Editorial Perfil intentó en varias oportunidades sumar Historietas a su nutrido plan editorial. El ejemplo más significativo para muchos est...

De Córcega a Sertão: “Pier el Corso”


Editorial Perfil intentó en varias oportunidades sumar Historietas a su nutrido plan editorial. El ejemplo más significativo para muchos está en los años en los que tuvo licencia para publicar los cómics de DC, pero también probó con otros personajes como “Mónica y sus amigos”, “Rambo” o “Los auténticos Cazafantasmas”. En otras oportunidades le dio lugar a la Historieta nacional con personajes (Isidoro, Patoruzú, Piturro, etc.) o con antologías fallidas (Virus, Paja, Espía y alguna otra). Entre las antologías publicó una llamada “45 toneladas”, que también tuvo corta duración, apenas tres ediciones más un especial, en la que cada número estaba dedicado. El primero a una historia de Solano López y Pol, el segundo a “Pier, el corso”, el tercero al “Inspector Bull” y el especial a “Mikilo”. Conseguimos y leímos recientemente la entrega dedicada al personaje creado por Julia Álvarez Cao y Gianni Dalfiume, la que pasamos a comentar brevemente.


Pierre Visconti es originario de la italiana isla de Córcega y en la década del 20 (Del siglo pasado) cruza el atlántico en busca de oro arribando en Brasil, tal como hicieran antes que él su padre y su abuelo. Su derrotero lo lleve a asentarse un tiempo el en Sertão brasileño, donde es presa de varios cangaceiros (Criminales armados que operaron en el norte de Brasil desde mediados del silgo XIX hasta los 30´s), pero como lleva un talismán colgado al cuello con el símbolo del “Feitico Sagraco” que le fue regalado, es salvado desde la distancia por los indígenas. A pesar de haber evitado que le roben el oro que llevaba en las alforjas, tras emprender camino al pueblo es asaltado y queda sin dinero ni posesiones.

Poco después es abordado por un abogado que viene a entregarle la herencia de su difunto abuelo, un barco con el que recorrió las venas del Brasil. Acepta de buen grado, toma posesión del barco y comienza a navegar. Pero la embarcación no estaba vacía, en su interior se ocultaba Grifone, un anciano mal llevado, compañero de aventuras de su abuelo, que se niega a entregarle la goleta. Tras evitar juntos un abordaje, estrechan amistad y comienzan a navegar juntos.




Al poco tiempo, desembarcan en una playa lindera a la selva, donde rescatan de los cangaceiros y los indios a una muchacha llamada Saskia, que era la única sobreviviente de una comitiva que viajaba hacia una misión a ofrecer ayuda y servicio. Una vez liberada, se obstina en seguir adelante con su camino a pesar de los peligros que le depara la selva. Pier y Grifone se olvidan del barco y emprenden camino con la chica. Viven distintas aventuras hasta que sus caminos se vuelven a separar. Pier y Grifone continúan viaje sin volver al barco y se enfrentan con apostadores y criminales varios a lo largo de los nueve relatos que contiene la publicación.

 

Creado y publicado originalmente para las revistas de Editorial Columba en su último tramo de existencia, los guiones están a cargo de Álvarez Cao (Capitán Camacho, Cabo Savino, etc.) y el dibujo en manos de Gianni Dalfiume (Jackaroe, Sir John, El Virginiano, etc.). Desconozco si estos nueve capítulos son la totalidad de los existentes o si quedaron algunos afuera, lo cierto es que no presentan mucha cohesión entre sí. Algún que otro capítulo continúa del anterior, pero la mayoría son historias unitarias y en muchas de ellas Pier es un personaje más en una situación que se presenta de forma azarosa. No hay demasiada continuidad tampoco, en un momento desembarcan de la goleta por la que había peleado y la dejan abandonada, porque nunca más vuelven a mencionarla siquiera, la búsqueda del oro, que es el motor de arranque de la historia, es abandonado y olvidado rápidamente y así algunas cuestiones más. Hay una recreación que resulta convincente tanto del Sertão de principios de siglo, como de los personajes que lo recorren, y lo mismo se nota respecto a los usos y costumbres de sus habitantes. Las historias son entretenidas, con demasiados bloques de texto, y con esos saltos y cortes que distancian al lector. El dibujo de Dalfiume es muy bueno, con buenas escenas de acción, narrativa fluida, escenarios muy bien retratados, diseño de personajes convincentes y gran manejo de la página para ensamblar una narración funcional con tanto texto metido en medio.




Es un rescate interesante, publicado en un formato del todo desacertado, porque su reducido tamaño (21x14 cm) dificulta la lectura (sobre todo para vejetes como quien escribe) y se desluce el dibujo.  

 


“Los corsos caminan todos, buenas narices para oler oro, que no comemos, que no dormimos, pero bebemos y nos reimos.”

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