Me dispuse a leer este cómic con la idea de encontrar la típica y divertida aventura de Team-Up donde los héroes se enfrentan para luego uni...

SPIDERMAN vs WOLVERINE. Traumas y descontrol de mediados a los ochentas

Me dispuse a leer este cómic con la idea de encontrar la típica y divertida aventura de Team-Up donde los héroes se enfrentan para luego unir fuerzas contra un enemigo en común, y me encontré con una historia sórdida, compleja, áspera y bastante depre que me tomó por sorpresa; me gustó justamente por ser lo que no esperaba.


En realidad, estamos ante un clásico de los 80 que recién estoy leyendo ahora, pero eso es lo lindo que tienen los cómics autoconclusivos: los podés disfrutar cuando estaba la tinta fresca en el kiosco o ya cuando tienen las grampitas oxidadas y las páginas amarillas.


En un One-Shot de 1987, en el contexto de la todavía vigente Guerra Fría, encontramos a Wolverine dándole pelea a comunistas y defendiendo a una amiga y agente libre apodada "Charlie", que desaparece sin dejar rastro y comienza en Nueva York a asesinar a ex empleadores y agentes rusos encubiertos. Spider-Man, sin saber mucho en qué se está metiendo, llega tarde y no puede evitar los asesinatos ni encontrar al asesino. Para colmo, la vida de Peter Parker va para atrás: está cansado y deseoso de colgar el traje que, dicho sea de paso, es el negro, pero de tela. Siguiendo con el asunto de los asesinatos en Nueva York, viaja persiguiendo a Charlie junto al periodista Ned Leeds del Bugle a Alemania. Va como fotorreportero para intentar profesionalizar un poco su carrera de fotógrafo, dejando su traje arácnido en Nueva York.




Resulta que "Charlie" en realidad era Charlemagne, una bella espía y asesina que tenía una relación con Logan (¿Qué tendrá ese petiso...?), y este olfatea a Peter y descubre su doble identidad como trepamuros, forzándolo a salir en calzones con lanzarredes por los techos de Alemania. Esto obliga a Peter a buscar un disfraz, encontrando en una casa de cotillón y sastrería un traje rojo y azul clásico listo para poder llevar a la acción.


Pero para sumarle un trauma más al amigo Parker, este encuentra a Ned Leeds asesinado en el hotel con el cuello cortado. Así, un secundario de muchos años de la colección arácnida muere y, para peor, "fuera de plano": ni siquiera nos dejan ver cuándo lo matan.


Mientras Wolverine hace lo posible por proteger a su amigovia asesina de comunistas y otros partidos políticos, Spider-Man, ya algo loquito por la muerte de Ned, parece no pegar una buena. Cuando se cruza con Logan es para meter la pata y, para agrandar más el combo de los traumas arácnidos, accidentalmente mata a Charlemagne de una piña pensando que era Logan el que venía detrás de él. ¡Todo mal!



A este cómic lo escribió Christopher Priest (que en ese entonces firmaba como James C. Owsley) y no sé si por encargo editorial se mandó esta historieta donde Spider-Man sobra, está de más; es claramente una historia de Wolverine, de espionaje y tiros, con no solo un Spider-Man que está fuera de su entorno, sino con un Spider-Man que claramente no debería estar ahí. Sé que hay historias de los 80 algo turbias donde a Spider-Man lo terminan hundiendo en la mierda —historias oscuras como "La última cacería de Kraven" y otras de mediados de los 80— donde el personaje pierde, como los colores de su traje, un poco la alegría y personalidad característica de antaño; algo así como un "madurar" que a mí nunca me gustó del todo para un personaje como él.


En este poco común crossover no solo matan bajo su vigilancia a un personaje como Ned Leeds, sino que el mismo Spider-Man se vuelve un involuntario asesino en un punto de inflexión en su vida personal. Sin embargo, para Wolverine este evento extraordinario es un día como cualquier otro, como si sus aventuras con los X-Men fueran vacaciones en comparación con las aventuras poco glamorosas de la Guerra Fría que lo emparentan más con un "James Bond" que con un superhéroe de Marvel.


En cuanto a los dibujos, tenemos a Mark Bright, que se mueve muy bien entre los mundos y poses de los cómics de superhéroes y las historias de acción.


En fin, una historia de Wolverine con Spider-Man que me resultó tan "rara" e incómoda como atractiva. Una lectura de esos cómics de Marvel de los 80 que se ponían un poco "Dark and Gritty" y donde sus personajes sufrían las consecuencias de eso.








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Hacía mucho que no me cruzaba con uno de esos cómics de 24 páginas que cuentan una historia entretenida y algo jugada. Llegué al número Dare...

DAREDEVIL Y EL CAPITAN AMERICA. La pesadilla americana de Ann Nocenti

Hacía mucho que no me cruzaba con uno de esos cómics de 24 páginas que cuentan una historia entretenida y algo jugada. Llegué al número Daredevil #283 (26 de Forum) porque vi unas viñetas del Capitán América protestando por la invasión de EE. UU. a Panamá, justo cuando el Gobierno se metió hace poco en Venezuela para capturar a Maduro. Buscando ese cómic en cuestión, llegué a dicho número de Daredevil escrito por Ann Nocenti y dibujado por Mark Bagley; un número de relleno con Steve Rogers de invitado y una fuerte denuncia política que no suele leerse en historietas de este estilo.


La historia es bastante boba: un inmigrante tiene la habilidad de soñar cosas que puede construir por la mañana de forma inmediata, sin dejar planos ni evidencias, y construye un auto volador que usa basura para impulsarse. Pero esto pone en jaque a la industria automotriz y de combustible, así que es tratado de mentiroso por los medios; le cae inmigración, patoteros y demás desgracias al pobre hombre para que el prototipo de este auto volador no salga y haga sombra a la industria.



Daredevil y el Capi están ahí para apoyarlo y defenderlo; la interacción y los pensamientos de estos sobre el rumbo que está tomando su país es el punto fuerte del cómic.


Con una resolución casi poética, esta historieta publicada en 1990 tiene unos hermosos dibujos de Bagley y una fuerte denuncia de Nocenti para con las políticas de su país. Un cómic que no deja de ser una curiosidad muy vigente a la realidad que hoy vivimos en el 2026.







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Estamos a finales de 1987 y las colecciones de superhéroes están convulsionadas: los personajes mueren, se reinician o abandonan la capucha ...

EL NUEVO CAPITAN AMERICA 1. Captain América 332 al 337 USA

Estamos a finales de 1987 y las colecciones de superhéroes están convulsionadas: los personajes mueren, se reinician o abandonan la capucha para que surja un sustituto que refresque un poco la cabecera. Capitán América no va a ser la excepción y John Walker llegará con la identidad del "Superpatriota" para ser un héroe más violento y "políticamente correcto" para el gobierno, mientras Steve Rogers debe abandonar su identidad al chocar sus ideales con una política que ya no acompaña su sentir.


Como soy lector marvelita de los 90, conocí a John Walker con el alias de USAgent cuando tenía el escudo de fotones y estaba con la "Fuerza de Choque" (Force Works) de Iron Man. No obstante, con el tiempo fui leyendo cosas anteriores que me habían gustado del personaje: algo en la colección de Marvel Two-in-One de Forum y en los Nuevos Vengadores de la etapa de Byrne; sin embargo, tenía pendientes esos episodios donde realmente sustituyó al Capitán América.


Para ello, me fui al número 70 de la colección Marvel Two-in-One: Capitán América & Thor e, ignorando los episodios del Dios del Trueno, me senté a leer estas primeras entregas. Esta será una serie de informes por tandas, poniendo la numeración USA como referencia.


Steve Rogers es interpelado por un Comité de Actividades Superhumanas tras plantearle que él, como supersoldado, debería seguir siendo un agente del gobierno de los Estados Unidos. Nada de jugar al superhéroe solitario usando ese escudo y nombre que son propiedad del Estado. El ultimátum es simple: o sigue las reglas impuestas por el comité o se olvida de ser el Capitán América para siempre.


Mientras Steve está pensativo, intentando resolver su situación en el obelisco de Washington, un "loquito" se trepa e instala en la cima con una presunta bomba atómica. John Walker y su agente de prensa ven esto como una oportunidad para introducir al Superpatriota, un nuevo héroe que buscaba una ocasión así para lucirse ante las cámaras y ganar popularidad; fama que consigue tras trepar el monumento y detener al agresor, quien sí tenía una bomba atómica robada de I.M.A.


Finalmente, ignorando lo acontecido en Washington y después de hablar con unos colegas y meditarlo mucho, Steve Rogers entrega su traje y escudo al comité, renunciando así a la identidad del Capitán América. Sorprendido, el comité no pensaba sustituirlo, pero ve en el joven Superpatriota una posibilidad para continuar el legado del Capi y, por supuesto, poder utilizarlo para fines políticos.


Pedazo de página y de cliffhanger... y ¡tenías que esperar dos meses!

Aquí es el punto de partida donde la colección comienza a desarrollarse con dos tramas en paralelo: por un lado, tenemos a John Walker como nuevo héroe americano y, por otro, a un deprimido Steve Rogers que tomará la identidad de "El Capitán" (ya que no puede usar ni los colores ni el nombre de la marca).


John Walker es llamado para sustituir a Steve, así que debe renunciar a ser el Superpatriota pese a dejar a su mánager y amigos colgados. De entrada, lo ponen a entrenar con Pyro, Blob y Avalancha, tres ex "Mutantes Diabólicos" que, al estilo del Escuadrón Suicida de DC, ahora trabajan para el gobierno.


Walker, pese a ser un hombre superentrenado, no está capacitado para luchar contra gente con superpoderes, ya que —salvo su escudo y el traje de kevlar— no tiene el suero del supersoldado en sus venas, aunque si recibió un tratamiento de aumento de fuerza. Así que pasa meses repasando videos del Capi original, estudiando su forma de luchar, cómo habla y cómo se mueve, ya que el resto del mundo no debe saber que ha sido reemplazado.


Por suerte, Walker no está solo. El comité pone a su lado, como nuevo Bucky, a Lemar, un compañero de Walker también megaatleta y afroamericano. Lemar está lejos de ser un compañero juvenil; son, prácticamente, dos fisicoculturistas. En el arte de lanzar el escudo, el comité llama a "El Supervisor" (así llamaban a Taskmaster en las ediciones de Forum), quien, con su memoria fotográfica para replicar habilidades, termina siendo un buen maestro a falta de Steve Rogers.


El Capitán América y Bucky... juntos de nuevo y por primera vez.

Con su entrenamiento casi finalizado, Walker y Lemar tienen su primera misión: infiltrarse y desbaratar un grupo de ultraderecha que vela por los "intereses sanos" de América quemando libros y combatiendo el libertinaje. John Walker comienza a ver que seguir las reglas del comité lo llevará a chocar constantemente con límites morales. Aunque no está en desacuerdo con las ideas patrióticas, debe sobrellevar el dejar a su suerte a su compañero en pos de la misión y traicionar a su exmánager ante el chantaje de filtrar que él es el "nuevo" Capitán América.



¿Pero qué pasó con Steve Rogers? Bueno, le pegó la depresión y se fue en su camioneta (al estilo del Capi de los telefilmes de los 70) a recorrer Norteamérica. Con barba y pelo largo, se enfrenta a un tipo con poderes sobre la naturaleza en una historia de índole ecológica. Mientras tanto, el Hombre Demolición (un millonario y exluchador de catch llamado Hombre-D) convoca a Nómada y a Falcon para localizarlo. Lo logran justo a tiempo para detener a miembros de la Sociedad Serpiente que intentaban robar un banco con toma de rehenes.


Sin darse cuenta, Steve va formando un nuevo equipo de luchadores de la libertad y empieza a manejarlo como si fueran sus propios Vengadores. La portada del número 337 resulta una verdadera declaración de principios. Junto al Hombre-D (que financia las operaciones), un siempre enojado Nómada y el fiel Falcon, liberan a los rehenes mientras Steve asume la identidad de "El Capitán" a secas. Comienza a ver que existe la posibilidad de una vida más allá de las barras y estrellas, a pesar de lo complicado que será empezar de cero sin su reputación ni su credencial de Vengador.


Interesantes episodios con los cuales me envicié. Mark Gruenwald sabe manejar a los personajes tras años en la colección, y los dibujos de Tom Morgan cumplen con un aire "kirbiano" en las composiciones de página que resultan muy divertidas de leer. 


Dejamos por acá este primer repaso de este "nuevo" Capitán América de finales de los 80 mientras por el momento me voy a otras lecturas que seguramente ya podrán leer por este blog.






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