danza Macabra, obra de Alan Grant & Ángel Unzueta, en que la jueza persigue a un criminal que se esconde en un museo el que otrora fue una discoteca, discoteca que se vio afectada por una bomba de hidrógeno durante la “guerra del apocalipsis” y todos los concurrentes murieron en el acto quedando petrificados. Anderson tendrá que dar con el criminal, sorteando todos los restos de pensamiento de los muertos que percibe con sus poderes psíquicos…

 


Acá las historias, en líneas generales, se centran más en la aventura puntual incluyendo esas dosis de carga irónica y algo de humor, pero, a excepción las Historietas “Coto de muerte” y “Réplicas” que terminan en remate humorístico, recorren caminos distintos a las vistas en el álbum anterior. Se centran un poco más en los procedimientos de los Jueces, en persecuciones, redadas, enfrentamientos físicos y situaciones por el estilo. Pero estos personajes funcionan igual de bien en ambas vertientes (Y sobre todo en la mezcla de ambas) y, si bien son notables las diferencias, con ambos disfruté mucho.

También se ven distintas propuestas gráficas, algunas cercanas al estilo de Bisley y otras muy distintas, pero casi todas tiene un excelente nivel. El dibujo de Unzueta no me terminó de convencer, utiliza mucho color digital en degradé para zafar de dibujar fondos (En una Historieta de pocas páginas), y el estilo anguloso que tiene no me cuadró tanto con estos personajes. Tal vez desentona por la comparación con los artistas precedentes (Encima viene después de Fabry!) y no me hubiese llamado la atención leyéndola individualmente. Pero es un detalle menor en un álbum de muy buen nivel.

 

Dos tomos de lo más divertidos y recomendables, que han saciado mi necesidad de consumir 2000AD… por un tiempito al menos!


 

 

  “¡Ejecución estándar: fuego a discreción!”

Vamos con otra lectura comentada breve y concisa, a la que también llegamos por recomendación de un amigo. Porque estábamos en una casa de c...

Vamos con otra lectura comentada breve y concisa, a la que también llegamos por recomendación de un amigo. Porque estábamos en una casa de canje en Rosario, con los bandidos de Archivo de Cómics, cuando Y-Wingo dio con un tomo que recopilaba los dos números por los que se extendió la miniserie “Aliens: Caos” (“Aliens: Havok”, 1997). Y ahí nomás me comentó del experimento realizado por Dark Horse en estos números, captando rápidamente mi muy vulnerable atención. No me quedó más remedio que adquirir el tomito de Norma Editorial, el que leímos recientemente y pasamos a comentar escuetamente.

 

El Lunar Maru es una suerte de Titanic cósmico, un lujoso crucero espacial que fue atraído por el campo gravitacional de un importante grupo de asteroides y quedó varado. Emitió un S.O.S., pero el sistema de soporte vital de la nave falla y, en consecuencia, toda la tripulación y pasajeros del crucero perece.

Tres meses más tarde llega un grupo de salvamento que aborda el Lunar, pero al entrar en la nave uno de sus integrantes empieza a decir frases inconexas durante unos minutos. Cuando se le pasa y recupera la conciencia, es otro el que empieza a hablar casi sin sentido… Esta situación va pasando de uno en otro hasta que empiezan a entender qué es lo que dicen. Se revela que la conciencia de un integrante de la tripulación original es la que se apodera de sus mentes. Esta conciencia pertenece a Gropius Lysenko, un investigador bioquímico empleado por la empresa Wayland-Yutani que, por haber experimentado sobre sí mismo, accidentalmente logró que su mente sobreviva a la muerte de su cuerpo.

Puede apoderarse de la mente y el cuerpo de otra persona por un corto período de tiempo, y lo que intenta advertirles, saltando de uno en otro, es que no reactiven el sistema de soporte vital porque el crucero está infestado de Aliens, los que permanecen en un estado de hibernación debido a la ausencia de oxígeno. Tarde llega la advertencia porque otra facción del equipo de salvataje reinicia con éxito el sistema y los aliens se despiertan…




Guiados por Lysenko, el grupo intenta sobrevivr al tiempo que descubren que el crucero era en realidad una tapadera de la Wayland-Yutani para experimentar, transportar y comerciar con los alienígenas, que la empresa Trispast para la que trabajan no es más que una subsidiaria de la Wayland y que ellos fueron enviados para informar que pasó con el crucero, pero habiendo enviado los primeros informes, jamás serán rescatados para mantener todas las maniobras ilegales de la empresa ocultas…

Es el propio Lysenko el que les revela todo esto y quien los impulsa a intentar poner nuevamente en marcha la Lunar Maru para poder volver a puerto seguro… Si es que los Aliens dejan a alguno con vida…

 


Si bien la historia no es la octava maravilla (ni el octavo pasajero), es entretenida y atrapante. Lo particular de esta Historieta, es que fue el medio que encontró Dark Horse para probar el desempeño de artistas noveles o de corta trayectoria. Es por eso que cada página está dibujada por un historietista diferente. Los encargados de que todo funcionara de forma coherente y coordinada fueron Mark Schultz, quien desarrolló el guion planteando una puesta en escena clara e inequívoca para que todos los dibujantes la pudieran llevar adelante (Todas las escenas son observadas desde los ojos de Gropius Lysenko), y Leif Jones quien, junto a John Stokes, dibuja las tres primeras y la última página, además de ser el encargado de diseñar a los personajes y el aspecto de la Lunar Maru, como guía para que el resto de los involucrados sepan qué dibujar. Pero como solo involucrar a autores noveles no iba a traccionar las ventas, mechan a dibujantes de primerísima línea sin privarse de nada. A los ya mencionados se suman los talentos de: Duncan Fegredo, D´israeli, John Totleben, Art Adams, Gary Gianni, Geoff Darrow, George Pratt, Igor Kordey, Paul Lee, John K. Snyder III, Mark Nelson, Peter Bagge, Brian Horton, Dave Taylor, Kelly “nací para dibujar aliens” Jones, Guy Davis, Kellie Storm, Jay Stephens, Jerry Bingham, Kevin Nowlan, Frank Teran, Joel Naprstek, Travis Charest, P. Craig Russell (Que no le puso mucha onda a su participación), Aidan Potts, Sean Phillips, Rebecca Guay, John Muth, Kilian Plunkett, Ron Randall, John Pound, Gene Ha, Vania Zarouliov, Sergio Aragonés, John Paul León, Derek Thompson, David Lloyd (Media página), Moebius (La otra mitad), Dave Cooper, Mike Allred y Tony Millionaire… casi nada!!!

 

A pesar de que cada uno respeta su estilo, logran el cometido de que todo esté cohesionado y, salvo la aparición de Aragonés o Bagge cuyos estilos desentonan mucho con el resto de los involucrados, se lee de un tirón sin que el constante cambio de dibujantes aleje al lector de la historia. Incluso, le pidieron a un par de artistas que redibujen su página cuando pifiaban algún diseño o no respetaban el punto de vista propuesto por el guion para que todo funcione como se esperaba. Y todo esto se engalana con dos portadas realizadas por Kent Williams y Duncan Fegredo.

 

Un experimento raro, arriesgado, con muchas posibilidades de salir mal, pero que contra todo pronóstico resultó más que bien. Como dijimos, lo publicó Dark Horse en dos revistas que más tarde fueron recopiladas por Norma Editorial en tomo y que recomendamos con soltura y elegancia (?)

 


 

“Somos prescindibles, nos han enviado para sondear cuán grande es el lío en el que se han metido. No habrá nave de rescate.” 

Por aquí en este lado del mundo en pleno enero el calor no afloja y por las dudas estoy haciendo trampillas guardando barro para camuflarme ...

Por aquí en este lado del mundo en pleno enero el calor no afloja y por las dudas estoy haciendo trampillas guardando barro para camuflarme por si cae un Depredador del espacio exterior. Pero como no soy ningun campeon o rival para este cazador interplanetario, me relaje y me dispuse a leer una lectura pendiente que tenía del amigo de rastas desde hace mucho y me dispuse a leer esta especie de secuela de la película original.

CACERÍA EN NEW YORK


Predator, Junto a Aliens y Terminator fueron la punta de lanza de "Norma" y su serie de comics books americanos que llegaban como miniserie en su mayoría de 4 partes casi a mediados de los 90s a Argentina y lugares de saldo (Saldo... que seriamos sin vos...). 
De estas hay muchas "miniseries" que sacó editorial Norma, A esta siendo la primera la edito en su "Serie Nostromo" como hizo con Alien con el nombre de "Predator", siendo así la única que no tiene un titulo aparte, aunque posteriormente se la conoce como "Concrete Jungle" publicada entre 1989 y 1990 en USA y en 1991 en España.

Para arrancar como de dice "matemos al elefante dentro de la habitación" y aclaremos que esta historieta estaba pensada (y para mi ya dibujada) para que el protagonista de la misma sea Arnold Schwarzenegger, o mejor dicho Alan "Dutch" Schaefer el protagonista y sobreviviente de la película de 1987. Ya que la historia tiene mucho más sentido cuando te das cuenta que sobre la marcha "cambiaron" al personaje de "Dutch" inventándole un hermano gemelo llamado John 
Schaefer que es un detective de la policía de New York, dándole a este el protagonismo de la miniserie en cuestión. 

La historia ocurre en una ciudad de New York agobiada por una ola de calor sin precedentes y brutales asesinatos comienzan a ocurrir cuando un Depredador comienza a destrozar y despellejar pandilleros que tienen dominada parte de la ciudad. Así John, el "hermano" de Dutch junto a su compañero Errol G. Rasche se ven envueltos en esta guerra cuando John enfrente cuerpo a cuerpo al depredador y este lo "marque" con un aparato rastreador en el cuello. No obstante para comprender mejor a su enemigo, John viajará a Colombia al lugar donde luchó su hermano para saber mejor a que se enfrenta, dándole así unas cuantas viñetas de cacería con el Predator como en la primer película y de paso cruzara balas con narcos colombianos. 


Para colmo de males, John tiene a un grupo de militares que le sigue los talones y lo quiere entregar a los Depredadores, antes de que la cosa se ponga peor y se descubra al mundo. La cosa terminará en una guerra en un barrio de New York con los dos detectives armados hasta los dientes, generando una incómoda alianza con las pandillas criminales de la zona, en una guerra sin cuartel con la ventaja de poder ver las naves extraterrestres (que están en modo invisible) sobrevolando la ciudad gracias al casco de un difunto cazador alienígena.



El final es medio abrupto, pero entendible cuando queres generar una historia de estas características, más aun si queres seguir realizando cómics de estos personajes sin mandar todo a la mierda. El guión corre a cargo de Mark Verheiden y es sumamente entretenido respetando los ritmos y momentos de esas pelis de super acción ochenteras, con diálogos ingeniosos que la hacen muy llevadera.

Como ya comente, la historieta tiene mucho más sentido si pensamos que Dutch es el protagonista principal, así todo encaja mejor y notamos que los Depredadores están buscando una revancha contra el campeón que asesinó al Depredador de la peli del 87. No sé por qué decidieron reescribir el guión inventando al hermano de Dutch (Posiblemente una cuestión de derechos con el film) y hablando de películas este comic salio mas o menos a la par de "Predator 2" cuya acción sucede en 1997 y tiene varios puntos en común, como el Depredador dándole caza en la ciudad a los narcos pandilleros.

En la parte gráfica tenemos a Chris Warner y Ron Randall, dos dibujantes que se complementan perfectamente y representan genialmente este cómic lleno de acción. Realmente siempre encuentro por ahí un poco desentonados a los dibujantes que eligen para continuar en historieta a personajes de un universo fílmico, pero en esta ocasión no me puedo quejar de esta dupla, más bien todo lo contrario.

De los cuatro numeritos de Norma solo basta decir que son geniales, el gramaje del papel es muy superior a otras ediciones españolas, también así la impresión y las secciones como "Norma News" o las publicidades que lograban su cometido de que te den ganas de comprarte todo lo que la editorial estaba promocionando, una hermosa edicion que salvo por algun desgaste de color en las portadas no parece sentir el paso del tiempo, regalándonos así (Ya sea con John o Dutch como protagonistas) una digna secuela de la peli original que jamás veremos en cine, pero que puede sobrevivir al tiempo en tu biblioteca como una buena lectura tanto si sos fan de la saga de películas o simplemente lector de historietas.



Durante años busqué esta Historieta la que, por un motivo o por otro, siempre se me escapaba o quedaba postergada. Norma Editorial la había ...

Durante años busqué esta Historieta la que, por un motivo o por otro, siempre se me escapaba o quedaba postergada. Norma Editorial la había publicado a color en álbum y en formato comicbook en dos revistas blanco y negro, replicando las ediciones que tuvo en Estados Unidos de la mano de Mad Dog Graphics El atractivo principal que le encontraba era, obviamente, Richard Corben, pero también la historia de Harlan Ellinson, de quien no había leído nada en realidad, pero siempre había escuchado comentarios elogiosos sobre sus obras. Como la paciencia suele rendir sus frutos, finalmente conseguí las dos revistas en blanco y negro sobre las que nos abalanzamos con ansias, devoramos rápidamente y pasamos a comentar.

 

En esta historia ucrónica, la tercera guerra mundial arranca en 1950 y se extiende hasta el comienzo de 1993. Tensiones entre las Coreas, más la guerra fría alargaron este conflicto bélico que llegó a su fin con mediación del Vaticano. Sin embargo, el 4 de Julio de ese mismo año estalla la cuarta guerra mundial. A diferencia de la anterior, esta guerra solo duró cinco días… El despliegue de armamento nuclear de las potencias mundiales arrasó con la civilización y la mayor parte de la humanidad, volviendo el planeta un desierto árido en una gran proporción de su extensión. Las normas de convivencia social se pierden y los sobrevivientes se rigen por la ley del más fuerte. Aquellos que aún creían en la convivencia pacífica se asentaron en “Pueblos-Caja” construidos bajo tierra, escondidos del resto de la humanidad. En la superficie algunos andan en bandas y otros prefieren saquear lo que encuentren sin tener que compartir. A estos últimos se los denominan “Solo” y todo aquello que pueden rescatar lo usan para consumo personal o como moneda de cambio para obtener alimentos, entretenimiento o municiones.




Además, la radioactividad producida por la guerra nuclear más ciertos experimentos científicos realizados sobre distintas razas de perros, ha permitido que los canes desarrollen una inteligencia similar a la humana y que puedan comunicarse con los hombres mediante telepatía. En el año 2021 el “solo” Vic cruza su camino con Blood, uno de estos perros telépatas, y deciden seguir andando juntos. La relación es beneficiosa para ambos, Vic le proporciona alimento a Blood, mientras que el can utiliza sus poderes telepáticos para hallar mujeres, las que son extremadamente raras de ver en la superficie, para que el muchacho pueda satisfacer sus deseos sexuales a voluntad. El perro se ha educado notablemente y, mientras recorren los desiertos, le ha enseñado a Vic a leer, escribir, algo de historia y demás asignaturas.

A través de la dupla conocemos este mundo post apocalíptico, a los distintos “segmentos sociales” que pueblan la superficie, la constante búsqueda de bienes de cambio, los riesgos que conlleva el canje de objetos y la dificultad de encontrar una fémina e intentar alejarla de los muchos otros hombres que la pretenden.


A pesar de que se ayudan el uno al otro, la relación de Vic & Blood es bastante tensa, se molestan todo el tiempo, pelean con mucha regularidad y siempre parece que la sociedad que forman ambos está al borde de sucumbir.  Pero, de separarse, sería mucho más difícil para los dos empezar de cero en este mundo adverso, por lo que prefieren tolerarse y seguir juntos. En estas 48 páginas somos testigos de la última aventura que corren como dupla en este futuro…

La verdad es que llegué tarde a esta Historieta en particular y a Harlan Ellison en general. Porque si bien es muy buena y tiene sus giros particulares, hemos leído ya tantas otras historias post apocalípticas que termina resultando algo repetitiva. Lo más probable es que estos cuentos publicados originalmente en 1969 hayan sido la fuente de inspiración de la que se nutrieron muchas de las obras que vinieron después, pero como los leímos alterando el orden de aparición, es que nos resultó predecible en algunos pasajes… Esto refiriéndonos al mundo post apocalíptico, sus circunstancias y consecuencias. Sin embargo, el fuerte de la historia está en todo lo demás, está en el desarrollo de personajes, las relaciones entre ellos, las situaciones que atraviesan, el nuevo entramado social, las luchas por poder, los espacios de ocio, como conviven las personas con las decisiones que toman y demás condimentos. Ellison hace una buena reversión de su trabajo para adaptarlo a la Historieta, consiguiendo que rápidamente el lector esté al tanto de las condiciones en que se mueven los personajes en el futuro y lanzándose de cabeza a la aventura en pocas páginas. Después la historia va a los palos, no da respiro y termina con una cachetada que, por muchas otras historias distópicas que hayamos leído, no es para nada esperable.

Y todo esto ilustrado por un Richard Corben inspiradísimo, que crea un mundo arrasado por las bombas lleno de detalles, que maneja las sombras y las luces con maestría, creando unos climas perfectos para cada una de las escenas y con esas expresiones tan logradas y características de su dibujo que invitan a quedarse en cada página un buen rato. Para esta edición además realiza dos hermosas portadas dobles que dan ganas de colgarlas de la pared.

 

Tardó en llegar, pero disfrutamos mucho de esta obra que se publicó en 1989, adaptando cuentos de 1969, pero que es verdaderamente atemporal.

 


 

“Le llamé ingrato varias veces y entonces abrí los ojos. Los fantasmas se habían desvanecido. No estaba muerto.”