En el año 2012 Jan Strnad y el Maestro Richard Corben vuelven a unirse para realizar una miniserie de cuatro partes llamada “Ragemoor”, publ...

Roca viviente: “Ragemoor”

En el año 2012 Jan Strnad y el Maestro Richard Corben vuelven a unirse para realizar una miniserie de cuatro partes llamada “Ragemoor”, publicada originalmente por Dark Horse entre Marzo y Junio. De la mano de Deux Studio tuvimos una edición local e integral de esta obra en 2015 que acabamos de leer y vamos a comentar ahora mismo.

 

En el castillo de Ragemoor, Herbert, último eslabón del linaje dueño de la fortaleza, recibe la visita de un tío y su hija a los que hace años que no ve. A pesar de recibirlos cordialmente, Herbert les recomienda que se vayan de inmediato, porque el castillo está vivo, se apodera de las personas y acaba con su cordura, tal como pasó con Machlan, el padre de Herbert que se volvió loco y recorre semidesnudo las inmediaciones del castillo escapando del contacto humano. El tío descree de lo que oye y decide quedarse de todos modos, por lo que Hebert le asigna habitaciones a él y su hija Anoria por quien siente una fuerte atracción.

En cuanto quedan solos, se revela que el tío cree loco a Herbert y piensa adueñarse del castillo y las riquezas que supone que oculta. Anoria no es su hija, sino una muchacha contratada que espera un pago a cambio de la farsa… El castillo no tolera esta intrusión y durante la noche ataca a los dos huéspedes, enviando a Anoria a unas catacumbas custodiadas por babuinos enmascarados, y acabando con la vida del tío…




Herbert y su mayordomo Bodrick, notan resignados el accionar del castillo y organizan una búsqueda de los restos para la mañana siguiente… Herbert descubrirá que, aunque delirante, Anoria sigue con vida y entra en contacto por primera vez con los babuinos de las catacumbas. Hospeda a la muchacha de quien se enamora perdidamente, aunque esta lo rechaza y, en cambio, se siente atraída por Tristano, una suerte de leñador que se acerca cada tanto al castillo y, a espalda de los dueños de casa, toma contacto con ella.

En principio Herbert rechaza el accionar del castillo e intenta acabar con los moradores de las catacumbas, pero de a poco comenzará a entender los motivos de la fortaleza, la función de los moradores y aprenderá de la información que le brinda Bodrick, aunque este tome sus propias decisiones, incluso contradiciendo los deseos de Herbert…


 

Jan Strnad realiza aquí una buena historia de terror que, más que estar influenciada, es un claro homenaje a los relatos de autores como Edgar Allan Poe, H. P. Lovecraft o Bram Stoker, con ciertos elementos que poblaban las historias de estos. Un protagonista torturado, secundarios con agendas propias, intereses románticos no correspondidos, elementos sobrenaturales que se revelan de a poco, seres extraños, monstruos, culpas, resentimientos, dudas, intrigas y castigos poéticos. Es cierto que termina utilizando recursos muy trillados, que hemos visto infinidad de veces en la Historieta, literatura o el cine, pero a pesar de eso, logra una sólida historia con muchos climas bien logrados y misterios atrapantes.

Después está Corben para quien sobran las palabras. Un verdadero Maestro en pleno uso de sus facultades, que ya tenía sobre sus espaldas una nutrida experiencia con el terror y aquí la pone en práctica creando escenarios perfectos para acompañar el guion, para dar vida al castillo, para poner en movimiento a la piedra, para crear los monstruos que atacan o sirven a los protagonistas y todo con una narrativa precisa y notable diseños de personajes con los cuerpos levemente desproporcionados, con cabezas y manos más grandes para ganar en expresividad, lo que era uno de sus puntos más fuertes (De los muchos que tenía). No es de los mejores trabajos de su carrera, pero es uno sobradamente bueno.




Originalmente se publicó en blanco, negro y escala de grises y la reproducción hecha por Deux Studio es bastante floja, se pierde un poco el degradé del gris y en algunas páginas las imágenes quedan algo pixeladas… Pero se puede leer igual y, en su momento, fue una edición muy accesible. Y cómo me están buscando los babuinos, lo dejamos acá hasta la próxima lectura…

 


 “Ragemoor mismo está ominosamente silencioso e inmutable. Está esperando… "

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