Últimamente estuvimos leyendo mucho de Oesterheld con motivo de los Podcasts que sobre él grabamos con “Archivo de Cómics” (Y cuya primera p...

La tercera es la fallida: “El Eternauta Tercera Parte”

Últimamente estuvimos leyendo mucho de Oesterheld con motivo de los Podcasts que sobre él grabamos con “Archivo de Cómics” (Y cuya primera parte compartimos aquí: https://www.facebook.com/Historiasenvinetas/posts/790289644925239). En un momento de esa charla, hablamos brevemente sobre la vida de El Eternauta sin Oesterheld, es decir, aquellas obras que se llevaron a cabo sin contar con sus guiones. Entre ellas, surgió la primera continuación que tuvo la obra tras la desaparición de HGO, conocida como “El Eternauta Tercera Parte”. Tenía muy lejano el recuerdo de esta Historieta, por lo que la releí recientemente y vamos a comentarla como apéndice de los podcasts mencionados.

Corría el año 1983, la democracia había retornado a estos pagos y, de un modo un tanto turbio, Alfredo Scutti y Ediciones Record tenían los derechos de la marca “El Eternauta”. Se proponen entonces realizar la tercera parte de la historieta más famosa de la historia argentina (Con permiso de Mafalda), la cual se publicaría por entregas dentro de la célebre revista antológica Skorpio (Si no recuerdo mal, se publica tanto en la Skorpio argentina como en la italiana). Para ello se ponen en contacto con Solano López (Quien en ese momento vivía en el exterior) y le ofrecen el trabajo. Solano no estaba interesado, tenía la cabeza en otra cosa y tampoco estaba seguro de que fuera una buena idea… Pero vaya uno a saber cómo, logran convencerlo para que realice algunas cabezas y manos de los personajes en distintas posiciones para que sean insertos en las páginas y sirvan a su vez de guía para el resto de los dibujantes involucrados en el proyecto.
Entonces se empezó a armar un verdadero dream team para llevar a cabo la tarea con nombres de primer nivel. El guion estuvo a cargo del legendario Alberto Ongaro, quien ya se encontraba de vuelta en Italia para esa época. Ongaro fue quien, cuando trabajaba en Editorial Abril, alentó a Oesterheld a escribir guiones de Historieta, por lo que le estaremos eternamente agradecidos. Los dibujos son de Oswal que tenía como asistente a Carlos Meglia, quien se encargó de los fondos de la obra, mientras que el entintado lo realizó Claudio Morhain (Esto es así en líneas generales, pero cuentan que fue tan atropellada la realización de esta obra, que tal vez en algunas páginas se hayan modificado los roles).



La historia comienza inmediatamente después del final de “El Eternauta II”. Juan Salvo y Germán Oesterheld vuelven al presente de 1976 (En la segunda parte se habían trasladado al futuro para ayudar al pueblo de las cuevas en la guerra contra el Ello y sus secuaces. Una guerra que, entre otras cosas, se llevó las vidas de Elena y Martita) y junto con todos los sobrevivientes de la invasión comienzan a reconstruir la ciudad.
Juan le revela a un escéptico Germán que su familia sigue viva, que él puede verlas. Gracias a los poderes que los viajes por los continuum le otorgaron, Juan puede abrir brechas por las cuales ve a su mujer y su hija sanas y salvas en su casa, llevando una vida tranquila. Solo hay una diferencia en la imagen, todo está espejado. En lugar de escribir con la diestra, Martita escribe con la izquierda, si aquí es de día del otro lado de la brecha es de noche y así con todo. Rápidamente descubren que esas brechas son portales y atraviesan uno de ellos. De a poco notan que se encuentran en otra dimensión, en una Tierra paralela similar a la que dejaron, pero no igual. Antes de que puedan tomar contacto con Elena y Martita, ven que esta realidad cuenta con sus propias versiones de Juan Salvo y Germán Oesterheld, con quienes las mujeres se están preparando para abandonar el chalet de Vicente López y huir del invasor, pero antes de conseguirlo son apresados…
Esta realidad está atravesando una invasión realizada por unos seres llamados “Mefistos” que responden a una autoridad superior conocida como “Los Cóndores”, liderados por el “Príncipe Cóndor” que es quien dirige la operación desde una enorme nave. En lugar de la nevada mortal de los Ellos, los Mefistos utilizaron un rayo que petrificó a cuanto ser humano alcanzó. Además, con un rayo transportador magnético, están tirando todos los medios de transporte al rio, como para evitar que los sobrevivientes puedan trasladarse a grandes distancias.



Juan y Germán comienzan a investigar y se enfrentan con un Mefsito. Al derrotarlo, descubren que son robots al tiempo que toman contacto con la resistencia que se había formado en esta Tierra. La resistencia desarrolló un plan mediante el cual pensaban llevar una bomba atómica al interior de la nave, ya que era inexpugnable desde el exterior. Juan y Germán se ofrecen como voluntarios y logran llegar al interior de la nave. Allí toman contacto con el Príncipe Condor y descubren que esta invasión no proviene desde el espacio exterior, si no del futuro. Tanto el Príncipe Condor como su hermana “Alma” son humanos gigantes que fueron alterados genéticamente en el fututo, mientras que el resto de los Cóndores son criminales fugados de su época. Todos ellos llegaron al presente tras atravesar accidentalmente los portales creadas por el Eternauta… Juan les ofrece llevarlos a la brecha, vía por la que podrían volver a su tiempo y así, dejar en paz a esta realidad. Los invasores aceptan. Descubren, sin embargo, que la verdadera intención de los villanos era la de dominar la brecha para saltar por el tiempo a su antojo y poder cometer fechorías en ambos lados del portal.
Juan y Germán logran escapar y son ellos los que viajan al futuro en busca de ayuda para derrotar a los Cóndores. Se topan con una sociedad avanzada y toman contacto con un descendiente de Germán que es también parte del consejo gobernante y es conocido como el Profesor O. Él les cuenta que años atrás tomaron contacto con un Mano que ayudó a su sociedad, pero que poco a poco se fue alienando, se encerraba en un laboratorio donde realizaba experimentos genéticos. Este Mano es el responsable de la modificación corporal del Príncipe Cóndor y Alma, a quienes considera sus hijos. El Mano intenta dominar el mundo utilizando a sus hijos como bastiones de batalla. Le ofreció al consejo la posibilidad de entregar el poder pacíficamente, pero ante la negativa de estos estalla la guerra. Cuando el Príncipe y Alma cruzan la brecha por accidente, el Mano responsabiliza al Consejo de la desaparición de sus hijos y empieza a manipular el clima para lanzar sobre la población todo tipo de desastres naturales… Ahora, Germán y Juan deben buscar la manera de vencer al Mano, volver al presente para detener la invasión y, una vez que todo haya terminado, tomar la decisión de volver a su realidad, dejando a Elena y Martita con la versión de Juan Salvo de esta Tierra, si es que consiguen sobrevivir…



Esta historieta carga con la fama de ser una verdadera basura, pero a mí no me pareció tan así. Es cierto que, en la comparación con cualquiera de las versiones precedentes, pierde por goleada cósmica, pero como historia de ciencia ficción auto conclusiva, funciona, cumple y entretiene. Lejos está de contener en sí misma todos los valores, las cargas ideológicas (Partidarias o no, según de cual se hable) que tienen El Eternauta y El Eternauta II, que es lo que uno espera al leer a Oesterheld, de la mano de la reflexión que le imprimió a buena parte de su obra, pero tampoco es una historieta completamente vacía o carente de significados. Lo que más le jugó en contra a esta historieta es llamarse “El Eternauta”, porque de haber tenido otro nombre y otros protagonistas, pudiera haber corrido mejor suerte entre los lectores como historia de sci-fi independiente (Claro que también pudo haber caído en el olvido como tantas otras historias similares…). Ongaro hace un trabajo correcto, tratando de ser respetuoso del legado de Oesterheld y de El Eternauta, pero lográndolo a medias. No solo porque es la secuela de la secuela y porque no está Oesterheld y porque no está Solano y porque es menor en comparación con las otras, sino también por lo intocable que se vuelve la franquicia para los lectores quienes, con justa razón, la consideran una obra maestra a la que nada hace sombra. Por otra parte, lo que me hace ruido y me resulta morboso, es que se haya utilizado el personaje de Germán tras la desaparición de HGO que estaba tan cercana todavía… Si bien es verdad que el propio Oesterheld abrió la puerta a ese juego al introducirse a sí mismo en la obra, me parece que hubiese sido más acertado dejar solo a Juan Salvo como protagonista (O con un nuevo ladero si hiciera falta…). Finalmente, es innegable que la obra tiene algunas incongruencias (En la otra realidad la versión original de “El Eternauta” es una obra de ficción, pero cuando aparece el Mano en el futuro nadie lo reconoce, por ejemplo) y exagera la trama de la mitad hacia adelante, probablemente fruto del caos en que fue creada…
Ahora bien, de solo pensar en una obra cuyo apartado gráfico esté en manos de Solano López, Oswal y Meglia, hace que uno sueñe con imágenes gloriosas y la baba se nos caiga por las comisuras de los labios fantaseando con el resultado que manos tan hábiles y talentosas pudieran lograr al unir esfuerzos… Nada de esto ocurre aquí, porque la indicación con la que trabajaron Oswal y Meglia, fue la de imitar el trazo de Solano para que la obra pareciera estar íntegramente realizada por él. Algo que, a pesar de haber tantas manos y trazos involucrados, logran con bastante decoro, al punto que si un desprevenido ve estas páginas puede llegar a creer que fueron hechas por Solano… Ya desde 1976 cuando dibujara la segunda parte de la obra, el nivel de Solano López había levantado mucho con respecto a la original, y lo seguiría haciendo en los años venideros por lo que, si comparamos páginas realizadas por Solano en estos años con las de esta obra, notaríamos una diferencia mayúscula en desmedro de esta tercera parte. Sin embargo, Meglia, Oswal y Morhain logran un resultado homogéneo que remite al arte de Solano López. Los diseños que realizan están bastante bien y son respetuosos de las versiones anteriores, con la excepción de los Mefistos y los Cóndores, que parecen villanos extraídos de cómics de superhéroes de la silver age…



Todo esto redondea una obra que, si bien puede disfrutarse, nos lleva a preguntarnos ¿Por qué? y sobre todo ¿Para qué?... la respuesta supongo, habrá sido netamente económica y desconozco si los resultados obtenidos fueron los deseados…
En cuanto a la edición que yo tengo, tiene toda la pinta de ser más pirata que Corsario, porque no figura editorial, ni acredita autores, ni nada… Evidentemente alguien aprovechó el litigio por los derechos de El Eternauta para hacerse unos pesos a costa del trabajo de los artistas involucrados… Mal por ellos (Y por mí también, que la compré!).



- “Tus intereses y los nuestros coinciden. Nosotros queremos que el Príncipe se vaya de nuestro mundo. Tú lo quieres aquí. Cuando quieras te llevo con él.”

2 comentarios:

  1. A esta versión le tengo cariño por que la leí en unas vacaciones en Córdoba y si consideró también muy bizarro que "Germán" sea protagonista de esta historia. Es mas sci fi clasica, pero tampoco me pareció mala la historieta en si. Eso si, es una mala continuación.

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    1. Como diría en los podcasts: "Tal cual!!!" Si no se llamara El Eternauta, tal vez hubiese sido mejor recibida esta historieta... O hubiese sido olvidada como tantas otras... nunca lo sabremos.

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