Como quedé "manija" con la lectura anterior (que en este caso sería posterior) de X-Factor, me puse a leer el origen de la colecci...

Nuevos comienzos. EL FACTOR-X DE BOB LAYTON.

Como quedé "manija" con la lectura anterior (que en este caso sería posterior) de X-Factor, me puse a leer el origen de la colección. Así que viajamos a finales de 1985, cuando vuelven a juntarse los X-Men originales: Cíclope, que estaba viviendo en Alaska, retirado de la vida superheroica, casado y con un hijo; la Bestia, que había dejado de formar parte de los Vengadores; Iceman y Ángel, que contemplaron el fin de su grupo, "Los Campeones"; y Jean Grey, que no estaba muerta, sino en animación suspendida en el fondo de un río... ¡¿Cómo que estaba viva?!


La cosa es que el controversial editor Jim Shooter quería una colección paralela a la exitosa Uncanny X-Men con los integrantes originales y le chupó un huevo que Claremont hubiera sacrificado a Jean Grey en la Luna, en el clímax de la mítica "Saga de la Fénix Oscura". Todo el peso narrativo y el final de esa etapa quedan bastante desdibujados cuando se sacan de la galera que Jean se encontraba en el fondo del río desde 1979 (aunque ya saben que el tiempo en los cómics es engorroso), en una especie de capullo sanándose de sus heridas, mientras la Fuerza Fénix hacía una copia fiel de ella... tan fiel que ni la copia misma sabía que era un duplicado realizado por una entidad cósmica. Todo esto se hizo para sumarla al primer spin-off mutante, completar el elenco original y, de paso, exonerarla de su pasado como asesina galáctica para que Fénix no pudiera volver.


Warren (alias Ángel), tras enterarse de la resurrección de la pelirroja, reúne al equipo con una premisa interesante: a los ojos del público, "Factor-X" es una agencia de "cazadores de mutantes" a sueldo, pero en realidad utilizan esa fachada para rescatar a jóvenes mutantes y protegerlos. Mientras tanto, el público cree que están limpiando las calles de "la amenaza mutante reinante". Así que, irónicamente, los humanos que los convocan y les pagan para atrapar muties descontrolados están, mediante este juego, ayudando a los mutantes; siendo una especie de "Cazafantasmas" de mutantes.


Esta fachada no se sostendrá mucho con el tiempo, porque ante la sociedad ellos son humanos normales (Bobby, Jean y Scott son los que firman los contratos), pero son sus contrapartes mutantes quienes salen a luchar a la vista de todos, evitando revelar cualquier relación con la agencia cazadora.


El primer mutante que "cazan"/rescatan es un flaco con piroquinesis que no puede controlar sus poderes. Luego, la historia avanza con el secuestro de la Bestia por parte de un científico que quiere usar los conocimientos de Hank para revertir la mutación de su propio hijo; cosa que hace que la Bestia vuelva a su forma original, más humana y sin pelos. Sin duda, un rebusque narrativo para que los cinco X-Men originales tuvieran la apariencia de antaño.




Como enemigo recurrente aparece Torre, un mutante a sueldo que tiene poderes de achicamiento y agrandamiento, un Hank Pym mutante, digamos. En los últimos episodios de Layton, este intenta secuestrar a un mutante que tiene el poder de amplificar las habilidades de otros y que vive drogado para evitar que use sus poderes. Este nuevo grupo de mutantes malvados responde a un "jefe" que se hace llamar Apocalipsis, un personaje al que no se le ve el rostro ni parte del cuerpo, y que en los siguientes números se desarrollaría, llevando la colección hacia rumbos muy diferentes a los que perfilaba en este comienzo.


Los guiones de estos primeros cinco episodios corrieron a cargo de Bob Layton, con Jackson "Butch" Guice en la parte gráfica. Si bien a esta colección se la recuerda por las historias posteriores de Louise Simonson, el arranque es bastante entretenido y centrado en las personalidades y el bagaje sentimental de este grupo de amigos. Para ser una flamante colección, acarrea mucho drama previo para los lectores novatos, pero supongo que estaba apuntada a los que extrañaban la dinámica de los X-Men originales.


Layton cumple con esto teniendo a Jean Grey como epicentro (tal cual los primeros episodios de X-Men) y con el melodrama de tener a un Cíclope casado y con un pibe, que deja todo para seguir a la pelirroja y la aventura de ser un superhéroe ("padre responsable" le decían). Se siente medio forzado el tener que acomodar todos los cabos sueltos de la vida de estos personajes en pos de recuperar la dinámica clásica pero en 1986. Se percibe que Layton intentaba rebobinar el reloj y realizar un homenaje a los X-Men de antaño, sobre todo cuando se los ve luchar con otros mutantes como si de una nueva Hermandad de Mutantes Diabólicos se tratase. Tanto los buenos como los malos están a la caza de otros mutantes para su causa, reemplazando a Magneto (que en ese momento era el jefe de los X-Men) por Apocalipsis, y entrenando a los rescatados para sumarlos a sus filas; algo que, como mencioné, cambiará en los episodios siguientes.






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