Cerca del año 2009, Marvel empezó a llevar a algunos de sus
personajes a los alrededores de la década del 30, mezclándolos con los años de
la gran depresión y la ley seca, cubriendo todo con los rasgos del género Noir (Policiales
con detectives, femmes fatales, mafioso, balazos y demás condimentos). Así
vieron la luz varias reversiones de personajes como Wolverine, Daredevil, Luke
Cage, Punisher o Iron Man entre otros. Como no podía ser de otra forma,
Spiderman también tuvo su viaje al pasado de la mano de David Hine &
Fabrice Sapolsky en guion y con dibujos de Carmine di Giandomenico, quienes se
encargaron de dar vida al Peter Parker de 1933 en una miniserie de cuatro
entregas, la que tuvo una popular aceptación, por lo que la secuela no se hizo
esperar. Ambas miniseries fueron recopiladas por Salvat dentro de “Spiderman,
La colección definitiva” (Título bastante ambicioso además de mentiroso) y,
como acabamos de leerlo, pasamos al comentario que nadie quiere, pero que
tampoco nadie pidió.
May Parker es una activista social que alienta a los
trabajadores a revelarse a las esclavistas condiciones que los empleadores,
aprovechando la situación económica reinante, les imponen a cambio de sueldos
miserables. Además, trabaja en un centro de asistencia social donde alimentan y
dan cobijo a los necesitados. A una de las reuniones de May asisten Ben Urich,
periodista del Bugle, para dejar constancia del malestar social, y los
forzadores, mano de obra del jefe del Hampa conocido como “El Duende”, que buscaban
silenciar a la dama. La presencia de Ben es lo que evita que los Forzadores
puedan hacer algo más que esparcir a la gente reunida. Una vez que los
criminales desisten en su ataque, Urich acompaña a May y su joven sobrino hasta
su domicilio. En la puerta y al quedarse solos, Peter le expresa a Ben la
impotencia que siente al no poder ayudar más a su tía ni evitar la impunidad de
los mafiosos. El periodista empatiza con el sentir de Peter y lo lleva al
cabaret “La Gata Negra”, propiedad de la bella Felicia Hardy, para mostrarle cómo
funciona realmente el mundo, y cómo Norman Osborn, usual cliente del lugar,
exhibe su poder ante los políticos y policías que allí se reúnen. Peter no se
come ninguna y manda al carajo a Norman y, nuevamente, es Ben el que logra
evitar que castiguen al muchacho.
Lo cierto es que Urich ve en Peter esa llama incorruptible
que alguna vez él supo tener y, para ayudarlo, consigue que J. Jonah Jameson lo
contrate como su asistente. Acompañando a Ben, Peter descubre el verdadero
alcance que tiene la crueldad de Osborne, y cuan profundo dominio tiene en el
entramado social de la ciudad. Siguiendo el contrabando de reliquias de
civilizaciones antiguas por parte de la gente del duende, es que Peter se ve
expuesto a una suerte de araña mística que, al morderlo, le otorga la fuerza y
agilidad proporcional de una araña. Ben ya es un hombre mayor que se fue
resignando con el paso de los años, pero la fuerza y las convicciones de Peter
lo alientan a exponer públicamente la connivencia de los poderes con la mafia.
Sin embargo, tiene pies de barro, es adicto a los estupefacientes y acuerda su
silencio con Osborne a cambio de dinero.
Al enterarse de esto Peter lo manda al carajo y, cuando Ben
quiere redimirse, acaba silenciado permanentemente por la gente del Duende.
Peter asumirá entonces el manto de la araña, vestido completamente de negro con
el traje que su tío Ben usó en la fuerza aérea durante la primera guerra
mundial, para acabar con todos los negocios del Duende hasta sacarlo del mapa.
En solo cuatro entregas Hine y Sapolsky arman una historia
muy interesante, con los personajes del universo de Spiderman tan bien
reinterpretados que lucen novedosos a pesar de respetar sus características
tradicionales. El Peter con la aguja moral tan bien ubicada como siempre, acá
nos genera empatía desde el comienzo por la situación que vive y el callejón en
que se encuentran. El género Noir mezclado con algo de Pulp y superhéroes fluye
con una naturalidad que hace parecer que estos personajes están en su ámbito
natural. Genera expectativa el saber cuáles son los hitos ineludibles en la
historia de los personajes (En el caso de Peter, la tragedia, los poderes, el
sacrificio, etc.) y ver en que momento aparecen en la Historieta y cómo los
ayornan al período en cuestión. El dibujo del italiano di Giandomenico es muy
bueno, de trazo limpio, poco cargado y buen diseño de personajes. Recrea la
época con mucha fidelidad, desde la reconstrucción de la Nueva York de 1930
hasta los vestuarios y el mobiliario utilizado, los climas de las distintas
escenas bañados de Noir están muy bien logrados y el diseño del Spiderman es
del todo original sin guardar casi ninguna relación con el traje clásico. El final
de la historia es algo precipitado, se resuelven muchas cosas en poco espacio,
pero la miniserie llegaba a su fin y no se sabía si habría continuación.
Pero apenas dos años después se publica una segunda
miniserie de cuatro partes llamada “Spiderman Noir: Los ojos sin rostro” y
realizada por el mismo equipo creativo. En
esta secuela cuentan cómo se intenta cubrir el vacío de poder que dejó la
desaparición del Duende por parte de una figura misteriosa conocida como “El
señor del crimen”. Mientras esto sucede, Peter también investiga la misteriosa
desaparición de varias personas afroamericanas de lo que se entera gracias a su
amigo Robbie Robertson, que termina siendo un desaparecido más. Detrás de esto
se encontraba el Doctor Otto Octavius, al frente de un experimento protegido
por el gobierno y que, en secreto, trabajaba para las fuerzas nazis que
empezaban a aparecen en distintos lugares del mundo.
Muy buena secuela, a la altura de la primera entrega (O
quizás un poco mejor todavía), en la que siguen haciendo interesantes
reversiones de los enemigos de Spiderman, expanden el elenco de secundarios y
ponen a Spiderman contra las cuerdas como manda la historia.
Ambas
miniseries me gustaron mucho y linda la edición de Salvat, en tapa dura, con
notas complementarias, galería de portadas alternativas y bocetos. El personaje
tuvo aceptación por parte de los lectores y, gracias a esto, se publicaron más
Historietas, participo de algún evento que otro, apareció en las películas
animadas de Spiderman y será el protagonista de una serie homónima a estrenarse
este año, la que, por lo que se sabe hasta ahora, se tomará varias libertadas a
la hora de la adaptación.
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