Una dupla recontra consagrada es la que forman Ed Brubaker & Sean Phillips. Ambos son los responsables de haber dado luz a obras como “F...

Memorias de un cowboy: “Pulp”

Una dupla recontra consagrada es la que forman Ed Brubaker & Sean Phillips. Ambos son los responsables de haber dado luz a obras como “Fatale”, “Criminal”, “Incognito”, “Bad weekend”, “Where the body was”, “Kill or be killed”, “The fade out” y varias más. Todas aclamadas de forma unánime por la crítica especializada y las masas lectoras, galardonados en varias oportunidades por su incuestionable calidad y con fieles seguidores que constantemente están esperando su próxima publicación… Todo esto lo sé por haberlo leído en varias oportunidades en distintos lugares, pero lo cierto es que nunca había leído nada de la dupla. Me fueron recomendados en varias oportunidades, pero nunca conseguí sus obras porque no estaban al alcance de la mano, digamos. Sí me había encontrado con algunas cosas de Brubaker en las grandes editoriales, su paso por Captain America, Batman, Catwoman y alguna más (Incluso hemos hablado de algo de eso por acá previamente), pero nada de su trabajo independiente. Pero hemos puesto remedio a este imperdonable error gracias a que la editorial “Hotel de las Ideas” publicó en edición nacional y popular “pulp”, una Historieta autoconclusiva, de poco más de 60 páginas, que vio la luz originalmente de la mano de Image Comics, en el año 2020. Vamos a comentarlo a continuación con algún spoiler de por medio… Quedan avisados.

 


La historia transcurre a finales de la década del 30 del siglo pasado, con Estados Unidos sumido en la crisis económica mundial que arrancó en 1929 y con el nazismo ganando terreno en Alemania, pero extendiendo simpatía hacia otros países. El protagonista es Max Winters, un escritor de historias pulp del lejano oeste de unos sesenta y pico de años. Gracias a que su personaje, el cowboy Red, goza del favor del público, ha pasado la década con cierta estabilidad económica. Sin embargo, al entregar la última historia le informan que el precio por palabra bajó porque crece la competencia. Cobra los 120 dólares por el trabajo entregado y sale a la calle… En la estación del subte ve como unos nazis atacan a un judío y decide intervenir, con la mala suerte de que justo le da un ataque al corazón y le roban la plata… Despierta en un hospital y, tras un chequeo, el médico le dice que su estado es muy delicado y que estima que no le queda mucho tiempo de vida…

En su juventud, Max vivía en un rancho en el Oeste con su hermano y un amigo llamado Spike, el cual fue atacado por criminales a las ordenes de terratenientes que quería expulsarlos de la zona. Incendiaron la casa y los balearon hiriendo a Max y matando a su hermano. Con Spike se encargan de vengarse asesinando a todos los involucrados, lo que los fuerza a vivir la vida de forajidos. Durante muchos fueron delincuentes “románticos”, que robaban a quienes concentraban riquezas, nunca lastimaban inocentes y encantaban a las damas. Pero el cerco se fue cerrando y terminaron huyendo hacia México, donde se asentaron durante varios años y Max adoptó una hija. Spike murió de tanto beber y Max terminó volviendo a Nueva York a ganarse la vida escribiendo historias pulp basadas en sus años como criminal…




En el presente, estaba en pareja con Rosa, una mujer latina que lo cuidó en un momento de alcoholismo. Sabiendo que le queda poco tiempo de vida, le preocupa saber que no tiene nada para dejarle a Rosa… Vuelva a la editorial para pedir un adelanto, pero se lo niegan y prácticamente lo despiden gracias a una nueva generación de jóvenes escritores que trabajan por migajas. Además, le advierten que los derechos del personaje “Red” pertenecen a la editorial, por lo que no le queda nada…

Es ahí cuando empieza a sopesar el volver a la vida criminal. Dar un buen golpe que le deje mucha ganancia para poder morir tranquilo… Decide robar un camión de caudales a plena luz del día, y cuando está a punto de hacerlo lo interrumpe un tal Jeremiah Goldman… Este hombre había seguido la vida criminal del otrora Maxwell Williams, hoy Max Winters, y dio con él porque notó que las aventuras de Red eran sus andanzas de fines del siglo XIX. Jeremiah viene con una proposición, dar un golpe en una sede nazi desde la que mandan cajas llenas de dólares a Alemania para financiar al partido y así, matar dos pájaros de un tiro, conseguir el dinero para el retiro y asestar un golpe al mentón del nazismo.

A pesar de su mala salud y del riesgo que implica el golpe, sin mencionar la fuerza que iba tomando en nazismo en la población yanqui, Max acepta la proposición…

 



Me encantó el trabajo de esta dupla!! Es decir, todas esas loas que había leído sobre sus otras obras, ahora me resultan fundadas. Para empezar, la historia es muy buena, te engancha desde el principio, te mete en la trama y te involucra con los personajes. En pocas páginas sienta las bases sobre las que va a desarrollar la historia de forma clara y concisa, sin complicaciones ni entreveros innecesarios. A partir de ahí, empieza a construir hacia adelante y atrás la biografía del protagonista. Lo enmarca en un período preciso y hace un excelente uso de los sucesos del momento, la gran depresión, el crecimiento del nazismo, el clima pre segunda guerra mundial, la masividad de las revistas pulps, la explotación de los creadores por parte de las editoriales, las viviendas suburbanas, las condiciones de vida de la clase obrera, etc. Y en esa marea se mueve el buen Max, que siente que se le acaba el tiempo y tiene que resolver ciertos asuntos de forma inmediata. Hay algunos pasajes de su biografía que no se terminan de clarificar, pero es una elección del autor y funciona bien así, dejando espacios para que trabaje la imaginación del lector. Sobrevuela ese romanticismo del cowboy heroico y marginal que contrasta su época de oro con el presente crepuscular que atraviesa, y la última batalla que tiene que salir a dar.

Evidentemente la dupla ya se conoce de memoria y saben como responderse. Phillips hace un retrato perfecto de todo lo propuesto por Brubaker. La recreación de época es impecable, los diseños son del todo adecuados, la narrativa es precisa, nunca busca espectacularidad o lucimiento personal, todos sus recursos están dedicados a llevar la Historieta al mejor resultado posible, y entre ambos lo consiguen sobradamente. El color está a cargo del hijo de Sean, Jacob Phillips, que está a la misma altura de la dupla. No lleva adelante la tarea por ser “hijo de…”, sino que tiene la capacidad y el talento necesario para hacerlo. Acompaña de forma eficiente los climas creados por Sean, y cambia de criterio para los pasajes “Western”, ya sean del pasado de Max o de la ficción de Red.

 


Quedé completamente enganchado de esta obra, y con ganas de conseguir ya mismo las otras Historietas que realizaron juntos. Parafraseando al Joker: Tanto que leer y tan poco tiempo…

 


 

“No éramos héroes… Éramos asesinos. Esa es la razón por la que sobrevivimos tanto tiempo. Porque este mundo le pertenece a los monstruos.”

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